martes, 11 de octubre de 2011

Albert en la página 305

Vivo con un hombre que ama los libros, ya saben, esos objetos que cuando se usan apropiadamente -y esto no incluye la nivelación de televisores o mesas- llegan a construir y edificar personalidades, carácter, opiniones y una educación que en ningún otro lado será posible recibir. Mi marido, pues, puede llegar a ser un adquisidor compulsivo en veces, lo cual no condeno, pues gracias a dichas adquisiciones luego encuentro por toda la casa, regados como polvo de hadas, a libros y autores a los cuales, de otra manera, jamás les hubiera prestado la debida y necesaria atención. Así me llegó a pasar con Philip Roth, Bretón, Bataille, Orwell. El último que ha terminado por rascarme la curiosidad ha sido Camus y El hombre rebelde, texto que voy leyendo poco a poco, pues luego soy medio lenta (o bruta) para digerir ciertas cosas, cuestiones, aspectos, etc. Es un estudio bastante extenso sobre el hombre, la humanidad, la sociedad y la rebeldía, claro. Pero yo me he ido, debido a mi interés sobre el tema artístico y la sociedad -el tema del arte comprometido, arte utilitario, etc., es un tema enormemente interesante, a mi parecer-, y debido un poco a la falta de paciencia para recorrer más de la mitad del libro para llegar a él, me he ido sobre el tema del arte y la rebeldía; he leído esto en uno de sus apartados y me ha gustado mucho, por lo que quiero compartir: 
No basta con vivir, hace falta un destino, y sin esperar la muerte. Es, pues, justo decir que el hombre tiene la idea de un mundo mejor que éste. Pero mejor no quiere decir entonces diferente, mejor quiere decir unificado. Esta fiebre que levanta el corazón por encima de un mundo disperso, del que, sin embargo, no puede desprenderse, es la fiebre de la unidad. No desemboca en una mediocre evasión, sino en la reivindicación más obstinada.
Así pues, sin más ni más... sólo buscaba una excusa para escribir y Camus me la proporcionó. Yo también tengo la idea de un mundo mejor, por lo cual me he sentido unida a una mente que hace años dejó de ser, pero que continua existiendo. A qué tanto quiere llegar con el concepto de unificación, no lo sé... pero la idea, en su sentido más sencillo, enajenado de todo, me parece maravilloso.