viernes, 24 de febrero de 2012

Ejercicio #2

"Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos...". 

Musa,
¿quién eres, en verdad?
¿en dónde estás?

No estabas en el café,
no estabas en el cigarro,
      no estabas en el humo
no estás en la música,
no estás en el cuerpo desnudo,
no estás en la oscuridad,
      ni en la luz, ni en el punto medio de ambos

Musa, 
¿de quién rayos está hablando Homero?
y, ¿por qué carajos estoy citando la Odisea?
Tan seca tengo la cabeza,
por semejante cantidad de café en la sangre,
      y cafeína, y cansancio, y hambre, y frío...
Y para quien siga pensando que esto es un poema,
yo no escribo poemas,
no creo en la poesía cuando es confesión,
y las rimas le dan un tono a mi voz interna que
      es verdaderamente enfadosa.

Musa,
si eres delirio, me entrego total y cabal,
sin peros, ni pedos, ni riña, ni grilla.
Tomaste forma de cama
cuadrada, acolchonada,
envíame a soñar, porque por los mil carajos,
ya empecé a rimar.


(No sé... no hagan caso. El sueño me hace escribir las cosas más tontas, por no decir pendejas. Perdón, ya no diré groserías. Me ire a dormir).