domingo, 4 de diciembre de 2011

El Camino de las Teclas Negras


Bien podría ser el título de un pésimo libro escrito por Carlos Cuauhtémoc Sánchez (vómito, vómito), aunque no lo es; tampoco es un libro de superación personal bajo la firma y marca registrada de Deepak Chopra. No, nada de eso; se trata nada más y nada menos que de la última entrega del fab-two The Black Keys. El Camino es el séptimo álbum de este excelentísimo dúo gringo-parlante, el cual, de buenas a primeras les digo que es una total y completa delicia escuchar. Es la garantía de pasar un buen rato.

Desde el inicio, 'Lonely Boy' engancha, es inevitable. La historia de chico conoce a chica, chico se enamora de chica y chica lo manda a comer pasto, mientras chico espera y espera con el corazón en la mano podrá parecer como la canción trágica-melancólica que tanto aman los folkies cantar, pero no; déjenselo a unos rockeros, que parecen salidos de una película de Tarantino, para convertirla en una fiesta de negación, de amor-odio, con esas guitarras tan electrizantes, esos ritmos tan hipnotizantes. 'Dead and Gone' baja el tempo un tanto para adentrarse de lleno al camino que van trazando Auerbach y Carney, en donde el protagonismo de la batería y el bajo son palpables en cada momento. Poniendo un alto al tan sabroso estridentismo de las guitarras de Auerbach, 'Little Black Submarine' nos muestra su acústico romanticismo... aunque esto es realmente una farsa. Engaña en la melancólica austeridad con la que nos envuelve, para que de la nada termine por golpearnos de frente a la cara. The voices calling me, they get lost and out of time. I should've seen it glow, but everybody knows that a broken heart is blind, esquizofrenia en la lírica y en la música, buenísima canción. "Money Maker" y "Run Right Back" regresan de lleno a ese sonido guitar-driven, lleno de fuzz, de riffs y de muchos huevos, así como debe ser.

Siguiendo con la temática del disco sobre corazones rotos, el amor no correspondido y ese sentimiento romanticista del chico solitario incomprendido, 'Sister' aparece para cimentar bien la idea: Wake up, gonna wake up to nothing. Brake up, the brake up is coming. When your heart is hollow, another pill to swallow. Si tan sólo en la Alemania del siglo XVIII los narcóticos fuesen tan comunes para aliviar el mal de amores junto con una botella de whiskey, bueno no podría decir que otra cosa hubiera sido. 'Hell of a Season' y 'Stop Stop' suenan cargados del ambiente retro que tanto me gusta encontrarme por ahí... sonidos de festivales de rock de los 70s, aturrados de melómanos, fanáticos y los ocasionales groupies; ganas me dan de ponerme pantalones acampanados, plataformas y bailar. La fantástica 'Nova Baby' comienza la parte climática y final del álbum, y que debo decir, fue de mis canciones favoritas. No soy alguien que viva con el corazón roto y definitivamente no sufro el mal de amores, pero si lo sufriese, no encontraría razón para ignorar lo que con honestidad de blues-man canta Auerbach: I'm falling hard for every yard of the dream you sold me.


Oh don't let it be over, se escucha finalmente en 'Mind Eraser', y así es precisamente como uno termina sintiéndose tras ese recorrido de retro rock de un álbum que emula en ciertos aspectos a Brothers, aunque sea una obra que termine por irse en el camino contrario. Es un disco enteramente divertido y nada complicado, pues este par de chicos oriundos de Ohio nos demuestran que no se necesita mas que una guitarra y una batería para hacer buena música, específicamente, buen rock, sobre todo en esta época que tantos poperos quieren parecer rockeros y tantos rockeros se hacen pasar por poperos. El Camino de los Black Keys es uno de los discos que más he disfrutado durante este año.

'Lonely Boy'. Esto es todo el video y me encanta. Ganas dan de ponerse a bailar también.