domingo, 6 de enero de 2013

Lo mejor... Fiona Apple, THE IDLER WHEEL...



4. The Idler Wheel Is Wiser Than The Driver of The Screw and The Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do, Fiona Apple

Y un respiro después de semejante título (sorbo al café, mordida a la rosca de reyes, otro sorbo al café, continuo). Respiro fue justamente lo que se aplica para el tiempo que tardó Apple en retornar con material nuevo: siete años transcurrieron desde Extraordinary Machine (2005), soberbio disco, por cierto; y es que, como bien fue declarado por ella, no gasta su tiempo produciendo música cuando no hay nada que decir. Escribe cuando siente la pesadumbre, la ansiedad, la tristeza corroyendo el espíritu y cuando la vida va bien, no desperdicia sus momentos de felicidad y paz componiendo. Es natural, muchos de los que gustamos de formas artísticas de expresión, somos motivados por la melancolía y los momentos amargos para poder crear, escribir, pintar, o algo por el estilo. Es difícil no sentirse atraído hacia una personalidad que parece funcionar como muchos de nosotros.

Lo que hace funcionar a la obra de Fiona Apple es la honestidad. Si en sus creaciones previas parecía que se exponía como nervio en carne abierta, en The Idler Wheel se despoja de una vez por todas de la carne, la materia, para mantenerse solamente en esencia; parece exagerado, pero prescindir de todo sonido mas que el de su piano y su voz es justamente eso. Austero es decir poco, pero encaja, comenzando por "Every Single Night": silencio, piano, voz, la delicada y fluida lírica de Fiona, tan ácida y cruda que pintan sus demonios (y mis demonios, y los tuyos, y los tuyos): If what I am is what I am, cause I does what I does / Then brother, get back, cause my breast's gonna bust open / The rib is the shell and the heart is the yolk and I just made a meal for us both to choke on. Y si con esa intro no creemos en el poder de los demonios, "Daredevil" es suficiente, sobre todo con ella gritando y reclamando atención. Encuentro difícil el poner por escrito lo que la música de Apple causa cuando la escucho; francamente es como robarse el diario de alguien y leer sus más secretas y profundas confesiones, las cuales incluyen el sonido tan discreto de percusiones modestas, contrabajos penosos que dejan escuchar un par de notas y desaparecen debajo de las letras, como en "Valentine" o en el peculiar sonido de "Jonathan" que parece haber sido procesado a través de entrañas metálicas dejándonos un alarmante sabor de "precaución adelante". Aún así, seguimos en la bilis sabor a caramelo, "Left Alone", con irregular tempo, hipnotiza ante la cadencia de la voz de Apple tan dulce en sus notas, jovial, juguetona, pero fría y distante: And now I'm hard, too hard to know I don't cry when I'm sad anymore, no no / Tears calcify in my tummy / Fears coincide with the tow. "Werewolf" explota en caos ante su rasposa voz, acompañada de gritos infantiles que se mezclan entre las notas del piano y caza su presa para abandonarla herida, y si aun no saben que no deben herir lo que no pueden matar, "Regret" es un recordatorio como ninguno que podrían olvidar. Quizá pueda haber división en cuanto a gustos por género: los hombres podrán escuchar la música de Fiona Apple y confinarla al olvido entre los gritos de ira de una mujer que fue mal-jugada por alguien, y las mujeres la amen porque dice todo lo que nunca pudieron (pudimos en nuestro momento) decir. Pero luego entra el hecho de que no es un juego de mujeres despreciadas, sino viceversa, hombres despreciados, mal-jugados, mal-heridos por mujeres y entonces, una vista a la inversa y frases como I ran out of white dove feathers to soak up the hot piss that comes from your mouth every time you adress me, se convierten en canto de victoria para ambos bandos. A final de cuentas, todos sentimos igual el amor y el desprecio, por lo que yo evitaría catalogar a un artista como Fiona Apple en la mesa de música de género, en estos casos es fácil despojarse de ello. Después de tanta vertida de veneno, "Anything We Want" encanta, enternece y divierte ante la seducción y atracción, en donde el sexo es finalmente un juego de niños al que siempre querremos ser invitados a jugar, y si esto no es una razón suficiente para entrar al juego de las relaciones, "Hot Knife" es el canto de guerra, o canción de apareamiento, que hace el truco, pues más explícito no se puede: If I'm butter, if I'm butter (I'm a hot knife, I'm a hot knife) / If I'm butter, then he's a hot knife (I'm a hot knife, he's a pat of butter). Ya ni las peras ni las manzanas podrían explicarlo mejor.

No puedo esconder que Fiona Apple es una mujer, artista, músico, a la que admiro profundamente, y no son sus canciones/himnos del "yo, yo, yo y luego tú", no son las notas ácidas y crudas en su tono de voz, sino la honestidad que empuja todo ello afuera y la valentía de hacerlo, sobre todo dentro de un mundo que se empeña, más ahora que nunca, en mostrar siempre su rostro cínico e indiferente hacia nosotros. La franqueza está tan sobre valuada y devaluada a la vez.


"Werewolf"