martes, 3 de febrero de 2009

Película de la semana: Secretos de un matrimonio



Película de la semana:

Secretos de un matrimonio del excelso genio cinematográfico Ingmar Bergman.

Una complicada película para ver, la verdad, pues el tiempo transcurre sin ver jamás a otros personajes mas que Johann y Marianne, un matrimonio que de primeras a primeras se ve de lo más normal. Una sana relación en donde él y ella se muestran echos a la medida, el uno para el otro. Lo tienen todo en común, sin embargo, según se va desenvolviendo la película se muestra que no es así o no del todo.

Después de un viaje de trabajo, Johann regresa a casa tan sólo para comunicarle a su mujer que la va a dejar, se ha enamorado y quiere intentar esa nueva vida con una nueva mujer y nuevo hogar, muy lejos de ella. Tras esta noticia Marianne queda completamente desolada y deprimida, mientras que Johann lo único que quiere y desea es estar lo más lejos de ella posible. Pero a través de los años, ambos se reencontrarán una y otra vez, logrando transmitir más allá de la historia que tanto uno como el otro, a pesar de su fantasmagórica aversión que se tienen entre sí, se aman en lo más profundo de su ser, provando nuevamente aquella idea que entre el amor y el odio existe una MUY delgada línea separándolos.

A Liv Ullman le valió un reconocimiento entre aquellas feministas de la época; fue un verdadero llamado para que la mujer dejase de vivir bajo esa sombra con apariencia de débil y sumisa y convertirse en aquella que es capaz de tomar riendas de su propia vida y evolucionar. No soy pro-feminismo, pero debo admitir que ver aquella evolución a la cual se ve forzada Marianne es verdaderamente emocionante.

El toque de Bergman es aquel que deja pensando y frunciendo el entrecejo con sus historias. Sus narrativas son totalmente intimistas, aunque juegue con lo macabro y fascinante como lo hace en El séptimo sello, su base narrativa siempre es la mentalidad del ser humano, sus miedos, sus debilidades, sus fortalezas, sus motivaciones y es esto lo que separó a Bergman del resto de los directores de la época y que aún ahora lo sigue separando como un verdadero artista que no creaba para satisfacer taquillas hambrientas de huecos blockbusters, él creaba para satisfacer el hambriento y sediento espíritu del hombre.

Secretos de un matrimonio no es una película para cualquier persona pues no mucho sabrán apreciar la grandiosa obra de arte que este hombre logró (no sólo en esta, si no en todas sus películas), aún así la recomiendo enormemente. Desde el inicio hasta el final me cautivó y se convirtió inmediatamente en una de mis películas favoritas. Les aseguro que no podrán terminarla de ver sin ponerse a reflexionar sobre sus propias relaciones, sus formas de ser, sus vidas. Así de magnífica y poderosa es.

Dejen comentarios sobre lo que les pareció la película.