lunes, 8 de agosto de 2011

El bello regreso de Beirut con The Rip Tide


Este domingo a las ocho con tres minutos de la AM, tras desayunarme un peanut-butter-jelly-sandwich y un vasote de leche con chocomilk –como toda buena niña-, me dispuse a terminar mi tarea –como toda buena niña-, pero me valió madre y terminé escuchando a Beirut con su nuevo álbum The Rip Tide… y aún lo escucho. Beirut es una agrupación que siempre se escucha bien; muy coherente, cohesiva, armoniosa. Quizá tenga que ver con su propuesta musical, quizá con la clase de instrumentos que utiliza, pues no son instrumentos que uno generalmente vea en bandas de corte independiente folk-pop (aunque no quisiera realmente usar el término pop, ya en estos días es un poco peligroso utilizarlo pues puede que quede perdido entre malas miradas; es un género que ha perdido reputación, al menos para mí). Su sección de instrumentos de viento (trompetas, tubas y tal), la utilización de acordeones, etc., termina matizando de tal manera las canciones que uno se hipnotiza en el ambiente. En la música mexicana –la tradicional música mexicana, como el mariachi- es usual y muy común toparnos seguido con estos instrumentos, ya estamos acostumbrados a su sonido, al sentimiento que transmiten y al ambiente que crean, así que verlos trasladados a otro contexto musical y cultural resulta una sorpresa muy grata y agradable.

March of the Zapotec & The Realpeople Holland fue su álbum anterior, y todo esto que he dicho se escucha desde que transcurre el primer segundo de la primera canción, la cual es sólo un intro, pero una vez entrando al álbum, con el segundo track “La llorona”, es entrar a territorio conocido. La banda viajó a México para la realización de March of the Zapotec, se instaló en México y se llenó de los sonidos y los ambientes tradicionales del país para su disco; el resultado, pura excelencia. La marcha del zapoteca es un álbum verdaderamente bellísimo y adictivo. Ya con The Rip Tide, Beirut regresa nuevamente a su sonido, ese tan particular que descubrimos con Gulag Orkestar. En el regresar un poco a sus raíces, lograron crear magia nuevamente. Esta es una banda que no se ha perdido en el camino, no se ha vendido, ni se ha dejado corromper por la industria, algo verdaderamente bueno para la gente sencilla como uno que no gusta del mainstream musical de la actualidad.

The Rip Tide es un álbum corto, apenas 9 canciones, sobrepasando ligeramente la media hora, pero ya ven eso que dicen, a veces las mejores cosas vienen en porciones pequeñas, pues he aquí la verdad de ello. Es un álbum que crece conforme transcurren las canciones y se mantiene sólido; no tiene, a mi parecer, puntos bajos, o momentos en los cuales se cae, como en una historia. Logra mantener el interés en todo momento; se aferra a él y a uno con las uñas clavadas en el oído. Es alegre y optimista, como en “Santa Fe”; en momentos es melancólico y poético, como una confesión declarada bajo el aliento, en el caso de “Goshen” o “The Peacock”. Un polifacético abanico de ambientes y emociones, en el cual uno inevitablemente se pierde; en menos de lo que uno se imagina, “Port of Call”, el último corte del disco, termina despidiéndonos del sonido beirutiano. Definitivamente un álbum para el verano, para escucharse de día o de noche y dejarse hipnotizar por él.

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