jueves, 31 de diciembre de 2009

Mis discos favoritos del 2009


Este año fue extraordinario, escuché una cantidad de música que no se imaginan. Casi todo muy bueno o excelente; no pueden negar que hubo discos muy buenos este año. De todo lo que escuché, hice una lista de 20 discos y tras días y días y vueltas y vueltas, logré bajarle a 10. Así que, les presento lo que, según yo, fue lo mejor de lo mejor del ya pasado 2009.

10. Actor, St. Vincent

Annie Clark (St. Vincent) es mi fantasía. Ella representa mi sueño imposible de convertirme en músico y formar una banda de rock. But sadly, those who can't play, listen, and boy, have I listened. Actor es el segundo disco de la canta autora y es un disco que re define la idea de lo que el género pop es para muchos. El álbum está lleno de multifacéticas melodías y letras que obligan a uno a poner atención, la voz de Clark es algo cerca a lo celestial y llena de personalidad y sobre todo, he aquí una chica que sabe tocar la guitarra y lo hace maravillosamente; toca como cualquier tipo de gafas y converse. Actor es un álbum que trascenderá y St. Vincent una artista que no tardará en estar en boca de todos.

9. Wait For Me, Moby

Play fue el álbum que me introdujo a Moby, a partir de ahí me encargué de escuchar todo lo que pudiese de él. Sin embargo, todo cuanto escuchaba se me hacían vagos intentos de sobrepasar lo que hizo en Play, hasta que llegó Wait For Me. No, no digo que sea mejor; no digo que sea peor. Digo que llega a ese mismo nivel de sentimiento, de poeticidad, de musicalidad, tanto así que parece ser una continuación a Play. Con Wait For Me, Moby nos da a conocer un sonido y una personalidad madura, captando audiencias inexperimentadas y conocedoras con un nítido estilo evolutivo y reconfortante. Y por supuesto, aquella famosa melancolía que ya es bien conocida no se hace extrañar. Un excelente álbum que nadie, pero nadie, debe dejar pasar.

8. Hold Time, M. Ward

Catalogar a M. Ward como un artista meramente folk sería un crimen. Sus dotes musicales coquetean y conquistan cualquier género hecho y por haber, ejemplo de ello es Hold Time, un álbum en el que se reusa a quedarse quietamente en un estilo. Cada canción es tan diferente como la anterior, haciendo cuanto quiera de ellas y encantando a quien lo escucha de paso. Matthew es un prodigioso guitarrista, poseedor de una magnífica voz y un espíritu artístico aún más impresionante, y el álbum es la perfecta materialización de todo cuanto permanece invisible a uno. Hold Time es, justo como lo dice el título, música que detiene el tiempo, lo hechiza y lo domina.

7. Grace/Wasteland, Peter Doherty

El punk y la heroína no es lo único que corre dentro de las venas del ex vocalista de los Libertines, de hecho, corre mucho más. El multifacético artista, se establece con un músico en serio, un músico que sabe por qué está ahí y que sabe tomar control de cuanto lo rodea para poder aplicarlo a su música. Grace/Wasteland fue, definitivamente, una sorpresa para mí, pues esperaba un desgarrante sonido de escandalosos riffs y violentas letras en cada canción, sin embargo, la grata equivocación que me dio la bofetada fue más dulce que el azúcar (está bien, ridícula analogía). Para su primer proyecto como solista, enlistó al mismísimo Graham Coxon como guitarra principal y junto al talento y dirección de Doherty, el álbum sobrepasó cualquier tipo de expectativas, pintando cada canción ahora de rock, ahora de folk, ahora de pop, ahora de jazz, ahora de blues y de una manera tan sútil que a la menor distracción la magia se perdería. Grace/Wasteland es una joya de álbum que ha sido pasada por alto por muchos críticos. Estúpidos incompetentes.

6. Further Complications, Jarvis Cocker

Otro álbum que fue magistralmente pasado por alto y olvidado fue Further Complications del siempre sinvergüenza y estupendo Jarvis Cocker. El ex integrante de Pulp nos recuerda por qué todo mundo ama a un canalla, sobre todo cuando el canalla hace música como él. La verdad es que Cocker puede ser un poeta completamente superficial a la vez que imprime a sus canciones de una impresionante y enternecedora profundidad, ¿cómo lo logra? Honestidad. Further Complications es un álbum para divertirse, para reirse, para emborracharse, para cantar. ¿Quién dice que las obras de arte deben entregar, solamente al público, una conciencia social (a Sartre no le gustaría Cocker).

5. What Will We Be, Devendra Banhart

La extrañeza regresa. Megapuss me mantuvo distraida un rato, pero realmente a quien quería de regreso era al siempre irreverente Devendra Banhart, y ¡qué regreso! What Will We Be es un divertidísimo álbum, multifacético, melodioso, estúpido, profundo... lo es todo a la vez. Lo tiene todo, todo aquello que le conocemos tan bien a Banhart y por lo cual lo amamos, lo tiene. Todo. Angelika y 16th & Valencia Roxy Music Club son prueba de la irreverencia de su música, de su estilo y sus letras. Al igual que mi selección anterior, este álbum es ideal para quienes se pasan las reglas y lo convencional por un lado, para quienes saben reír y encuentran la más dulce poesía en la falta de cordura. What Will We Be es droga musicalizada. Me duele no ponerlo en el número uno.

4. Merriweather Post Pavilion, Animal Collective

Hipnótico, caótico, melodioso, estruendoso, creativo... Animal Collective imprime una impresionante cantidad de elementos a su nuevo álbum que impresiona, cachetea, envicia y enamora, y que nunca termina por saturar ese sonido ya tan característico. Merriweather es un álbum maravilloso, lleno de matices, de texturas, de color, de... bueno, ya se habrán dado una idea, podría seguir y seguir con la lista de sustantivos. La verdad es que este trío de Nueva York acapara todas las listas musicales del año y con mucha razón, obviamente, no podían faltar en mi lista. Su creatividad y talento, puestos y pintados con beats electrónicos y melodías empalagosas han alzado la barra para cualquiera que ose seguirle los pasos. I say... step in if you dare.

3. Hazards of Love, The Decemberists

No puedo parar de expresar mi profundo e infinito amor por esta banda de indie folk/indie rock/indie lo que quieran. Ese amor fue más allá cuando escuché Hazards of Love, la última entrega discográfica de la banda, un álbum que se escucha de un jalón, de principio a fin. Un álbum torcido y oscuro que cuenta la historia de Margaret, su morfo-amante William (osea que cambia de forma), su madre (la reina del bosque) y el rake (un libertino). El álbum es una obra literaria, acompañada con melodías impresionantes, llena de pasión, violencia y sentimiento. Este es un álbum que le recomiendo a cualquier persona que disfrute de la literatura y la buena música. Este álbum es exquisito y difícil de dejar atrás.

2. The Spinning Top, Graham Coxon

Una de las tantas cosas que le agradezco a mi esposo es haberme presentado al increíble talento y encanto de Graham Coxon, a quien previamente conocía por su participación en Blur, y aún así, no ponía mucha atención a los arreglos y aportes de Coxon, tan ingenua yo. The Spinning Top, a diferencia de sus discos predecesores, posee un maravilloso encanto de tintes folk, que una vez embelesados con su prodigioso manejo de la guitarra acústica, nos electriza con una estruendosa guitarra eléctrica. Les confieso que muero por escuchar nuevamente el álbum de Coxon, pero a consecuencia del estado mortis de mi estúpida laptop, el electrizante-guitarrista-canta-autor sufre de Locked-In Syndrome, y se ha perdido de unas maravillosas mañanas de cigarros y café en los que me hubiera acompañado muy bien. Coxon, te extraño.


1. Wooden Arms, Patrick Watson

Una belleza de álbum. Un álbum imposible de plasmar en simples y triviales palabras. Si tratase de hacerlo, terminaría balbuceando una y otra vez que es, simple y sencillamente maravilloso. Watson es un artista cuya música y genialidad se goza y cultiva en una equitativa mezcla de folk y pop, cuyas letras llenan y desbordan al espíritu con la más dulce y melancólica poesía, y cuya creatividad va más allá de lo que cualquiera se pueda imaginar. Wooden Arms es un álbum que se sobrepasa a sí mismo, sobre pasa a sus discos anteriores y sobre pasa a cualquiera que haya querido imitarlo, o que haya intentado caminar tras sus huellas. Es un álbum orgánico y triste; un álbum lleno de poéticas imágenes, un álbum orquestral. Es un álbum embriagante (y un álbum que igual fue estúpidamente olvidado de los primeros lugares de las listas musicales, pero bueno, a estas alturas, a quién le importa un bledo lo que los críticos de música digan... ¿qué van a saber ellos?). Mi querido, mi amado Patrick, el 2009 te pertenece. He aquí tu corona de olivos.

Dignos de mención:
  • Blood Bank EP, Bon Iver
  • Monsters of Folk, Monsters of Folk
  • IRM, Charlotte Gainsbourg
  • XX, The XX

jueves, 24 de diciembre de 2009

Avatar y la historia de un miércoles


Miércoles 23 de diciembre y no hay nada que hacer. Uno se sienta frente al otro suspirando en frustración, sin saber qué hacer. Definitivamente los que-haceres de la casa pueden esperar hasta después de Navidad, incluso, si somos cuidadosos con no tirar migajas, ni dejar aros de agua sobre la mesa color chocolate, después de Año Nuevo. Así que entre el opresor tedio que ayer azotaba con látigo de hierro nuestras frías espaldas, a mi se me ocurrió ir al cine. Hace tanto que no visitábamos las industriales salas cinematográficas de la ciudad. Siendo miércoles a la 1 de la tarde, un día antes de Noche Buena, seguramente la gente no estaría apurándose por hacer fila en las salas de cine.

Mi primera opción fue The Informant de Steven Sodebergh -o es Soderbergh, bahhh. Como diría Louis Armstrong: tomeito, tomatou-. Lamentablemente, como siempre pasa, cualquier buena película, digna de verse, dura escasos y groseros 7 días en cartelera, mientras que mierda de todos los días como Luna nueva, pueden durar los asquerosos 30 días en más de 3 salas del cine. En fin. No íbamos preparados para semejante voltereta en un excelente plan para combatir el tedio vacacional. Así que recorrimos 3 cadenas de cine diferentes hasta terminar en el monstruo industrial más grande de todos... cinépolis. Una vez más, al echar ojo a la cartelera, suspiramos derrotados al ver que todos, absolutamente todos tienen la misma mierda, con la diferencia de salas más grandes, mejor audio y asientos más confortables, por un precio mayor.

Echamos suertes y la suerte dictó que la elección del día debía ser Avatar de James Cameron. Siendo las 2 con 54 minutos, la próxima función iniciaría en exactamente 10 minutos. Así que "arre". Con el mayor dolor de codos que jamás en la historia me hubiera atacado, entramos a la pantalla IMAX a presenciar la película en 3D. Primera vez para mí. Así que después de reírnos harto por como nos veíamos con los ridículos gogles para el 3D, inició la función. Tres horas más tarde, con un horroroso dolor en la cabeza por los malditos lentes, dejamos la sala de cine.

Después de harta verborrea, tal vez quieran saber un poco más sobre la película, ¿no? Pues bueno, la película supongo que está bien; dominguera, es todo. No es excelente, nomás está bien. Entretiene y definitivamente vislumbra, sobre todo en tercera dimensión. Uno siente que puede jalarle el pelo a Sigourney Weaver, lo cual está de locos. Pero que sea una película que marque una generación, que rompa barreras o que suba la barra para todas las películas de ciencia ficción que le sucedan... definitivamente no. El film está construido en una fórmula industrial pre fabricada, masticada, vomitada y procesada, funciona porque tiene que funcionar. La trama es bastante sencilla incluso trillada, al parecer ahora en día a todo mundo le gusta criticar el American-way-of-life, sobre todo a los mismos gringos. Es una critica al capitalismo, a la sed de poder y dinero, y sobre todo, la manera de obtenerlo: chingando a todos los demás. Es una clase de moral por parte de los habitantes de Pandora y una crítica a la falta de escrúpulos de los alienígenas, que para variar, en este caso, son los gringos.

Ah, perdón. Que de qué trata la película, se preguntarán ustedes. Perdón, me emocioné, debí comenzar con eso, supongo. La historia inicia con Jake, un parapléjico que es escogido para reemplazar a su finado hermano gemelo en la exploración y explotación de la luna Pandora, pues una corporación heavyweight está en busca de un mineral muy cotizado. Jake pues es conectado a un Na'vi creado por los humanos, su avatar, un especie de alter ego pero con forma de los habitantes originales de la luna, para que estos puedan mezclarse entre ellos y ganarse su confianza; todo ello, claro está, para poder explotarlos y mangonearlos mejor. Sin embargo, Jake termina enamorándose de los Na'vi y de Naytiri, traicionando el lado de los malos (los humanos) y peleando para el lado de los buenos, y así poder conservar la tradición, el legado y la vida de los habitantes de Pandora. Sin mencionar su hermoso medio hambiente (que admito, el diseño del bosque está muy bello y psicodélico, así que para quienes se quieran fumar algo antes de ver la película, es viaje garantizado).

La historia no es nada compleja, como les digo, todo es bastante sencillo y predecible, muy predecible. Aún así, verla como para pasar el rato, pues está bien. Ahora, eso de que ya todos la califiquen como una de las mejores películas del año y así como para estar nominada en los Globos de Oro a mejor película, pues no. Eso es un rotundo no. Pero bueno, eso a quién le importa. Lo repito, todo se siente muy pre fabricado y masticado, incluso, se siente como un intento desesperado de James Cameron por trascender a la Lucas, aturrando todo lo que pudo y quiso sobre una cosmogonía extraterrestre (pero con tintes africanos, incluso prehispánicos, por ahí recordé el "Flor y canto", lo cual me agradó bastante) en una película de tres horas. El buen señor George, con bastante paciencia y buen seso hizo eso en 6 películas, perdonando los traseros del público en las salas de cine. Y creo que le fue muy bien con eso. En fin.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Vacaciones...

Como si fuese sacado de las leyes de Murphy, justo ahora que dispongo de todo el tiempo del mundo, mi maldita computadora decide fregarse... o qué digo fregarse, chingarse. Así que ustedes dispensarán mi falta de entradas a este su blog. Pronto, muy pronto me desquitaré... tan así que pedirán, rogarán para que ya no actualice más. Sin embargo, a falta de computadora, a falta de música, a falta de televisión, porque incluso mi televisión no sirve, he ocupado mi tiempo entre fumar, leer y ver una incontable cantidad de películas. Por ahí ire poniendo mis reseñas, en cuanto disponga de una computadora decente o logre arreglar a mi bebé.

Por lo pronto mis queridos ciberblogeros, espero que ustedes estén disfrutando de sus vacaciones, en caso de que las tengan. Espero que ya vayan preparando sus pavos, sus tamalitos, su piernas y ravioles para la gran tragadera que les espera (nos espera) los próximos días y vayan afinando la garganta para los brindis.

En caso de que no los lea pronto... ¡Feliz Navidad!

lunes, 14 de diciembre de 2009

Le Scaphandre et le Papillon

Hace muchísimo tiempo que leí y escuché maravillas sobre esta película, sin embargo jamás llegué a verla en el momento. Después, en varias visitas al blockbuster llegué a verla, pero no la llevaba, no sé por qué. Ya sea porque mi humor no andaba de animo para aventurarse en algo totalmente nuevo y diferente o porque me la ganaban y alguien más la rentaba antes que yo. Fuese una u otra, nomás no se me hacía verla. Hasta que por fin, hace poco me animé y la llevé a casa.


Desde que inició, hasta que terminó de correr la última hilera de los créditos finales, la amé. En su totalidad, la amé. Es una película perfecta en todos, absolutamente todos, los sentidos: la fotografía, la música, las actuaciones, la historia, la dirección, la edición. Todo.


La historia (verídica, por cierto) trata la historia de Jean-Dominique Bauby (Mathieu Amalric), editor de la revista Elle, que vive con Locked-In Syndrome tras sufrir una embolia masiva. Esto quiere decir, ha quedado totalmente paralizado de pies a cabeza a pesar de que él está totalmente despierto. Escucha todo, ve todo, siente todo, pero no se puede mover, con la excepción se su ojo izquierdo. Así que, con la ayuda de una terapeuta, Bauby aprende a comunicarse con el mundo exterior: un sistema lento y tedioso en el que alguien le dicta el alfabeto a Bauby y él parpadea su ojo según la letra que quiera usar, así sucesivamente hasta que termina formando palabras, frases o pláticas enteras. Uno, como espectador, se convierte en Bauby, viviéndolo todo a través de su ojo, literalmente. La cámara está la mayor parte del tiempo posicionada en un ángulo que simula la posición del ojo de una persona encamada. No sé si me de a entender, tal vez sea algo que tienen que ver con sus propios ojos. Retomando la historia. Bauby, o Jean-Do, logra dominar la técnica de comunicación rápidamente y comprende a su vez que está en una magnífica y "privilegiada" posición para no sólo comunicarse con la persona que tiene enfrente sino con el mundo entero; una oportunidad de compartir lo que él está viviendo y tal vez inspirar a otros a que ningún problema es lo suficientemente grande como para que no se pueda vivir con él o incluso superar. Yo sé que así como se los estoy contando suena como un libro de superación personal, algo así de Deepak Chopra o Carlos Cuauhtémoc Sánchez o yo qué se, pero créanme, no lo es. Es algo infinitamente mayor, más poético y más artístico que aquello.


De hecho, soy muy quisquillosa con este tipo de películas, porque pueden rayar en lo cursi o lo estúpidamente cursi, y esta película, esta historia, está muy lejos de esa delgada línea rosa. La película se estrenó en el 2007, así que muchos ya la han de haber visto, pero si por alguna razón, así como yo las tenía, no la han visto, en verdad no saben de lo que se están perdiendo. No solamente por la historia, sino por la impresionante fotografía que tiene, la música y la edición. Es una obra maestra técnica y artística, y se las recomiendo mucho.

domingo, 13 de diciembre de 2009

De fúbol, drogas y ocio


Es domingo y al parecer todo México está metido en sus casas o en un bar esperando la última entrega de droga legítima en el país: el fútbol. El perfecto idiotizante por naturaleza (sin ofender). Lo único bueno que viene de tal evento es la ausencia de malos conductores, cafres e ineptos en las calles. Siendo que a mi no me gusta el fútbol, de hecho lo odio, como he dicho, lo único bueno que trae el fútbol es la ausencia de gente en las calles y que la cerveza la ofrecen más barata en los diferentes locales, bares y restaurantes que poseen pantalla para la mejor difusión del opio mexicano. Como decía, siendo que me repatea el fútbol, me encuentro como una marginada más (porque sé que allá afuera hay más como yo) de la sociedad mexicana, incluso, de la sociedad mundial, me siento como al pobre de Gregorio, que debido a su inexistente gusto por este deporte, todo le sale mal, qué digo mal, míticamente desastroso.

Pero no vengo a echarme a la gente encima, no me odien por odiar el fútbol, cada quién, ¿no? Para mí mejor, pues así saldré a las calles y no iré peleando, como generalmente sucede, con los malos y peores automovilistas. No, no vengo a nada de eso, de hecho, no vengo a decir nada en concreto. Hoy no tengo nada interesante que decir. Hoy he venido solamente a perder el tiempo y hacer tiempo, pues voy camino a rentar películas y ver qué nuevo me encuentro por ahí. Hago tiempo para que caiga la noche. Hago tiempo para que el día termine rápido. Hago tiempo... pierdo el tiempo... bah, para lo que importa, da lo mismo.

Ojalá su domingo corra mejor, o al menos se encuentren inmersos en algo interesante y apasionante (y no, el fútbol no cuenta). Feliz fin del fin de semana mis queridos ciberblogeros. Y que gane el Cruz Azul.

Les comparto la inspiración de Hitchcock para The Birds.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Las cajitas de cartón (2)

Después de un par de horas muy frustrantes entre empujones, bullicios y engentamiento en las Lavasolas (estampidas de señoras y señores, muchachos y muchachas, luchando ferozmente por una secadora disponible), lo mejor que uno puede hacer es ir a rentar una película. Así que después de haber, victoriosamente, sacado la ropa de la secadora, después de haberla doblado y haberla metido al carro, mi marido y yo nos dirigimos al Blockbuster. La intención inicial de rentar películas fue terriblemente opacada, no más tarde que dos segundos después de haber cruzado la puerta al entrar, pues justo ahí frente a nosotros, estaban todas coquetas y engalanadas las cajitas de cartón, esas que tienen el enorme letrero de 3x2 pegado en cada uno de sus lados.
Ahí van pues dos ratoncitos a hurgar entre películas y películas, arriba y abajo, de un lado hacia el otro. Hurgando como nunca habíamos hurgado, y los frutos de nuestro arduo trabajo fueron tan dulces, pues encontramos tesoros tan grandes que pasan desapercibidos para los mortales comunes. ¿Qué? ¿Ya les colmé la paciencia? Está bien, ya les diré lo que encontré por ahí: Elements of Crime por Lars Von Trier y en Criterion, nada menos. The White Shiek de Fellini, también en Criterion. Epidemic, Lars Von Trier. Una de Pier Paolo Pasolini cuyo título estaba raro y no recuerdo, pero algo tenía de Wings; Barton Fink de los Hmnos Coen; Mystery Train de Jim Jarmusch. Lost In Translation de Sofia Coppola, una película que no les gustó a muchos, pero a mí me fascinó. Y, para terminar, The Hidden Fortress de Akira Kurosawa, también en Criterion.
No las nombro para presumir, que ni siquiera las compramos, sólo pudimos salir con 3 bajo el brazo, ya que el resto del dinero se esfumó en jabón, suavizantes y secadoras. Las demás quedaron escondidas en aquellas cajitas de cartón para la suerte de otro cinéfilo que sepa apreciar lo que es bueno y lo que vale en esta vida (y que también sepa hurgar).
Amo esas cajitas de cartón...

martes, 1 de diciembre de 2009

El año ya se fue

Pues bien, ahí la tienen, el año ya se nos fue. No se nos está yendo, ni está por irse, ni ya mero acaba, no. Ya se fue. Corrió. Huyó. ¿A dónde? Sabrá Dios. A prados más verdes y cielos más azules, no cabe duda. ¿Por qué? ¿Osan preguntarse eso todavía? Pues porque los prados allá son hermosamente más verdes y los cielos cegadoramente más azules. Por eso. Así que, para estas fechas espero que ya todos le hayan echo sus cartitas a Santa Clós, al Niño Dios o a los Reyes Magos, a Buda o a Maradonna, yo que sé; al santo que ustedes le canten. Espero que hayan sido buenos, hayan hecho sus tareas y se hayan ido a dormir cuando mamá decía. Espero que hayan comido sus frutas y sus verduras, y cualquiera que sufra de mafaldismo, su sopa también.

Espero que sus resoluciones para año nuevo ya las tengan bien pensadas y listas, aunque probablemente el año quentra se las pasen por.... donde quieran y se les olvide. Así como eso de que el 1° de enero dejarían de fumar para siempre, forever, pero, como es año nuevo y después del recalentado se antojó un cigarrito pa'l desempance, pues qué más da, total, solamente es uno y luego ya... tan tan. Pero ya ven lo que dicen: uno no es ninguno, dos son la mitad de uno, tres es uno y como uno no es ninguno, pos va de nuevo. Yo les platicaré después las mías, entre las cuales, por supuesto que no tengo considerado dejar a mi musa de los grisáceos humos. Pobrecita, ella que tiene la culpa de mis cambios de moral.

Eso sí, espero que todos ustedes, y digo todos, no solamente quien lea la increíble sarta de palabrería que escribo, como resolución tengan el leer un libro o dos, y si son audaces y valientes, intenten aventarse unos 10. No, no me importa que sean esas madres del Crepúsculo, con que lean. Y no, ver la película definitivamente no es lo mismo que leer el libro.

Por lo pronto, eso es todo lo que tengo que decir (si es que acaso dije algo). La verdad que perdí la concentración al ver la delgada capa de nieve que cubre el parque del fraccionamiento, y mi mente ahora flota entre aquellos copos que están por derretirse. Me iré a sacar fotos a cuanto pueda y tal vez aventarle un par de bolas a mi hermano. Y si la nieve alcanza, un monito, nomás por no perder el sentido de cliché.

¡Felices heladas!

viernes, 27 de noviembre de 2009

¡My brain hurts... my brain in my head!

Pues bien, TGIF, ¿no? Y mejor aún, que quienes sufrían de migrañas, temblores, sudores, insomnios y colapsos nerviosos por el trabajo, los finales, los exámenes o lo que quieran, ya podrán ir respirando tranquilos, durmiendo mejor, saboreando comida después de días de ayuno, etc., etc., etc. He aquí, en vista de los días más relajados que se avecinan, un doctor que les puede ayudar con ese malestar psicológico-mental, nomás para que se empiecen a relajar. Si esto no funciona, el alcohol sería mi segunda opción. En fin.

Los dejo con Mr. Gumby o los Mr. Gumbies, mi personaje favorito creado por los magnánimos Python (Monty Python eso es). ¡Feliz viernes!


sábado, 21 de noviembre de 2009

Algo sobre el cigarro

Les comparto un pequeño "algo" para todos aquellos amantes de un buen cigarrillo. Para aquellos que buscan un excusa durante cualquier momento del día para encenderlo, y para quienes no necesitan de excusa alguna. Para todos aquellos que se inspiran con la dulce exhalación del grisáceo humo o para quienes su única y sola inspiración es el simple acto de comunicar su ardor. Para quienes la lectura de un buen libro no es nada sin la siempre comprensiva y silenciosa aspiración del tabaco encendido y para quienes simplemente se lo fuman frente al televisor.

Dicho por Molière de otra manera:
Por más que digan Aristóteles y toda la filosofía, no hay cosa como el tabaco. Es la pasión de la gente principal, y no merece vivir quien vive sin él. No sólo alegra y purga el cerebro, sino que instruye el alma en la virtud, y gracias al tabaco puede cualquier hombre llegar a ser discreto [...] hasta tal punto es cierto que el tabaco despierta en quien lo toma el sentido de lo honorable y lo virtuoso.
Felices momentos les deseo a todos, mientras osan gozar de la delicia de un buen cigarrillo en momentos de éxtasis mental. Por lo pronto, a su salud iré a disfrutar de uno.

jueves, 12 de noviembre de 2009

The Reader, o ¿qué vino primero, el libro o la película?

Lo he dicho, lo digo y lo seguiré diciendo: el libro siempre es mejor que la película, una verdad incuestionable y absoluta en mi propia opinión personal. Y ¿de qué hablo?, se preguntarán ustedes, pues del libro y la película de El lector. Aunque la película tuvo la detestable traducción de Una pasión secreta por estos lugares, como para llamar la atención de los fans teveinoveleros de Televisa. Pero bueno, para evitar enredos y malos engendros, me dirigiré a la historia como The Reader, tanto para la película como para el libro.

Primero, el libro.

La novela The Reader fue escrita por el alemán Bernhard Schlink, un autor que va directamente al grano, lo cual me sorprendió y me agradó bastante. En verdad que esperaba algo más descriptivo, algo que le diera vueltas y vueltas y vueltas y vueltas y vueltas –así como yo- al asunto. Llámenlo como quieran llamarlo, tal vez un artilugio para quitar el mecanismo automático que tenemos muchas veces los lectores, ese de seguir una lectura como si fuese una canción de cuna que nos arrulla y nos hace piojito en la cabeza hasta que nos dormimos, pero el hecho de que la voz narrativa, desde que inicia su recuento de la historia hasta que termina, nos tome de la mano, de la cabeza, de la oreja o de la parte más escondida de nuestra razón y nos guíe por todos los pasillos creados por su imaginación, es completamente admirable, e inteligente, pues esta fue la razón que me impidió cerrar el libro, y que cuando en efecto debía ya cerrarlo porque era hora de ir a la meme y los ojos lloraban de cansancio, no podía esperar para continuar con la historia.

Para estos momentos creo que la temática ya está más que conocida. Michael, un muchachito de 15 años, conoce a Hanna, una enigmática mujer de 36. Ambos inician una relación amorosa, basada en sexo, duchas y lecturas. A Hanna le gusta que le lean, y a Michael le gusta complacer a Hanna en todo cuanto le pide. Pero Michael desconoce la razón de que Hanna le pida que le lea. Un día, Hanna desaparece, y un desconcertado Michael crece con la inmensa duda en lo más profundo y oscuro de su ser, hasta que por fin, algunos años después cuando él ya se encuentra estudiando la carrera de derecho, vuelve a ver a Hanna. Como parte de un seminario jurídico, Michael debe asistir al juicio en contra de un grupo de ex guardias de la S. S., encargadas de cuidar a las mujeres en los campos de concentración, quienes, durante un bombardeo, dejaron morir a 300 prisioneras mientras una iglesia se desplomaba en llamas sobre ellas. Entre las acusadas se encuentra Hanna. Durante el juicio, Michael descubre aquel misterio que siempre rondaba alrededor de Hanna, aquel secreto que encubría con tanto celo. Ella era analfabeta. Esto, por supuesto, será lo que ponga en conflicto a Hanna, lo que obstruya su camino hacia la libertad y lo que haga de Michael un gran e infinito nido de culpa e incertidumbre.

The Reader es una novela que engancha, encanta, que rompe el corazón y que le levanta el alma a uno. Es una de esas novelas que inspira a leer más y a conocer más, que vamos, ¿a quién no le gusta que le cuenten una historia que no conocía? ¿A quién no le gusta descubrir un libro que terminará por marcar un momento en la vida o, incluso, definir más su persona? Vaya, que así como me imagino a Hanna, al presenciar las historias, al convertirse en parte de ellas, al sentir cómo su espíritu se infla con cada palabra, así me siento yo cuando abro un libro, y obvio, lo leo.

Segundo, la película.

Estelarizada por Kate Winslet y Ralph Fiennes, pues la película sigue esa misma temática que ya burdamente les platiqué algunos párrafos arriba. La adaptación es buena y trata de mantenerse fiel a la novela; pero los momentos que tanto se disfrutan en la lectura, aquellos detalles que con cada letra que absorbemos al leer se pueden hasta saborear, en la película se pasan por alto. Dirán, “son detalles, ¿y qué?”. Pero los detalles luego son los que más revelan; son los detalles los que llaman la atención, los que nos hacen voltear. Son los detalles los responsables de las imágenes más bellas, de las más poéticas. Son estos detalles los que nos hacen disfrutar de un buen libro, de una buena película. Detalles que en ningún otro lugar encontraremos. Y son estos detalles que, cuando los llegamos a detectar, nos dan un increíble sentido de satisfacción.

Las actuaciones son buenas, pero hasta ahí. No son extraordinarias como muchos nos hicieron creer -el Oscar que recibió la Kate yo digo que se lo dieron porque ya se lo debían, no tanto porque se lo mereciera-; la fotografía es muy buena, los encuadres, la iluminación, y el ver plasmados en pantalla aquellos momentos que en la lectura me llenaron de emoción, como las lecturas de Michael hacia Hanna, los audiobooks improvisados que le enviaba a prisión y Hanna aprendiendo a leer. Sí, tuvo sus buenos momentos, pero la película en sí dejó mucho que desear. El tiempo en el que la acción se desarrolla es lento (muy lento) y tedioso. El score de la película distrae, aturde y molesta. Incluso el personaje de Michael termina por enfadar. Aquella omisión de detalles me desagradó, alguien por ahí debe aprender que a veces el silencio dice más. Y una lista de cositas, tal vez exageradas, tal vez razonables, que en conjunto evitaron que disfrutara de la película como disfruté de la novela.

Lo que aquí, mis queridos hermanos ciberblogeros les queiro decir es que: lean primero, vean después. O vean primero, lean después, como quieran. El orden de los factores no altera el producto, aunque en el aspecto literario/cinematográfico, tal vez no aplique. Así que, no sé, queda a su propio criterio personal. Si por ahí se encuentran el libro, no lo dejen pasar, y si lo leen, regresen y cuéntenme si les ha gustado.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Bowie said it... "pressure, kicking down on me"

Chipping around kick my brains on the floor
These are the days
It never rains but it pours

This is how three weeks of finals feel like... or will feel like: no sleeping, exceeded coffee drinking and cigarette smoking (not the other kind of smoking). There go our nerves. There goes sanity. There goes logic.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Le dicen el desorientado

En honor al Día de muertos -aunque se me haya pasado de noche- les dejo a un muertito que perdió el mapa al salir del túnel. Ahora no sabe cómo llegar a su tumba pa' llenar la panza de ricos frijoles y chilaquiles, y de paso tal vez fumarse de nuevo sus cigarros favoritos o probar un sorbo de tequila añejo.

(Dibujo hecho por moi, así que no se lo roben, porque si no
el muertito les jalará los pies en la noche
)

The Spinning Top


Damon Albaran unió sus fuerzas con increíbles músicos para crear dos bandas magníficamente excelentes, una vez concluido el tiempo de vida de Blur: Gorillaz y The Good, The Bad and The Queen. Graham Coxon, por su lado, obedeció aquel conocido proverbio que dice “Más vale solo que mal acompañado”, y aclaro, mal acompañado jamás ha estado. Pero en verdad que solo ha brillado con semejante y tremenda fuerza, que aquel proverbio pudo haber sido cierto, muy cierto.

The Spinning Top es un disco que ya tiene rato dando vueltas por todos lados. ¿Que cuándo salió? No recuerdo, pero desde entonces, desde que me apresuré a bajarlo, desde que me lo devoré durante el desayuno, durante la comida y durante la cena, y aún más allá de aquellas tres comidas, desde ese entonces he querido escribir algo al respecto. Esta semi fría noche, mientras degusto un líquido gaseoso para complacer una mundana sensación de sed, vuelvo a escuchar el excelentísimo álbum de Graham Coxon y lo siento como la primera vez.

Según lo que dicen, la primera impresión es lo que cuenta y en dicho caso es totalmente verdadero. Coxon dejó un poco de lado aquellas estrambóticas, electrizantes y ruidosas guitarras eléctricas para reencontrarse con el viejo pedazo de guitarra acústica para soplar e inyectarle a sus tan poéticas letras un folk completamente original y cautivante, cimentándose nuevamente como uno de los mejores guitarristas de su generación. Prueba de esto es la canción “In The Morning”, en donde muestra y demuestra que está en su puritito elemento. Yo, siendo una melómana siempre obediente, opto por escuchar esta canción durante las mañanas, no todas, pero sí muchas. Simplemente pone de buenas. Si la aurora despidiera sonidos, sería imitando aquellos producidos por la guitarra de Coxon.

Una vez sumergidos en su tan orgánico sonido acústico por el cual nos conduce desde el inicio del disco, la añoranza por el sonido crudo y eléctrico de la guitarra coxiana comienza a hacer mella en uno, y en ese preciso momento, “Dead Bees” da inicio. Aunque mejor ejemplo de ello sería justo a la mitad de “Caspian See”. Pero bueno, suficiente de canciones, digo, no se vale que les arruine la magia del álbum que se produce una vez que se escucha. Estas humildes opiniones jamás podrán hacerle justicia a tan bellísimo compilado del ex guitarrista de Blur.

Hablando de chilaquiles con queso, aún tengo mis esperanzas puestas en que el re-encontronazo entre Damon y Graham resulte en un nuevo álbum del siempre magnífico cuarteto de Essex. De aquí a ese entonces, me encargaré de escuchar, obtener y obsesionarme con la discografía enterita de Blur.

Grace/Wasteland


Recuerdo escuchar alocadamente y con una sonrisa en la boca la voz de Pete Doherty con su ya extinto grupo The Libertines. Aquel sonido punk, nacido de bandas como Sex Pistols y The Clash me atraía enormemente, me llamaba como cualquier tentación a la que hay que correrle para el sentido contrario… pero como cualquier buena tentación, cedí.

Aquel gusto por The Libertines me hizo seguir, no tan cercanamente, la carrera de Pete, que ahora corre bajo el nombre de Peter. Y fue así como di con su primer álbum de solista Grace/Wasteland –el cual salió desde enero pero desidia, trabajo y mera distracción evitaron que dijera algo al respecto-. Así que, mientras veía el porcentaje de lo que iba bajando, imaginaba lo que constituiría el disco: un sonido crudo, fuerte, melodioso, acompañado de ácidas letras y la tan icónica voz de Doherty. Mi emoción se vio acrecentada aún más cuando por ahí navegando los infinitos portales de internet, me encuentro con que nada más y nada menos que quien funge como guitarrista del álbum es el mismísimo Graham Coxon. Ooh La La! Oh, mon Dieu! bien diría cualquier francesito.

Y sí, omaigod fue lo mismo que dije al escuchar el disco. No era nada, absolutamente nada de lo que imaginaba. Doherty había renunciado a aquella imagen de chico malo (musicalmente hablando) para convertirse en todo un poeta, hecho y derecho, tan lleno de claroscuros como cualquier poeta barroco de aquellos ayeres. Cada canción respira un bellísimo aire de melancolía, acompañado por la discreta, pero soberbia, guitarra de Coxon.

A lo largo de 43 minutos de melódica gloria, Doherty se encarga de mostrar un abanico de ritmos y sonidos para galantemente acompañar cada verso entonado. Desde un rockabilly muy a la country, o tal vez un piano jazzero, o quizá un estupendo sincopado, incluso las más torcidas y deliciosas baladas. Ejemplo de esto último sería la canción “Sheepskin Tearaway”. /She opened her heart to tear away, sheepskin tearaway, all covered in scars and heroin/. La canción parece asemejar el doloroso fantasma del pasado reflejándose en el espejo, los recuerdos de todo aquello que le han marcado por siempre.

He amado absolutamente todo sobre este álbum, como bien podrán darse cuenta. Incluso el arte del disco es magnífico, todo color, todo caos y confusión, todo una hermosa y bella oscuridad. Peter Doherty es así, la perfecta personificación del artista: multifacético, prodigio, incomprendido, perdido del “buen camino” y profundamente sensible.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Eleanor Rigby (3)



Revolver de los Beatles ha estado revolviéndose entre las bocinas de mi carro, presumiendo su nuevo sonido remasterizado, que para cualquier hardcore fan del legendario cuarteto de Liverpool, es suficiente para dejarle sin aliento mientras contempla el nítido sonido de cada nota, cada acorde y cada instrumento. Se escucha todo, absolutamente todo; se escucha como nunca se había escuchado. Se escucha como George Martin lo debió de haber escuchado mientras aquellos cuatro hacían lo suyo al iniciar una sesión de grabación. Escuchar la sinfónica Beatleniana en un sonido envolvente es verdaderamente mágico. Un high natural. Nada de hongos alucinógenos o hierbas aromatizantes para mí, la música es la única droga que necesito para verme sumergida en mundos ajenos, fantásticos, idealizados –más aún cuando voy manejando, así que si me ven por ahí, aguas-.


Y bueno, obviamente, Eleanor Rigby es la que se merece todo el volumen posible. Aquel entramado de armonías de cello es hipnotizante, pero bueno, qué les vengo a decir yo. Ya sabrán de que hablo. En honor a esta tercera edición de Eleanor Rigby -que por alguna razón así le llamo a este tipo de entradas en que a veces escribo algo interesante, pero generalmente no-, les presento, nada más y nada menos que... pues Eleanor Rigby del álbum Revolver.

lunes, 2 de noviembre de 2009

Se borró...

Qué horror, me he deprimido terriblemente. Habí aescrito un blog sobre mi Top 5 de películas de terror y la maldita cosa desapareció totalmente. No me queda otra cosa mas que maldecir a los dioses blogeros por no haber salvado mi escrito. En fin, ya ni llorar es bueno, los dejo, voy a lavar ropa con ira y coraje.
Practicamente mencionaba cosillas insignificantes sobre las cinco películas que, en mi opinión, se merecen los laureles:
5. Dawn of The Dead de George Romero
4. The Blair Witch Project
3. REC
2. The Omen de Richard Donner
1. The Exorcist

miércoles, 28 de octubre de 2009

Sleepless in Juaritos

Ayer, después de meses de gloriosas noches de sueño ininterrumpidas, flotando entre nubes de algodón y estrambóticas escenas a blanco y negro de paisajes dalineanos, aquella enfermedad que me aquejaba con constante impertinencia volvió a tomar posesión de mis esquizofrénicas neuronas para ahuyentar a mis encantadoras ovejas nocturnas bien guardadas bajo mi almohada, así que no tuve de otra mas que permanecer con ojos pelones, pelonsísimos, rojos y llorones viendo Sleepless In Seattle (o Sintonía de amor) con Meg Ryan y Tom Hanks doblada al español, pues era lo único que a esa hora de la madrugada había en la televisión. Eso o los infomerciales que pretendían venderme una pomada quema lonjas mientras uno sigue en estado vegetativo frente al televisor. En fin, c'est le moindre de deux maux.

Supongo que eso del <<Sleepless>> llegó como mera casualidad...

lunes, 26 de octubre de 2009

Las cajitas de cartón (películas al 3x2)

Un viernes por la noche sin mucho que hacer puede significar solo una cosa… Blockbuster. Ya que la confianza en el cine en esta ciudad es nula en su totalidad, la segunda mejor opción es la renta de películas. Y digo segunda pues si tuviese internet en casa sería la tercera. Pero bueno.

Ahora, ir a rentar películas significa pasar alrededor de una hora merodeando pasillo por pasillo buscando algo digno de verse. Lo bueno es que siempre hay algo nuevo que ver. Lo emocionante viene cuando, camino a pagar las películas, uno se topa con las cajas de cartón que tienen pegado el promocional de 3x2 en grandes letras amarillas contrastando con un fondo azul oscuro. Eso, para un pequeño ratón curioso como yo, significa hurgar absolutamente todo, caja por caja, levantando películas para ver qué hay abajo e incluso, buscar debajo de la mesa por el resto de las cajas de cartón conteniendo más películas.

Esas cajas de cartón son las responsables de que tenga la colección de películas que tengo, entre cuyas curiosidades he encontrado joyitas como I Trust You To Kill Me, Las trillizas de Belleville, Perros de reserva, las temporadas completas de Extras con el fabuloso Ricky Gervais, My Blueberry Nights y 2046 alimentando mi creciente colección de las películas de Wong Kar-Wai, Broken Flowers y Coffee & Cigarettes de Jim Jarmush, Dear Wendy, Luz silenciosa de Carlos Reygadas, entre muchas, muchas, muchas otras más.

Sí, esas cajas de cartón son la solución para cualquier cinéfilo sufriendo de sequía cinematográfica o sufriendo de un viernes sin nada que hacer. Hurgar por aquellas cajas de cartón podría significar encontrar algún pedazo de tesoro que haya estado faltando de su colección. Aquellas cajas de cartón resultaron en que saliera de ahí con tres películas nuevas bajo el brazo de las cuales espero poder hablar muy pronto de ellas, por si a alguien le interesa: Persepolis de Marjane Satrapi, es una animación basada en un cómic francés, y es verídica, por cierto. Burn After Reading de los hermanos Coen, quienes, como siempre, logran entregar una historia entretenida y divertida, el mismo sentido del humor repleto de ironía y cinismo que caracterizan sus películas. Y por últimos Luces al atardecer del artista Aki Kaurismaki, bellísima película con una fotografía impresionante.

En fin, estoy esperando a que pase esta semana llena de lecturas, reportes y exámenes para poder escribir algo al respecto. De todos modos, recomiendo que se aventuren a hurgar en las cajas de cartón, uno nunca sabe lo que se puedan encontrar. Feliz martes.

martes, 20 de octubre de 2009

Une chanson pour le Mardi

Antony Hegarty, líder y vocalista de Antony & The Johnsons, es una de mis voces favoritas, una voz que evoca tristeza, tragedia, melancolía y, sorpresivamente, esperanza. "Fistful of Love" es la canción más energética del álbum I Am a Bird Now, y eso ya dice demasiado de cómo está el resto del disco. Jamás he escuchado que música y voz se complementaran tan bellamente bien, pintando los días de los tintes más oscuros, llenándolos de las sombras más complejas y dejando al alma tan bien alimentada. El álbum es una salida, o mejor dicho, una alternativa para soltarlo todo, para beberlo todo, para fumarlo todo -si es que esto hace sentido alguno-.

En fin, suficientes palabras. Espero que les guste, que les hechice y que se conviertan en admiradores de su torcido sentido de melancolía y belleza.

jueves, 15 de octubre de 2009

Te presento a los Bastardos

Tan sólo buscaba una excusa para ir nuevamente al cine y por fin la excusa llegó: Inglourious Basterds. Sí, eso se escucha muy bien. Nada mejor que olvidarse del mundo dentro de la penumbra de una sala de cine vacía -cosa buena de ir al cine a las 5 de la tarde, nada de niños corriendo por la sala ni gente nefasta hablando por celular-. Y es así como, ya cómodamente dentro de la butaca se apagan las luces e inicia la función, y confieso haber estado muy emocionada para cuando los créditos iniciales comenzaron a aparecer en pantalla. Dos horas y cincuenta minutos –aproximadamente- más tarde, caminaba por el estacionamiento del centro comercial hacia mi carro, repasando en mi cabeza los 152 minutos de film que acababa de presenciar.


“¿Sabes? Creo que esta es mi obra maestra”, le dice el teniente Aldo Raine (Pitt) a su compañero Utivitch con una sonrisa de oreja a oreja. Esto traducido al mundo real se lee algo así: “Más de una década trabajando esta película y finalmente le he soplado vida a lo mejor que he hecho”, Tarantino. ¿Lo mejor? Pues no lo sé. Creo que Reservoir Dogs es mejor película, en mi humilde opinión, y ya ni qué decir de Pulp Fiction, Jackie Brown y Kill Bill. Claro está que Tarantino es una mente con una inmensa capacidad de imaginar escenarios imposibles y surrealistas, y justamente eso es lo que Bastardos es, una película de escenarios imposibles y surreales, si no me creen, vayan a verla y me dicen qué piensan de que Operation Kino sea un completo y enorme éxito.


Yo la veo de esta manera: por tres cuartos de la película, todo va excelentemente bien, demasiado bien. El nivel de suspenso es perfecto y la comicidad le complementa a proporción, ácida y cínica como cualquier película de Tarantino. Los personajes están muy bien planteados, muy bien justificados –salvo dos que tres que aparecen por ahí sin mayor obligación que pararse frente a la cámara y verse como un soldado yanqui rebelde y arrogante-, de los cuales sobresalen Christoph Waltz (Landa), Michael Fassbender (Hicox), Diane Kruger (von Hammersmarck) y Mélanie Laurent (Shosanna/Emmanuelle). El hecho de que haya mantenido el tiempo en escena de Brad Pitt en un mínimo fue un perfecto toque, pues deja que la película tenga peso por los demás personajes y no por ser el carita dorado de Hollywood. El personaje de Landa, en mi opinión, se lleva las palmas; es el villano perfecto: educado, inteligente, caballeroso, amable y derrepente, los estribos le saltan de la cabeza para convertirse en una bestia asesina llena de rabia y locura. Esos son siempre los mejores villanos. Pero bueno, estos actuaciones son los que hacen de la película lo que es, al menos durante los primeros dos actos (o cuatro capítulos, pues Tarantino recicla lo que hizo en Kill Bill, dividir la película en capítulos, cinco en total).


Ya para el tercero, las cosas comienzan a verse un poco dispares y perdidas, incluso para los personajes a quienes todo les sale mal. Durante una escena cargadísima de tensión, ahí me tienen, abrazada de las piernas pensando “¿qué pasará?” y en eso la película se traba y se comienza a quemar –no es broma, el film se quemó unos 15 minutos antes de finalizar-, las escasas 10 personas que estábamos en la sala resoplamos indignados contra los “técnicos” encargados de la proyección. Diez minutos más tarde, nos encontramos al inicio de la escena perdida y comienza el principio del fin. Unas horas después de terminada la proyección caí en cuenta de que aquel suceso del film quemado, justo cuando inicia la conclusión, fue una señal de los dioses, y una muy irónica para esto. El final se quemó completamente. Aquel tercer acto no logra sostener el peso acumulado a lo largo de la película para así poder inmortalizar a Tarantino y a su obra como un masterpiece.

No digo que sea una mala o pésima obra de Tarantino, pero claro está que no es lo mejor que ha hecho. Sin duda alguna la trama es estupenda, los diálogos cerca de ser impecables, pero tal vez, esta vez, el haberse guiado por sus situaciones imposibles, ridículas y, prácticamente, completamente irreales, no le ayudó. Tal vez si dejase de pasar tanto tiempo apareciendo en programas como American Idol, podría concentrarse tan sólo un poco más en aquel punto tan importante para cualquier escritor/creador: ¿cómo termino la historia?

sábado, 10 de octubre de 2009

Une chanson pour la nuit...

En esta ocasión presento -como si esta banda necesitara de una presentación- a PULP con "Common People" del álbum Different Class. Esta es una de mis canciones favoritas de la ya extinta banda británica estelarizada por el siempre raro y talentoso Jarvis Cocker. La rolita lo tiene todo de especial, ritmo, estilo y muchísima personalidad, y más aún si se está en claustro un sábado por la noche acompañado únicamente por unos cuantos cigarros y una botella de cerveza.


You'll never live like common people
You'll never do what common people do
You'll never fail like common people
You'll never watch your life slide out of view
And dance and drink and screw
Because there's nothing else to do

viernes, 9 de octubre de 2009

Tener migraña

MIGRAÑA
Migraña
Llorosa lagaña
...estúpida araña
Tu mala calaña
Cabeza cabaña
Migraña
Migraña
Me mata tu maña

miércoles, 7 de octubre de 2009

El inicio...

Hoy no tengo mucho que decir, ni ganas de hablar. Tengo ganas de hundirme bajo las cobijas y ver películas, una en especial: Reconstrucción. Esta película es una de mis favoritas, definitivamente estaría en mi Top 10, si me atreviera a hacer uno -tal vez lo haga y lo ponga por aquí para que me lo critiquen-. Les dejo los primeros 6 minutos para ver si también se les antoja verla conmigo.





Hasta pronto mis queridos cinéfilos.

jueves, 1 de octubre de 2009

LOST junkie

"Surfeando" por los canales el otro día me topé de frente con un promo de la serie LOST, un promo de la temporada pasada y recordé.... lo recordé todo. Cómo desde la primera temporada, desde el primer capítulo quedé enganchada, totalmente obsesionada con la historia, con la mitología, con los personajes y las referencias culturales y literarias. Quedé obsesionada con el estar constantemente estudiando y teorizando sobre el por qué y para qué de las cosas y las situaciones, de los plots, sobre la información que pasa por indicio y los indicios que pasan por información; sobre símbolos, signos, ecuaciones, acertijos y demás cosas que deleitan a la mente creativa y creadora.

Observé y asimilé cada aspecto, cada cuadro, cada diálogo de aquel promo, levanté la mano y comencé a contar: noviembre, uno. Diciembre, dos. Enero, tres. Febrero, cuatro. Cuatro meses para saber, para seguir devorando, para seguir teorizando, para obtener respuestas... ¡Cuatro meses para que inicie la última temporada! Aún faltan cuatro largos meses para esperar, cada miércoles como toda super geek -emocionada, ansiosa e hiperventilada-, un nuevo episodio de lo que definitivamente ha sido mi programa favorito. Cuatro largos meses para que al término de cada episodio muera por discutirlo con alguien, por crear debates en cuanto los nudos, los indicios, las teorías... cuatro meses para que lo único que ocupe mi cabeza -no tan exagerado, pero algo así- sea Lost.



Por lo pronto... ¡Feliz octubre!

sábado, 26 de septiembre de 2009

Une chanson pour le journeé...

En honor a Air, ese dueto de francesitos con su famoso eclecticismo electrónico, les presento el tan nostálgico walk through memory lane, osea, el paseo por el callejón de los recuerdos con Playground Love que, si no mal recuerdo. la podrán encontrar en el soundtrack de The Virgin Suicides de Sophia Coppola.

Esta es una canción de remembranzas de jazz con un saxofón mágicamente melancólico, capaz de pintar cualquier día soleado en un día azul... un azul oscuro, sugestivo y muy íntimo. Disfruten.




Atención: esta canción ya la borré.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La importancia de la lectura

No se ustedes, pero yo siempre he creído que la lectura es prioridad en la educación, un aspecto muy importante, si no es que el más importante, de la cultura del ser humano. Una persona que no lee es una persona que crece con una mente hueca, una mente crédula ante cualquier sarta de mentiras que algún politiquillo le llegue a echar en cara, una mente sin personalidad y sin convicciones. Ustedes se preguntarán seguido por qué el país está como está y yo les digo que la respuesta es muy fácil: porque la gente no lee.
¿Leer? ¿Qué es eso? Pregunta que, seguramente, la queridísima Elba Esthersita podría responder.


video

Este video me llegó vía e-mail. Yo se que es noticia vieja, pero lo he visto y me ha hecho reir demasiado, aunque por otro lado, me ha llenado de pena ajena. Esa es la mente que está detrás del Sindicato Nacional de Trabajadores para la Educación -me pregunto si sabrá lo que este nombre significa-. Ustedes díganme, si una persona leyera, y no me refiero a leer TVyNovelas y Cosmopolitan, me refiero a aquella acción de tomar un libro -genuino-, abrirlo y verdaderamente leerlo y comprenderlo, si una persona hiciera esto, ¿sería capaz de decir semejantes cosas en televisión nacional? ¿O es que a nadie le importa que esta sea quien esté al frente de aquellos que llevan la "educación" en el país? Es penoso que el promedio de libros que el mexicano lee, según encuestas, es de un libro al año. Así vamos por buen camino.

Todos se quejan de la educación en México y cómo no hacerlo, si los propios maestros reprueban los exámenes que alumnos de primaria llevan. Si los propios maestros van en ceros en cuanto a cultura general mexicana -y ya ni se diga cultura mundial-, y el lavarnos las manos y decir "pues es que ellos" no ayudará a nadie. Todos tenemos la obligación de dejar huella y contribuir; todos tenemos la obligación de educar; todos tenemos la obligación -y el derecho- de aprender.

martes, 22 de septiembre de 2009

Happy Together


Por hazares del destino, husmeando entre los estantes de la librería universitaria me encontré con este tesoro por uno de mis directores favoritos, Wong Kar-Wai. Y como niña en juguetería, pinté una sonrisa de oreja a oreja, una sonrisa que duró y perduró aún después de terminada la película.

Como toda buena obra de Wong Kar-Wai, la película empieza con ese estridente golpe en los ojos de un rojo brillante para luego acariciar de la manera más delicada el sentido visual con sus melancólicos paisajes, sus encuadres cerrados, su perspectiva forzada y aquella tonalidad cromática que va cambiando con cada escena, hasta que por fin, ya entrada la película y la temática nos regala un mundo de colores texturizados. Y como toda buena película de Wong Kar-Wai me chupó -en el término más vulgar que pueda explicarlo- desde el primer momento.

En la historia, Ho y Fai son una pareja de amantes que viajan a Argentina para reavivar una ya tormentosa relación y fallar en el intento: Ho terminará prostituyéndose y Fai como portero de un Tango Bar. Así los días pasarán sin que uno busque al otro, hasta que un día cualquiera, Ho regrese severamente golpeado y herido. Fai lo acoge, lo atiende, y prácticamente, lo mima hasta que recupera su salud, mientras que él mismo debe trabajar y ganar dinero para que ambos puedan sobrevivir. Aquellos momentos que vuelven a pasar juntos, encuentran aquella llama de esperanza que habían perdido. Pero aquí no hay un "vivieron felices para siempre". Como en la vida real, la fugacidad del momento se esfuma y aquella falsa felicidad que volvieron a encontrar termina nuevamente en la ya conocida rutinaria y tormentosa relación que solían llevar. Será Fai quien finalmente rompa aquel círculo de vicio y perdición para poder rehacer su vida y dejar la personalidad destructiva y decandente de Ho en el pasado.

Será posiblemente una temática muy simple -tal vez choteada-, pero bajo la enorme sensibilidad artística del director, esta historia de amor y desamor se vuelve poética. Recurriendo a sus amados leitmotifs, a su manipulación constante del obturador y sumándole a Buenos Aires en su fondo, el sugerente y apasionante tango de Astor Piazzolla, y la doliente voz de Caetano Veloso cantando "Cucurrucucu Paloma" en contraposición a una violenta cascada de aguas azuladas, torna la tediosa relación de Ho y Fai en un hermoso drama de desesperación y triunfo, una maravillosa pieza cinematográfica que puede ser catalogada en todos sus sentidos como arte del más fino -y sé que no exagero-. Happy Together es una película que complacerá a muchos y enamorará a otros.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Modest Mouse


Desde el título del álbum se da cuenta uno que no se sabe ni qué... ¿me explico? ¿No? ¡Qué bueno! De igual manera, Modest Mouse se quedan cortos de dar una explicación de por qué y para qué, pero a quién le interesa. No One's First and You're Next es un recopilado de ocho canciones que no tienen sentido alguno. Son bizarras, raras, ruidosas, violentas, melódicas, muy al estilo que ya tan bien definido tienen y que gracias a los dioses, no han perdido.

Modest Mouse es una de esas bandas que todo mundo conoce, pero nadie ha escuchado y que la mitad de quienes los han escuchado no les entienden. Es cierto, su música es un tanto difícil de digerir, pero una vez que pasa la garganta con su sonido dulce-amargo, llega el delicioso sabor anárquico que transmiten sus caóticas melodías. Esa guitarrita de Johnny Marr parece dibujar una línea blanca epiléptica que baila sin sentido en un fondo negro... mmmm, no, definitivamente tendrían que escuchar el disco para saber de qué hablo.

"King Rat" es el sencillo del álbum, cuyo video se supone que está ya circulando por el mundo cibernético, pero aquí entre nos, no lo encuentro. Dicho video está dirigido por Heath Ledger con animaciones del magnánimo Terry Gilliam, quien desde haber dejado a los Monty Python pasó a olvidar sus soberbias animaciones para dedicarse a la dirección; es bueno ver que ha regresado a viejos pasos. Y así como ya he definido como caótico el álbum, "King Rat" presenta ese caos arreglado, armonizado en la presentación de trompetas. Muy buen intro para una canción.

No One's First... definitivamente no es un disco para escucharlo y relajarse, al menos no de la manera convencional. Este es un disco para desestresarse con algo que grite y haga más ruido de lo que nosotros podremos llegara a hacer. Este es un disco para escuchar con el volumen alto y sacar de quicio a los vecinos. Este es un disco para tocar air-drums y air-guitar. Este es un disco incapaz de defraudar a los fans de los "Ratones Modestos". Recomendable y perturbable, escúchenlo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Una pregunta...

¿Qué nadie ve que este país está mal, mal, pésimo y peor? ¿Cómo es posible que podamos permanecer tan ciegos e ingenuos? Hemos dejado de ser seres -vaya- racionales y nos hemos convertido en marionetas y muñecos de trapos. ¿Acaso no nos da miedo vivir en la ignoriancia? A mí sí. Me aterra.

martes, 25 de agosto de 2009

Status

Heavyweights arrive! Porfín, después de meses y meses y meses de malas y peores películas en la cartelera y en el blockbuster, llegan las buenas -o al menos las que parecen ser interesantes-. Nombres como Michel Gondry, Spike Jonze, Wes Anderson, Lars Von Trier, Quentin Tarantino, Terry Gilliam, Park Chan-Wook, entre los que por el momento me acuerdo.

Primero lo primero, Gondry. Regresa mi amado Gondry con dos producciones, la primera Tokyo; esta película está al estilo de Paris, J'Taime, pero mejor-honestamente-, al menos, parece ser más arriesgada y visualemnte más atractiva. El largometraje es un compendio de tres cortometrajes dirigidos por Michel Gondry, Leos Carax y Bong Joon-Ho, los cuales se desarrollan en, sí, lo adivinaron, Tokyo. La temática es incierta, pero hace entender que en las historias reina el caos y la anarquía La segunda producción es The Green Hornet, aunque a esa todavía le falta tiempo, la película del super héroe está apenas en producción y ya muero de ganas por verla.


Spike Jonze es otro director al cual yo sería capaz de besarle los pies. Where The Wild Things Are, película basada en el libro del mismo nombre, es la segunda película dirigida por Jonze; él no ha irrumpido de la manera que lo ha hecho Gondry en el cine, el talento de Spike sigue quedando plasmado en videos para artistas como Björk, Fatboy Slim, Weezer y The Chemical Brothers -los cuales son una verdadera maravilla-, así también, dirigiendo comerciales para la televisión que bien podrían ser toda una obra de arte (busquen los anuncios que hizo para la GAP). Regresando a la película, es sin duda una historia para niños, pero la magistral visión de Jonze impactará a chicos y grandes, el simple trailer me impactó a mi -aún más cuando escuché una versión acústica de "Wake Up" por Arcade Fire en el avance-. En fin, esta va en mi lista de películas que muero por ver.

Ya que estamos en el tema de libros hechos películas, le llega el turno a The Fantastic Mr. Fox, dirigida por Wes Anderson. Todos los que han visto -hemos visto- las películas de Anderson sabemos que son una verdadera maravilla visual, estética, narrativa, etc., en donde sus películas jamás son lo que parecen. Se podría llamar una lírica cinematográfica, como es el caso de Life Acquatic With Steve Zissou. Esta vez, nos presenta su lírica en stop motion animation con su equipo actoral de cabecera: Bill Murray, Owen Wilson, Willam Dafoe, Michael Gambon.

Anticristo es una película que tengo y no tengo ganas de ver. La quiero ver -y se que terminaré viéndola- porque es una de esas películas que pasarán a la historia por su controversia, y seguramente se convertirá en una película de culto. Se convertirá, o ya se convirtió en El perro andaluz de nuestro tiempo, como acertadamente muchos lo han dicho. No la quiero ver porque las películas de Von Trier no fallan en hacerme sufrir -siempre termino llorando con Dancer In The Dark-. En fin, nunca es malo participar en la historia.

Quentin Tarantino se posicionó como el geek de Hollywood, la salvación del cine independiente gringo, eso está por verse. Inglourious Basterds también es una película que generó polémica, pero no tanto por la película, sino por haber llevado a la Weinstein Company (casi) a la ruina. No le fue nada bien a Tarantino en Cannes, recibió pésimas críticas de una película que se ha ido creando desde antes de Pulp Fiction. Algunos críticos dicen que el guión es fantástico, pero traducido a la película es fatal - no los cito porque he perdido el link de donde lo leí-. Es una tortura de aproximadamente tres horas, aunque, nada estúpido, Tarantino hizo varios cambios en la edición para su estreno mundial. Esto me parece muy interesante y sólo por eso iré a verla.

Al parecer no muchos conocen el nombre de Terry Gilliam, lo cual es una pena, porque si de arte se trata, sus películas son verdaderas obras de arte. Desde sus inicios en Monty Python, Gilliam sobresalió por ser una mente creativa sin igual con sus animaciones en el programa, mismas animaciones que animaron las películas que le siguieron -Life of Brian, The Quest for The Holy Grail y The Meaning of Life-. Pero dejando atrás el pasado, Gilliam regresa a las pantallas con The Imaginarium of Doctor Parnassus, otra película que también ha causado "polémica" por el hecho de que tuvo que ser cambiada la historia por el deceso de Heath Ledger. Estoy segura de que sucederá con esta película lo que sucedió con The Dark Night, mucha gente la ira a ver por Ledger y no tanto por ir a ver la película en sí.

Quienes han visto la Trilogía de la Venganza -Sympathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Sympathy for Lady Vengeance-, saben que Park Chan-Wook es un director que, también, imprime ese mal sabor de boca en todas sus películas, pero que finalmente son excelentes. Si bien saben, desde que aquella aberración de libros y películas de Twilight y cuanta madre salieron a la luz, todo mundo ha puesto en boga a los vampiros, pero directores como Tomas Alfredson y Park Chan-Wook han llegado a redimir el género vampiresco. Thirst es la película de éste último director, la historia va algo así como un sacerdote que es mordido, muere y revive como vampiro -a grandes rasgos-, el trailer es impactante y seguramente la película lo será también. Esperen sangre al por mayor.

Por lo pronto, aquí les dejo un corto -muy cortito- de Spike Jonze increíblemente encantador: "How Did They Get There?"






jueves, 20 de agosto de 2009

Moby + David Lynch

Bueno, ese Lynch está en todos lados. Su colaboración con Dangermouse y Sparklehorse en el álbum Dark Night of The Soul es, al igual que sus películas, torcida, oscura e increíblemente original. Jamás me esperé encontrarlo en un disco como ese. Y con esa misma línea de colaboración entre músicos de calidad, encontrarlo en un proyecto -mini proyecto- con Moby fue bastante agradable.

La canción: "Shot In The Back of The Head". El disco: Wait For Me de Moby, su regreso a los sampleos de Blues y Jazz de las épocas de antaño. El video: la rarísima visión del director David Lynch.





(Y si están en una de esas que no saben ni qué rayos bajar, búsquense por ahí Wait For Me de Moby. Su mejor disco desde Play, no se arrepentirán).

miércoles, 19 de agosto de 2009

Medea

No, no es la loca desquiciada de la tragedia Eurpidiana, sino mi gata. Esta que ven abajo es la susodicha en su intento de llegar hasta arriba y quedar atorada -la estúpida.




sábado, 15 de agosto de 2009

Música en el 2009 (2)

En esta edición de música en el 2009 será el turno de otros músicos, prodigiosos y talentosos. Bueno, talentosos sí, el prodigio ya implica una cierta grandeza que se puede acercar demasiado a la perfección. En fin, esta vez es el turno de Franz Ferdinand y Megapuss.

Tonight es el nuevo álbum de Franz Ferdinand, su tercer álbum para ser exactos. Ciertamente es que el disco no es lo que fue su debut, ni tampoco lo que fue You Could Have It So Much Better, pero sí tiene las herramientas suficientes para defenderse y dar una muy buena batalla. Tonight, sin duda alguna, es un álbum que pertenece en las noches de disco y diversión; es un álbum para bailar, para cantar, para gritar y sonreír. Utilicemos “Ulysses”, la primera canción del disco: esos beats en los primeros segundos de la canción atrapan y obligan a uno a seguir el ritmo con los piez y la cabeza. Lo “innovador” que presenta el cuarteto es la introducción de sintes, distorsiones y efectos en sus canciones, algo completamente diferente al sonido puro de la guitarra, el bajo y la batería que presentaban en sus primeros dos álbumes. “Kiss me/Lick your cigarette and kiss me/Kiss me where your eye won’t meet me/Meet me where your mind won’t kiss me” son los versos que abren “No You Girls”, una canción que, bueno, líricamente, no se puede decir que sean los chicos más profundos del mundo, pero sí te deja saber que le saben imprimir frescura, atrevimiento y cinismo a lo que hacen, lo cual me parece genial. La edición especial de Tonight presenta un segundo disco que contiene solamente remixes de sus canciones, y si no me equivoco, hechas por ellos mismos, otra cosa que se puede tomar como diferente a lo que han hecho. All in all, es un álbum muy bueno, no es lo que fueron sus otros dos discos, sin embargo a mí me ha gustado mucho.

Pero ahora cambio la atención de los Ferdinand para dársela a los Megapuss. Para empezar, qué nombre tan bueno e irreverente para una banda, y vaya, ni banda es. Este dueto está conformado por el siempre excéntrico y raro Devendra Banhart y el baterista de los Strokes, Fabrizio Moretti –que el año pasado también se estrenó dentro de la excelente banda Little Joy-, creando con su unión Surfing, una compilación de 14 canciones que no dicen absolutamente nada. Es la anarquía misma; el cinismo hecho música. Se podría tomar que es el “arte por el arte” traducido a “la estupidez por la estupidez” y lo que han logrado es estupendo. Dadaismo puro, si no me creen, sólo escuchen “A Gun On His Hip and A Rose On His Chest" con los versos iniciales “Fuck the president/In the asfalt/Fuck the goverment/In the asfalt/Fuck the taxes/In the a-a-arses”, todo al ritmo de la canción “I Want Candy”. Hasta se plagian la música de aquella canción. A pesar de ser un disco estúpido, en toda la extensión de la palabra, es excelente. En verdad que tienen imaginación para perder su tiempo y el de los demás. Lo recomiendo mucho.

Estuve apunto de escribir algo sobre Actor, lo nuevo de St. Vincent, pero estoy teniendo problemas de comunicación con la muchachita. Yo digo que unas tres escuchadas más al álbum y algo podrá salir entre ella y yo.

jueves, 13 de agosto de 2009

Otra más...

Leyendo un extracto de Mi último suspiro, las memorias de Luis Buñuel, me encontré con un pasaje que verdaderamente me hizo reír tanto. Habrá sido un loco-desquiciado con tintes de psicópata-terrorista, una de las mentes más torcidas y degeneradas, pero qué carisma tenía el hombre; o bueno, al menos, traducido a la escritura, parecía ser un hombre verdaderamente carismático y simplón.

Buñuel, al describir y explicar el verdadero objetivo del movimiento surrealista, y quienes lo comformaban, reparó un momento en la "guapura" de cada uno. El movimiento de la belleza. Jamás se espera uno que, entre su monólogo de los "por qués" y "para qués" del surrealismo, le pegue el momento de reminisencia y diga: "ah si, pero es que eramos muy guapos". Bueno, a mi me dio risa.
“Añadiré –Dalí me lo hizo observar- que los surrealistas eran guapos. Belleza luminosa y leonada la de André Breton, que saltaba a la vista. Belleza más sutil la de Aragon. Eluard, Crevel y el mismo Dalí, y Max Ernst con su sorprendente cara de pájaro de ojos claros, y Pierre Unik y todos los demás: un grupo ardoroso, gallardo, inolvidable”.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Porque ellos lo dijeron así.

Me he encontrado con un par de frases que me han gustado bastante. Ojalá y alguien se emocione igual que yo.
"Film as dream, film as music. No art passes our conscience
in the way film does and goes directly to our feelings, deep down into the dark
rooms of our souls
".
Ingmar Bergman

"Film lovers are sick people".
Francois Truffaut (Yes we are Misseur Truffaut)

martes, 11 de agosto de 2009

Eleanor Rigby (2)


Sin tema específico, vuelvo a las subjetivas páginas de mi blog para perder el tiempo escuchando cómo suenan las teclas de mi computadora cada vez que mis dedos las golpean. Pero este rítmico golpear de las teclas tiene un fin, una meta, un significado, y eso es que logre sacar aquello que tengo incrustado en lo más profundo de mis vísceras creadoras e imaginativas.

Podría pasar la infinidad de horas sentada frente al ordenador, llenando la hoja del blog de huecas frases; todo forma y nada de contenido. Sin embargo, siento y presiento que al estar yo vaciando mi cabeza de tanta merma y ruido con este monólogo que parece no tener ningún fin específico, las palabras que contienen verdadero significado podrán salir a flote; respirar el inexistente oxígeno de la página, imaginar que ven la luz del día y volar hasta sus pequeñas mentes, ávidas y famélicas de conocimiento y frescas ideas. Una opinión diferente en el mundo de las sombras, este en el que nos vemos inmersos día con día: páginas y páginas en el periódico de malas notas; canales y canales con imágenes violentas y desagradables al paladar.

Nuestros ojos claman por buenas nuevas; un evangelio de esperanza entre la oscuridad del día. Olvidémonos de la religión, yo hablo de la espiritualidad del ser humano, aquello que vive muy dentro de nosotros, que tiene voz propia y se queja y llora por tenerlo tan olvidado. Yo sé que tengo ahí algo dentro de mí. Lo sé porque lo escucho y lo siento. Es más sensible que yo y me transmite cada emoción que va sintiendo. Si yo lo tengo, ¿por qué no lo tendrán los demás? No soy más diferente que la próxima persona que me salude al toparse conmigo.

Aquí hago una pausa para terminar este momento de “verborrea”. La idea que por fin parecía salir de mis entrañas ha sentido pánico escénico y decidió regresar a reforzarse. Por lo pronto, yo regreso a lo que realmente debería de estar haciendo: la tarea.

viernes, 7 de agosto de 2009

"Now It's time again for Frankenstein to waste a minute of our time".

Ah, estoy tan aburrida y adormilada que no funciona mi cerebro, así que excuso mi falta de asistencia al blog; esta noche, soy la persona más aburrida (vaya la redundancia) e insulsa que se puedan encontrar en la vida -sorprendentemente melodramática-, así que, para evitar el acto de escribir por escribir, me limito a redactar la cosa más estúpida y simple que pude pensar, todo para hacerles perder el tiempo... así que, Topo Giggio dice: "¡Buenas noches, niños!"

viernes, 31 de julio de 2009

Wake Up de Arcade Fire

Wake Up es una canción perfecta aún más cuando es en vivo, y todavía más cuando en el escenario los acompaña, nada más y nada menos, que el mismísimo David Bowie. Esta presentación me pone la piel chinita siempre que la veo y al verla pienso "si hubiera estado ahí". Pero algún día me tocará verlos en vivo, gritar, reír, bailar y llorar. Disfruten.


jueves, 30 de julio de 2009

FURTHER COMPLICATIONS by Jarvis Cocker

He olvidado completamente a The Smiths, había estado escuchando la discografía de Morrissey y The Smiths hasta el cansancio; y mi súbito cambio de humor musical no se debe al hecho de que me haya hartado de ellos, no. Es que ha llegado algo que me ha dejado completamente boquiabierta: Further Complications. Curiosamente, a la par de escuchar a The Smiths, descubrí entre los discos de mi esposo un concierto de Pulp, el cual me dejó completamente traumada –en el buen sentido-. Así que estas semanas han sido un gran festín de Pulp y The Smiths, horas y días enteros de felicidad.

¿Por qué curiosamente? Further Complications es el nuevo álbum de Jarvis Cocker como solista –Jarvis, por quienes no saben, fue el vocalista de Pulp hace unos cuantos muchos años atrás- y es un disco tan, pero tan…. pero taaaan bueno, que honestamente no sé ni cómo describirlo.

No conozco tanto de Pulp, pero claramente se perciben influencias de aquella banda a la cual él perteneció, aunque se muestren de manera discreta, ahí están; incluso, por ahí le escuché algo de Bowie, pero bueno, puedo estar equivocada, no sé. Así como lo digo yo, por ahí algún die hard fan de Bowie o de Jarvis me dirá que estoy alucinando.

El disco es puro rock, pero un rock al estilo inglés, muy inglés; como si tratase de revivir aquellas últimas voces que quedaron del buen rock ochentero que surgió por aquellas partes del mundo. “Further Complications” podría ser un muy buen ejemplo de esto que digo. "Fuckingsong" es muy buena, simplemente la letra... Jarvis canta por no haber podido tirarse a una tipa, lo cual lo pone loco, se encabrona y ta-dah, nace la canción. Estas, son canciones que sin duda los obligarán a cantar; aunque tengan una voz de perro, así como yo, no importa, canten en el carro cuando anden a solas, nuevamente, así como yo –si se topan conmigo por la calle y me ven cantando, sabrán por adelantado que es Jarvis, sin duda-.

Canciones como “Leftovers”, “I Never Said I Was Deep” y “Slush” son canciones para agarrar la botella de whiskey o las botellas de cerveza y ponerse ebrios y melancólicos. Se escuchará raro –y no, no me considero una borracha-, pero me pude imaginar una noche de cigarrillos y mucho alcohol escuchando estas canciones, pensando pendejada y media.

You’re In My Eyes (Disco Song)” cierra magistralmente el álbum. Es una de las mejores canciones que encontrarán, como una reminiscencia a alguna escena perdida de Saturday Night Fever: la pista de baile a solas, el juego de iluminación y las máquinas de humo funcionando aún y solo dos almas mirándose a los ojos mientras beben lo último de sus vasos, cada uno estando en partes opuestas del salón. ¿Qué? ¿Nunca dejan que la música les pinte escenarios ajenos a los suyos? Definitivamente mi favorita de todo el álbum.

A final de cuentas, Jarvis Cocker nos ha regalado un disco excelente, muy completo y sólido, en donde jamás encontrarán una canción a la que quieran adelantar. Este es de los pocos discos que se pueden escuchar de inicio a fin, sin adelantar o detener. Es un festín para los sentidos que dan rienda suelta a aquella parte de uno que nos transporta a otros tiempos, otros momentos. Es un disco para escucharse de día, de noche, de madrugada, en una tarde lluviosa o muy soleada, en frío o en calor. Es un disco para escucharse, punto.

miércoles, 29 de julio de 2009

Música en el 2009 (1)

Tengo que decir que este año –y eso que vamos a la mitad- va siendo uno muy bueno en cuanto a música. No pinta a ser uno tan mediocre como el pasado. Siendo a penas julio (casi agosto), puedo contar ya con una muy buena cantidad de nuevos lanzamientos discográficos; son muchísimas bandas y artistas que regresan con material de calidad... muchísimas, demasiadas, montonales. Bueno, tal vez un tanto exagerado mi optimismo, pero para alguien que casi-casi respira música, este tipo de emoción es normal y común.

En lo que va de enero a julio, tengo ya una gran lista de muy bueno músicos que llegaron para alegrar mi año; el mío y el de cualquier otro melómano. Una lista que incluye heavyweights como lo son Morrissey, Depeche Mode, Jarvis Cocker, Graham Coxon, Björk, etc.; y otros heavyweights, pero de la bandada de lo indie, como lo son Patrick Watson, The Decemberists, Peter, Björn & John, M. Ward, Antony & The Johnsons, Animal Collective, etc. En esta ocasión, sólo hablaré de tres: The Decemberists, Animal Collective y Peter, Björn & John.

The Hazards of Love es lo más nuevo de The Decemberists –un muy buen nombre, por cierto-, en donde le hacen a la Sgt. Pepper’s, entrelazando una canción con otra, como si todo fuera parte de una densa y oscura novela. No sé cómo catalogaría a este grupo, bajo qué género me refiero, ya que a veces se lucen con guitarras acústicas pintando las canciones de un folk dylanesco y otras veces se desgarran con guitarras eléctricas y violentas percusiones. El género indie, como tal, no existe, pero si existiera, la combinación terminaría así: folk-indie-rock. Muy buen disco, de los mejores del año en definitiva.


Animal Collective es un trío no tan conocido, al menos en México… o bueno, no sé si en todo México, pero aquí en el norte, hasta donde yo sé, no es tan conocido. El caso es que, Merriweather Post Pavillion, que salió apenas iniciado el año, fue una gran y grata sorpresa para mí. Este álbum le irá muy bien a cualquier amante de la música electrónica –buena música electrónica-. No se limitan a crear efectos de sonido sobre samplers, no; van más allá, mezclando ritmos, sonidos, estilos. Así como podrán encontrar canciones tipo baladas, también las encontrarán hipnotizantemente psicodélicas; poperas, rockeras, batucadas, etc., etc., etc. En un dato más personal, escuchen “My Girls” y “Brother Sport”, fueron las que más me gustaron, aunque el disco entero es muy bueno.

En el 2006 “Young Folks” se convirtió en una de las canciones más escuchadas, covereadas, utilizadas y tocadas del año. Peter, Björn & John, en un increíble acto de generación espontánea, aparecieron en el mapa internacional, convirtiéndose instantáneamente, en un éxito comercial. Este año llegan con Living Thing, un álbum que difícilmente llegará a ser el éxito que fue Writer’s Block, pero sí más creativo, más audaz y más raro, sacudiéndose así los pseudo-fans que pudieron haber adquirido simplemente por una canción y cimentando una base de fans más leal, más inteligente, más artística. No sé si esto se pueda tomar como bueno o malo, pero para una verdadera fan –como moi-, esto es muy bueno.

Es todo por ahora, ya que son muchísimas bandas y muchísimos discos como para aturrarlos todos de un golpe; aún me queda medio año para seguir con las críticas musicales de todo lo nuevo. Como dije ya, este es un muy buen año para la música.