sábado, 7 de febrero de 2009

El silencio (un estudio)

Es una presencia que va tomando posesión de la mente, del espíritu y eventualmente del cuerpo, sin embargo no sabemos qué es. Jamás lo habíamos experimentado; lo conocemos por reputación, historias contadas a través de generaciones, por sueños. Un mito lejano a nuestros tiempos. Nos provoca escalofríos, le tememos, lo evitamos.Cuentan que en él escuchamos nuestra verdadera voz y nos vemos tal como somos. Nos volvemos vulnerables y desnudos ante los ojos del mundo: las máscaras que usamos ante ojos ajenos caen desechas al suelo. Terminan las apariencias, los falsos modales, las sonrisas obligadas, los llantos reprimidos. Existe la paradoja en la presencia de la nada y la falta del todo. Sucede un momento eterno en lo que dura un segundo; ahí nos conectamos con Dios, con la vida, con lo que sea que nos mueva. Nos embarga el miedo y nos alivia la esperanza. Respiramos por primera vez, nos volvemos invisibles y, por ese segundo, perfectos. Y la vida es perfecta. Solo un segundo que, al siguiente desaparece.......pero eso es lo que dicen, el lejano mito del silencio. Aquel al que le tememos y le evitamos. La fuerza oscura que nos oblliga a ver quién es quien realmente habita en nuestros cuerpos.

viernes, 6 de febrero de 2009

Morrissey


Nunca fui seguidora de los Smiths, tampoco lo fui de Morrissey, pero ahí tendrán que en dos meses, el mismísimo señor e ilustre caballero dará un concierto en la ciudad vecina por la reciente salida de su última obra discográfica, de la cual no me sé el nombre. A lo que voy, mi esposo es un enorme y gigantesco fan de el venerado cantante inglés con sangre irlandesa -enorme fan-, así que no es de esperarse que al enterarse de la noticia de su arrivo a tierras desérticas pegó el brinco de emoción y dijo "vamos". Y vamos será.


Me he dado a la tarea de escuchar el único disco que poseo de él y sólo porque en El Péndulo lo encontré a la ridícula cantidad de 45 pesos -tan devaluada está la buena música, mientras que ineptos y descerebrados pubertos gastan fortunas en estupideces como RBD, Miley Cirus/Hanna Montana o los Jonas Brothers, permítanme mientras vomito.


Sí, perdón... 45 pesos. Debo admitir que esta fue mi sola y única razón por la cual adquirí Ringleader of the Tormentors. En fin, su pérdida, mi ganancia, en definitiva. Este album se ha convertido rápidamente en uno de mis favoritos. La voz de Morrissey algo tiene, será su tono, su timbre, su emoción, lo que sea que tenga, pero ese algo atrae de una manera tan misteriosa e intrigante. Yo se que muchos ya lo han escuchado y han de pensar "¿de qué rayos se emociona?" Pero vaya, no lo puedo evitar. Llegue el mes de abril, estando parada entre una multitud de apasionados y entregados fans, seguramente yo también estaré gritando y coreando sus canciones, aunque sean solamente las pertenecientes a su octava entrega discográfica [Ringleader...].


Lo escucho en este momento y peleo contra las ganas de darle a todo el volumen. Mi querido Morrissey, una fan más se ha unido a tus filas. Si no lo han escuchado, se pierden de música de calidad. Armoniosas melodías y una hipnotizante voz envidiada por las sirenas a quienes dejó fuera de trabajo.


Sudoku

Sudoku es vicio.
Sudoku es distracción.
Sudoku es pérdida de tiempo.
Sudoku es maravilloso.
Sudoku es una maldita adicción.
Sudoku es lo que se come mi tiempo entero, lo devora sin dejar rastro de segundo alguno y después de haberlo consumido por completo, vomita las sobras y sonríe satisfecho.
He aquí que prendí mi querida Hermione (mi laptop) con todas las bellas intenciones de adelantar bastante tarea, unos cuantos cuestionarios, unas investigaciones, un ensayo, ustedes dirán. Pero no puedo trabajar sin música y una vez puesta la música digo, ahora sí... pero cuernos qué... no necesito yo deslizar mi dedo sobre el mousepad, el explorer solito se abre y la página del sudoku aparece como si se tratase de magia. Y he ahí que frente a mi se presenta ese diagrama de 9x9 en un nivel intermedio/alto. Comienzo a ver las secuencias de números desorganizadas y las aleatorias casillas en blanco, todo es tan tentador. Esas casillas parecen pedirme ser resueltas... y pienso "sólo una, una y ya está". Comienzo, repaso las hileras, las verticales y las horizontales, los conjuntos de 3x3. En voz baja voy contando: "aquí un tres, aquí no va ese nueve, pero acá sí", una tras otra, secuencias numerales. En cuanto menos me lo espero, he ya resuelto cinco diagramas; observo el tiempo de respuesta del último. "Rayos, un minuto más tardado que el anterior; bueno, un último diagrama y ya.."
PERO NO!!!! Esas casillas en blanco son tan persuasivas y tentadoras a la vista... no me dejan. Incluso ahorita mientras escribo este blog, en la pestaña aledaña un juego de sudoku permanece pausado mientras intercambio mi atención hacia otro vicio de equitativa equivalencia. En resumen... sudoku is sad.

martes, 3 de febrero de 2009

Película de la semana: Secretos de un matrimonio



Película de la semana:

Secretos de un matrimonio del excelso genio cinematográfico Ingmar Bergman.

Una complicada película para ver, la verdad, pues el tiempo transcurre sin ver jamás a otros personajes mas que Johann y Marianne, un matrimonio que de primeras a primeras se ve de lo más normal. Una sana relación en donde él y ella se muestran echos a la medida, el uno para el otro. Lo tienen todo en común, sin embargo, según se va desenvolviendo la película se muestra que no es así o no del todo.

Después de un viaje de trabajo, Johann regresa a casa tan sólo para comunicarle a su mujer que la va a dejar, se ha enamorado y quiere intentar esa nueva vida con una nueva mujer y nuevo hogar, muy lejos de ella. Tras esta noticia Marianne queda completamente desolada y deprimida, mientras que Johann lo único que quiere y desea es estar lo más lejos de ella posible. Pero a través de los años, ambos se reencontrarán una y otra vez, logrando transmitir más allá de la historia que tanto uno como el otro, a pesar de su fantasmagórica aversión que se tienen entre sí, se aman en lo más profundo de su ser, provando nuevamente aquella idea que entre el amor y el odio existe una MUY delgada línea separándolos.

A Liv Ullman le valió un reconocimiento entre aquellas feministas de la época; fue un verdadero llamado para que la mujer dejase de vivir bajo esa sombra con apariencia de débil y sumisa y convertirse en aquella que es capaz de tomar riendas de su propia vida y evolucionar. No soy pro-feminismo, pero debo admitir que ver aquella evolución a la cual se ve forzada Marianne es verdaderamente emocionante.

El toque de Bergman es aquel que deja pensando y frunciendo el entrecejo con sus historias. Sus narrativas son totalmente intimistas, aunque juegue con lo macabro y fascinante como lo hace en El séptimo sello, su base narrativa siempre es la mentalidad del ser humano, sus miedos, sus debilidades, sus fortalezas, sus motivaciones y es esto lo que separó a Bergman del resto de los directores de la época y que aún ahora lo sigue separando como un verdadero artista que no creaba para satisfacer taquillas hambrientas de huecos blockbusters, él creaba para satisfacer el hambriento y sediento espíritu del hombre.

Secretos de un matrimonio no es una película para cualquier persona pues no mucho sabrán apreciar la grandiosa obra de arte que este hombre logró (no sólo en esta, si no en todas sus películas), aún así la recomiendo enormemente. Desde el inicio hasta el final me cautivó y se convirtió inmediatamente en una de mis películas favoritas. Les aseguro que no podrán terminarla de ver sin ponerse a reflexionar sobre sus propias relaciones, sus formas de ser, sus vidas. Así de magnífica y poderosa es.

Dejen comentarios sobre lo que les pareció la película.

sábado, 10 de enero de 2009

Eleanor Rigby

All the lonely people, where do they all come from? (Not feeling lonely, I'm just listening to Eleanor Rigby play the cello).
This will lack of much sense, as everything else around here. The truth is I only wanted to hear the sound the keyboard makes when I type, so writing a blog about nothing is just an excuse... so excuse me, seems to be I always need an excuse for writing. Or maybe not an excuse, but a justification, and then again, why do I need to justify anything. I certainly know I don't have to, although sometimes it feels like I do. No, no justifications needed, just freedom, and the certainty of knowing that, in the end, I can do whatever the hell I want.
While on the subject of 'doing whatever the hell you want', I saw a movie, a couple of days ago, about a guy that did 'whatever the hell he wanted', and then ended up dead. But that was just negligence for starving to death and doing 'whatever the hell he wanted'.
So, does the philosophy "It's your life, do whatever you want with it" really work? Or is it half truth, half a lie. It sounds like a very romantic idea, but how do you do that? Do you really not care what everyone says or does to you, or for you? Does taking council count? Or does it require not having thoughts of others in you mind, just your own? Do you give everything up and change your way of living? Or do you just enhance and exaggerate your way of life? Does it require yourself to go against the system (school, teachers, work, hierarchy, God, everyone) or does it mean you have to follow society rules? You know, be born, grow old, have a degree, get an office job, and all that jazz. I sometimes hear quite a lot that God has this plan for everyone, and I've always wondered how he keeps up with it... then i proceed to imagine Him sitting in a movie theater, with every seat taken, popcorn in hand and all, watching us up in the big screen. We're appearing in this major motion picture.
My belief is all movies are comedies, black comedies, light comedies, romantic comedies, bad comedies, but comedies non the less. I think there is such irony in our lives, that it is inevitable for us to laugh, for God to laugh, for anyone and everyone to laugh (everything is more bearable that way).Irony. Life is ironic, no doubt about it. It never fails to be so.

viernes, 9 de enero de 2009

Lo que debemos de temer

Estoy por terminar un excelente libro llamado La noche de Tlatelolco por Elena Poniatowska y por su título espero que sepan de lo que trata, si no, son unos completos ignorantes y definitivamente necesitan un curso de historia. En fin, a escasas páginas del punto final, tuve que detenerme y pensar un poco -y pasar el malestar que me provocó todo aquello.
Genocidio es una palabra que me viene a la mente en estos momentos. Un verdadero atropello en contra del ser humano. Abuso de autoridad, algo que, aceptémoslo, no pasa PARA NADA en nuestra actualidad.
A lo que voy, el coraje que me inundó el hígado no fue tanto lo que pasó -sí, pero no- sino porque sigue pasando. Por ahí dicen que la historia se repite a sí misma y al parecer los miles y miles de años que el hombre se ha dedicado a escribirla, estudiarla y vivirla, han servido para pura mierda. ¿Cuándo aprenderemos? ¿Cuándo llegarán esas palabras a dejar de ser palabras y convertirse en acciones y experiencias de vida? Para qué sirve estudiar si se seguirán cometiendo aquellos atroces errores en contra de la vida humana y en contra de este mundo.
Escucho a todo mi alrededor las felicitaciones por la Navidad y por Año nuevo, y luego caigo en cuenta lo vacías que son esas felicitaciones. Nos felicitamos por qué razón, ¿alguna vez se han puesto a pensar en eso? ¿Qué increíblemente maravilloso y extraordinario logramos en el año para hacernos merecedores de una celebración? Simplemente cuando escucho las resoluciones de ciertas personas me pega como un costalazo de rocas a la cabeza: este año bajaré de peso para verme más "nice". Este año me compraré cualquier pedazo de plástico innecesario para mi vida. Este año seré la más o el más popular (en el caso de los chavitos pubertos, porque a esta edad espero que seamos más maduros y nos demos cuenta de lo increíblemente y banalmente superficial de esta forma de pensamiento).
No digo que el tener metas personales sean malas, no lo son; peor hay un punto en el que dejan de ser metas que nos hacen crecer como personas y pasan a ser meras ideas narcicistas, y que viendo al mundo como está, todos sufrimos de esto.
No me cabe en la cabeza al ver las noticias cómo no somos capaces de gritar "ya basta". No me cabe en la cabeza cómo es posible que con tanta tecnología, haya millones y millones de personas sin saber leer siquiera las vocales. No me cabe en la cabeza cómo el hombre persigue al hombre, tachándolo de ignorante y peligroso, cuando el verdadero peligro reside y siempre ha residido en la ignorancia. No hay mayor peligro que la estupidez y la ineptitud, y no hay mejor aliado de ello que la indiferencia.
Creo que la respuesta es tan sencilla solo que uno lo hace tan complicado como quiere. Y creo todavía más en que uno tiene la capacidad de cambiar el mundo, de eso estoy segura. Creo que la humanidad ha sido robada de su fe y su esperanza y es hora de que se recupere. Creo que es hora de hacer a un lado la indiferencia y la ignorancia y poner atención a las clases de historia. Creo que es hora de apagar la televisión y perder neuronas y abrir un libro y educarnos. Es hora de cambiar las armas, los tanques, las bombas, por libros, por palabras, por poesía, creo que todas aquellas voces de nuestros antepasados y los que serán nuestros hijos nos lo piden a gritos.
"Al hombre no se le doma, se le educa"Cartel de una manifestación hecha en México en 1968.

lunes, 5 de enero de 2009

Coleccionista de momentos

El recuerdo se crea cuando uno vive un momento de tranquilidad, aunque el mundo ajeno a uno corra a una velocidad desmadrosamente acelerada, el mundo dentro de uno cuenta los segundos sin prisa alguna, hasta logra detener uno que otro. Es tal momento en el que bien alguien alguna vez hubiese podido redactar en un poema o plasmar en una foto o hasta recrear en una escena de alguna película.
Es ese momento en el que se abren los ojos y se agudizan los sentidos, escuchamos música en el fondo y los colores se avivan. Lo vemos todo de una manera que jamás la habíamos visto: Un atardecer que logra filtrarse por una pequeña ventana, iluminando la habitación entera de un naranja ardiente, a la vez que todo se refleja en los ojos de ese alguien a quien miramos a tan sólo milímetros de distancia... en donde la cercanía deja de existir y uno es el otro, el otro es el uno. Un momento.
El instante previo a una lluvia, en donde el sol va desapareciendo tras las apresuradas nubes, dispersándo la luz por todos lados, hasta que aquellas la opacan por completo. El olor a tierra mojada se torna cada vez más intenso y a pesar de vivir en una ciudad ruidosa, reina el silencio y es posible escuchar el viento. Un momento.
El abrazo de la abuela. Momento.
El primer beso. Momento.
Una repentina explosión de carcajadas después de un mal día. Momento.
Demasiados momentos en una vida como para escribirlos todos, y cada uno de ellos crean el recuerdo. No recordamos el todo absoluto de lo que en ese pasado ocurrió, tan solo el momento. Haya sido un segundo o un minuto. Últimamente he recolectado momentos, sin buscarlos, solos llegan, tan solo me vuelto atenta a ellos para no perderme ninguno, esto sería una tragedia, ya que, de perderme alguno, un cacho de mi memoria estaría faltando y no podría recordar. Me he vuelto coleccionista de momentos, esta será mi profesión de ahora en adelante y de ellos viviré.

domingo, 21 de diciembre de 2008



El reflejo de un ser buscando su propia existencia y su propio pensar, atrapada dentro de cuatro muros de concreto con su única ventana hacia el mundo exterior: su mamiyaflex.
- Escucho Safe de M83 para mayor melancolía.

Consejos al inepto

Escucho y reflexiono entre el bullicio y el murmullo de una ciudad clamante de cambio y justicia. Pero qué cosas digo y qué cosas pienso. Tonterías para un niño, utopías para el adulto. La tierra prometida, perdida hace mucho tiempo. El hombre, hace tiempo, que salió del oscurantismo y conoció artes y ciencias y oficios; ideologías y teorías y experimentos; y a medida que usó su cerebro, su masa y porcentaje fue en aumento. Pero qué ayeres tan legendarios y míticos ahora los vemos, porque, a excepción de algunos, el hombre a su cerebro ha dejado de ejercitar y enseñar; aquel porcentaje que los ancestros y antepasados lograron juntar, a razón de burla muchos dejaron de usar. Lo que a generaciones enteras aprender a leer les llegó a costar, niños y jóvenes ahora se pavonean por aprender a desechar y así que se van perdiendo las miles de voces que llegaron a gritar entre páginas y capítulos y volúmenes y colecciones y que por ello hasta perseguidos llegaron a estar. Aún, cada quien se vuelve el vegetal que quiere. Sin pesar ni penúmbras que le sigan, tan sólo una alegre ignorancia que victoriosa adquiere, los sigue airosa a las víctimas estúpidas de azarosas existencias. Campañas en su nombre deberían de haber y la guerra en su contra y de esta vida desaparecer. Pero la ignorancia escala y vuela y es de dura muela y sabe ser puta de quienes en la mano juegan con el poder. Pues esta la ley de la vida, la sobrevivencia del más fuerte, la ley de la selva: el fuerte domina al débil, el astuto al pendejo, el instruido al ignorante y de aquí en adelante que ya me has entendido. Así que por tu mente guarda cuidado, no la des por hecho que no todas las has ganado; aquí el único verdadero sabio es Aquel que de arriba te avienta pedradas cuando has sido un auténtico necio descuidado.
(Y mientras escucho el silencio, hoy es sabio, mucho lo es).

sábado, 13 de diciembre de 2008

I started this blog a while ago but I haven't really written anything, I don't know why, because I usually have a lot of things to say. Or at least I think about a lot of things.
See, I have this problem: I always want to write, I love the idea of spending my time writing stuff down, but when I get to it, when I open a notebook and get to hold my pen firmly, everything just rushes out of my head. I open up my laptop, set some music to get inspired, and when I finally get my fingertips to touch the keyboard woooosh, it's all gone.
Maybe I need to live more, maybe I need to read more, learn more, dream more, I don't know. Or maybe I should just write whatever dum thing I have lurking around in my brain, although, I'm not keen on the idea of belching out words just for the sake of it... like right now. On the other hand, I once read that you should write everything down, no matter what, and this is the best way to train yourself. Could it be true?
Oh what the hell... I still have nothing else to do. See, I'm prisoner in my own bedroom, in my own bed. I can't get out of bed. I have this nasty cold, and everytime I start to move around I get so dizzy, the room just starts spinning around until I give up and fall down to bed again.
I hate being sick, I just can't stand being able to do anything, I feel so useless. Although, I've had a good selection of films to watch -bare in mind, I've been sick since Thursday and it is Saturday today- for example: Monty Python's Life of Brian, Annie Hall, 24 Hour Party People, Dr. Strangelove and so on, and so forth. But, I got tired of watching movies, so now I've moved on to music, playing solitare and writing this inmensely absurd blog about being sick and doing nothing. I'll try to change the subject on the next one, which I'll probably write next. So toodoloo!!!