viernes, 25 de mayo de 2012

Patrick Watson aventurándose en mi patio



Es una tarde cualquiera de mayo, un día nada fuera de lo común. Allá afuera hace calor, pero aquí sentada frente a las rejillas de la ventilación, tengo frío y me saboreo un café que ya desaparece. Mientras tanto, escucho a Patrick Watson y su Adventures In Your Own Backyard.  Debo confesar, que su música es ya de esa clase de música que al escucharla siento que fue hecha especialmente para mí –dejadme a mis fantasías de chavita-. Por ahí del 2006, en algún momento nada especial, me topé con The Cinematic Orchestra y Ma Fleur, en donde “To Build a Home” me introdujo a Watson y su voz cargada de emoción, profundidad y romanticismo. Tras haber sido embrujada con ese disco, en el cual Patrick fue uno de los co-escribió las canciones, mi interés y curiosidad me llevó a Close To Paradise. “The Great Escape”, cual embrujo de melancolía recetada para un corazón solitario, me convenció que este hombre y su música debían ser mi pan de todos los días; mi spoon-full-of-sugar-that-makes-the-medicine-go-down, mi playa en el desierto, mi escape de la realidad, etc., etc., etc. En un tiempo en que bandas como Coldplay o Keane cimentaron y cansaron con su Pop-Rock al son del piano, artistas menos conocidos emergieron cargando banderas que exaltaban el individualismo y el amor hacia la creación de tan melodiosa música, logrando conectar espíritus a través de su poética, si me permiten el sentimentalismo. Así es que, Close To Paradise me mostró ese paraíso que no escuché por ningún otro medio. El piano y la voz de Watson, permiten que, al escuchar canciones como “Slip Into Your Skin”, podamos visualizar la majestuosidad del infinito. Esta infinita visualización del horizonte fue ampliada con Wooden Arms, un álbum que encontrarán por aquí, disque reseñado, en el blog, por lo que me saltaré este paso.

Adventures In Your Own Backyard… qué les puedo decir, sólo que el título va determinando la sensación a la cual remite canción tras canción, iniciando con “Lighthouse” y una simple secuencia de piano que a mis limitados conocimientos de música clásica me da ecos de Chopin en su más austero ser; esta primera melodía es engañosa, pues ahí nos tiene saboreando del ambiente clasicista cuando, sin previo aviso,
el viejo oeste se deja ver; aquel de los spaghetti-westerns de Sergio Leone, de Eastwood, y próximamente de Tarantino, cabalgando al son de las trompetas y las voces de un coro que le cantan al héroe, o anti-héroe en su caso. “Step Out For a While” sobresale gracias al tierno pero imponente vals de una guitarra acústica, unos riffs de guitarra  eléctrica y la batería complementando, o mejor dicho, realzando los falsettos de Watson en un crescendo imposible de ignorar, el cual, nota a nota nos vende su filosofía de vida: take a little brake from thinking all the time. Por otro lado, “Quiet Crowd” tiene una especie de reminiscencia vaga de Electric Light Orchestra canalizando a los Beatles; “Mr. Blue Sky” es quizá la canción que pueda tomar como rápida referencia, en donde, mientras la orquesta eléctrica canta: Mr. Blue Sky, please tell us why you had to hide away for so long, Watson confiesa: Mr. Quiet who’s got so much to say, so much more tan I […] if I could tie up a string to your mouth and make you scream all of the things that you keep to yourself. I’d love to get to know you better, al sonido de cellos que bien pudieron haber salido de “Strawberry Fields Forever”. Y ya que estamos con eso de las referencias e influencias, tintes de los Beatles se asoman nuevamente, esta vez sin necesidad de un mediador, en “Into Giants”, tras ese pequeño interludio vocal, en donde el sonido de trompetas a la distancia evoca la etérea imagen de “Penny Lane”.

“The Things You Do” es el primer corte completamente instrumental del disco, una tendencia que encontrarán en cualquiera de los discos de Watson. Los sutiles sonidos incorpóreos del piano y el cello dibujan un bellísimo panorama de bruma y paisajes a blanco y negro. Si una imagen dice más que mil palabras, ¿cuánto más no dirá una armonía? Tras la intermisión instrumental, “Noisy Sunday” contradice y satisface con la suave música que en silencio predica: it’s quiet again, too much for noise to go on, fill up the space, to fill up the rooms on a Sunday afternoon. Con ciertos elementos e  instrumentos repetitivos, Watson y su banda dotan al álbum de un dinámico, mas no apresurado, ritmo y cadencia, donde cada canción se toma su tiempo con quien lo escucha, razón por la cual “Adventures In Your Own Backyard”, siendo ya la penúltima pista del álbum y siendo la canción titular, nos hace sentir el territorio familiar, cálido y reconfortante de algún lugar conocido. Finalmente, “Swimming Pools” nos despide nuevamente escindiendo de letra y voz; tan sólo las notas de un piano en reverbo y un sencillo círculo de una guitarra que parece alejarse extrañado de uno en completa melancolía. A pesar de su aparente pasividad, y noten aquí la palabra aparente, Adventures In Your Own Backyard es un disco lleno de momentos y espacios que crecen en uno, con melodías que, a la buena tradición del folk, cuentan historias de un hombre, de varios, o de uno mismo.