jueves, 24 de diciembre de 2009

Avatar y la historia de un miércoles


Miércoles 23 de diciembre y no hay nada que hacer. Uno se sienta frente al otro suspirando en frustración, sin saber qué hacer. Definitivamente los que-haceres de la casa pueden esperar hasta después de Navidad, incluso, si somos cuidadosos con no tirar migajas, ni dejar aros de agua sobre la mesa color chocolate, después de Año Nuevo. Así que entre el opresor tedio que ayer azotaba con látigo de hierro nuestras frías espaldas, a mi se me ocurrió ir al cine. Hace tanto que no visitábamos las industriales salas cinematográficas de la ciudad. Siendo miércoles a la 1 de la tarde, un día antes de Noche Buena, seguramente la gente no estaría apurándose por hacer fila en las salas de cine.

Mi primera opción fue The Informant de Steven Sodebergh -o es Soderbergh, bahhh. Como diría Louis Armstrong: tomeito, tomatou-. Lamentablemente, como siempre pasa, cualquier buena película, digna de verse, dura escasos y groseros 7 días en cartelera, mientras que mierda de todos los días como Luna nueva, pueden durar los asquerosos 30 días en más de 3 salas del cine. En fin. No íbamos preparados para semejante voltereta en un excelente plan para combatir el tedio vacacional. Así que recorrimos 3 cadenas de cine diferentes hasta terminar en el monstruo industrial más grande de todos... cinépolis. Una vez más, al echar ojo a la cartelera, suspiramos derrotados al ver que todos, absolutamente todos tienen la misma mierda, con la diferencia de salas más grandes, mejor audio y asientos más confortables, por un precio mayor.

Echamos suertes y la suerte dictó que la elección del día debía ser Avatar de James Cameron. Siendo las 2 con 54 minutos, la próxima función iniciaría en exactamente 10 minutos. Así que "arre". Con el mayor dolor de codos que jamás en la historia me hubiera atacado, entramos a la pantalla IMAX a presenciar la película en 3D. Primera vez para mí. Así que después de reírnos harto por como nos veíamos con los ridículos gogles para el 3D, inició la función. Tres horas más tarde, con un horroroso dolor en la cabeza por los malditos lentes, dejamos la sala de cine.

Después de harta verborrea, tal vez quieran saber un poco más sobre la película, ¿no? Pues bueno, la película supongo que está bien; dominguera, es todo. No es excelente, nomás está bien. Entretiene y definitivamente vislumbra, sobre todo en tercera dimensión. Uno siente que puede jalarle el pelo a Sigourney Weaver, lo cual está de locos. Pero que sea una película que marque una generación, que rompa barreras o que suba la barra para todas las películas de ciencia ficción que le sucedan... definitivamente no. El film está construido en una fórmula industrial pre fabricada, masticada, vomitada y procesada, funciona porque tiene que funcionar. La trama es bastante sencilla incluso trillada, al parecer ahora en día a todo mundo le gusta criticar el American-way-of-life, sobre todo a los mismos gringos. Es una critica al capitalismo, a la sed de poder y dinero, y sobre todo, la manera de obtenerlo: chingando a todos los demás. Es una clase de moral por parte de los habitantes de Pandora y una crítica a la falta de escrúpulos de los alienígenas, que para variar, en este caso, son los gringos.

Ah, perdón. Que de qué trata la película, se preguntarán ustedes. Perdón, me emocioné, debí comenzar con eso, supongo. La historia inicia con Jake, un parapléjico que es escogido para reemplazar a su finado hermano gemelo en la exploración y explotación de la luna Pandora, pues una corporación heavyweight está en busca de un mineral muy cotizado. Jake pues es conectado a un Na'vi creado por los humanos, su avatar, un especie de alter ego pero con forma de los habitantes originales de la luna, para que estos puedan mezclarse entre ellos y ganarse su confianza; todo ello, claro está, para poder explotarlos y mangonearlos mejor. Sin embargo, Jake termina enamorándose de los Na'vi y de Naytiri, traicionando el lado de los malos (los humanos) y peleando para el lado de los buenos, y así poder conservar la tradición, el legado y la vida de los habitantes de Pandora. Sin mencionar su hermoso medio hambiente (que admito, el diseño del bosque está muy bello y psicodélico, así que para quienes se quieran fumar algo antes de ver la película, es viaje garantizado).

La historia no es nada compleja, como les digo, todo es bastante sencillo y predecible, muy predecible. Aún así, verla como para pasar el rato, pues está bien. Ahora, eso de que ya todos la califiquen como una de las mejores películas del año y así como para estar nominada en los Globos de Oro a mejor película, pues no. Eso es un rotundo no. Pero bueno, eso a quién le importa. Lo repito, todo se siente muy pre fabricado y masticado, incluso, se siente como un intento desesperado de James Cameron por trascender a la Lucas, aturrando todo lo que pudo y quiso sobre una cosmogonía extraterrestre (pero con tintes africanos, incluso prehispánicos, por ahí recordé el "Flor y canto", lo cual me agradó bastante) en una película de tres horas. El buen señor George, con bastante paciencia y buen seso hizo eso en 6 películas, perdonando los traseros del público en las salas de cine. Y creo que le fue muy bien con eso. En fin.