jueves, 13 de agosto de 2009

Otra más...

Leyendo un extracto de Mi último suspiro, las memorias de Luis Buñuel, me encontré con un pasaje que verdaderamente me hizo reír tanto. Habrá sido un loco-desquiciado con tintes de psicópata-terrorista, una de las mentes más torcidas y degeneradas, pero qué carisma tenía el hombre; o bueno, al menos, traducido a la escritura, parecía ser un hombre verdaderamente carismático y simplón.

Buñuel, al describir y explicar el verdadero objetivo del movimiento surrealista, y quienes lo comformaban, reparó un momento en la "guapura" de cada uno. El movimiento de la belleza. Jamás se espera uno que, entre su monólogo de los "por qués" y "para qués" del surrealismo, le pegue el momento de reminisencia y diga: "ah si, pero es que eramos muy guapos". Bueno, a mi me dio risa.
“Añadiré –Dalí me lo hizo observar- que los surrealistas eran guapos. Belleza luminosa y leonada la de André Breton, que saltaba a la vista. Belleza más sutil la de Aragon. Eluard, Crevel y el mismo Dalí, y Max Ernst con su sorprendente cara de pájaro de ojos claros, y Pierre Unik y todos los demás: un grupo ardoroso, gallardo, inolvidable”.

2 comentarios:

El Pobresor Gafapasta dijo...

Yo no podría asegurarlo, pero pienso que Buñuel era una rara avis de homo reprimido.

Un saludote.

Pau dijo...

Sí, se percibe de esa manera, también lo pensé. Probablemente sí lo era; supongo que jamás se sabrá.

Un gusto verlo de regreso por aquí, feliz inicio de semana