viernes, 6 de noviembre de 2009

Grace/Wasteland


Recuerdo escuchar alocadamente y con una sonrisa en la boca la voz de Pete Doherty con su ya extinto grupo The Libertines. Aquel sonido punk, nacido de bandas como Sex Pistols y The Clash me atraía enormemente, me llamaba como cualquier tentación a la que hay que correrle para el sentido contrario… pero como cualquier buena tentación, cedí.

Aquel gusto por The Libertines me hizo seguir, no tan cercanamente, la carrera de Pete, que ahora corre bajo el nombre de Peter. Y fue así como di con su primer álbum de solista Grace/Wasteland –el cual salió desde enero pero desidia, trabajo y mera distracción evitaron que dijera algo al respecto-. Así que, mientras veía el porcentaje de lo que iba bajando, imaginaba lo que constituiría el disco: un sonido crudo, fuerte, melodioso, acompañado de ácidas letras y la tan icónica voz de Doherty. Mi emoción se vio acrecentada aún más cuando por ahí navegando los infinitos portales de internet, me encuentro con que nada más y nada menos que quien funge como guitarrista del álbum es el mismísimo Graham Coxon. Ooh La La! Oh, mon Dieu! bien diría cualquier francesito.

Y sí, omaigod fue lo mismo que dije al escuchar el disco. No era nada, absolutamente nada de lo que imaginaba. Doherty había renunciado a aquella imagen de chico malo (musicalmente hablando) para convertirse en todo un poeta, hecho y derecho, tan lleno de claroscuros como cualquier poeta barroco de aquellos ayeres. Cada canción respira un bellísimo aire de melancolía, acompañado por la discreta, pero soberbia, guitarra de Coxon.

A lo largo de 43 minutos de melódica gloria, Doherty se encarga de mostrar un abanico de ritmos y sonidos para galantemente acompañar cada verso entonado. Desde un rockabilly muy a la country, o tal vez un piano jazzero, o quizá un estupendo sincopado, incluso las más torcidas y deliciosas baladas. Ejemplo de esto último sería la canción “Sheepskin Tearaway”. /She opened her heart to tear away, sheepskin tearaway, all covered in scars and heroin/. La canción parece asemejar el doloroso fantasma del pasado reflejándose en el espejo, los recuerdos de todo aquello que le han marcado por siempre.

He amado absolutamente todo sobre este álbum, como bien podrán darse cuenta. Incluso el arte del disco es magnífico, todo color, todo caos y confusión, todo una hermosa y bella oscuridad. Peter Doherty es así, la perfecta personificación del artista: multifacético, prodigio, incomprendido, perdido del “buen camino” y profundamente sensible.