lunes, 14 de diciembre de 2009

Le Scaphandre et le Papillon

Hace muchísimo tiempo que leí y escuché maravillas sobre esta película, sin embargo jamás llegué a verla en el momento. Después, en varias visitas al blockbuster llegué a verla, pero no la llevaba, no sé por qué. Ya sea porque mi humor no andaba de animo para aventurarse en algo totalmente nuevo y diferente o porque me la ganaban y alguien más la rentaba antes que yo. Fuese una u otra, nomás no se me hacía verla. Hasta que por fin, hace poco me animé y la llevé a casa.


Desde que inició, hasta que terminó de correr la última hilera de los créditos finales, la amé. En su totalidad, la amé. Es una película perfecta en todos, absolutamente todos, los sentidos: la fotografía, la música, las actuaciones, la historia, la dirección, la edición. Todo.


La historia (verídica, por cierto) trata la historia de Jean-Dominique Bauby (Mathieu Amalric), editor de la revista Elle, que vive con Locked-In Syndrome tras sufrir una embolia masiva. Esto quiere decir, ha quedado totalmente paralizado de pies a cabeza a pesar de que él está totalmente despierto. Escucha todo, ve todo, siente todo, pero no se puede mover, con la excepción se su ojo izquierdo. Así que, con la ayuda de una terapeuta, Bauby aprende a comunicarse con el mundo exterior: un sistema lento y tedioso en el que alguien le dicta el alfabeto a Bauby y él parpadea su ojo según la letra que quiera usar, así sucesivamente hasta que termina formando palabras, frases o pláticas enteras. Uno, como espectador, se convierte en Bauby, viviéndolo todo a través de su ojo, literalmente. La cámara está la mayor parte del tiempo posicionada en un ángulo que simula la posición del ojo de una persona encamada. No sé si me de a entender, tal vez sea algo que tienen que ver con sus propios ojos. Retomando la historia. Bauby, o Jean-Do, logra dominar la técnica de comunicación rápidamente y comprende a su vez que está en una magnífica y "privilegiada" posición para no sólo comunicarse con la persona que tiene enfrente sino con el mundo entero; una oportunidad de compartir lo que él está viviendo y tal vez inspirar a otros a que ningún problema es lo suficientemente grande como para que no se pueda vivir con él o incluso superar. Yo sé que así como se los estoy contando suena como un libro de superación personal, algo así de Deepak Chopra o Carlos Cuauhtémoc Sánchez o yo qué se, pero créanme, no lo es. Es algo infinitamente mayor, más poético y más artístico que aquello.


De hecho, soy muy quisquillosa con este tipo de películas, porque pueden rayar en lo cursi o lo estúpidamente cursi, y esta película, esta historia, está muy lejos de esa delgada línea rosa. La película se estrenó en el 2007, así que muchos ya la han de haber visto, pero si por alguna razón, así como yo las tenía, no la han visto, en verdad no saben de lo que se están perdiendo. No solamente por la historia, sino por la impresionante fotografía que tiene, la música y la edición. Es una obra maestra técnica y artística, y se las recomiendo mucho.