domingo, 13 de diciembre de 2009

De fúbol, drogas y ocio


Es domingo y al parecer todo México está metido en sus casas o en un bar esperando la última entrega de droga legítima en el país: el fútbol. El perfecto idiotizante por naturaleza (sin ofender). Lo único bueno que viene de tal evento es la ausencia de malos conductores, cafres e ineptos en las calles. Siendo que a mi no me gusta el fútbol, de hecho lo odio, como he dicho, lo único bueno que trae el fútbol es la ausencia de gente en las calles y que la cerveza la ofrecen más barata en los diferentes locales, bares y restaurantes que poseen pantalla para la mejor difusión del opio mexicano. Como decía, siendo que me repatea el fútbol, me encuentro como una marginada más (porque sé que allá afuera hay más como yo) de la sociedad mexicana, incluso, de la sociedad mundial, me siento como al pobre de Gregorio, que debido a su inexistente gusto por este deporte, todo le sale mal, qué digo mal, míticamente desastroso.

Pero no vengo a echarme a la gente encima, no me odien por odiar el fútbol, cada quién, ¿no? Para mí mejor, pues así saldré a las calles y no iré peleando, como generalmente sucede, con los malos y peores automovilistas. No, no vengo a nada de eso, de hecho, no vengo a decir nada en concreto. Hoy no tengo nada interesante que decir. Hoy he venido solamente a perder el tiempo y hacer tiempo, pues voy camino a rentar películas y ver qué nuevo me encuentro por ahí. Hago tiempo para que caiga la noche. Hago tiempo para que el día termine rápido. Hago tiempo... pierdo el tiempo... bah, para lo que importa, da lo mismo.

Ojalá su domingo corra mejor, o al menos se encuentren inmersos en algo interesante y apasionante (y no, el fútbol no cuenta). Feliz fin del fin de semana mis queridos ciberblogeros. Y que gane el Cruz Azul.

Les comparto la inspiración de Hitchcock para The Birds.