Nomás porque sí: porque fanfarronerías sonoras provenientes de trompetas doradas llenan el archivero de mi cabeza. Porque los bloques contra la inspiración aturden. Porque no hay más que hacer más que aventar los escupitajos de letras hacia el camino. Porque duelen las llagas de los dedos de tanto escribir. Porque hay que escribir. Porque si no escribo, moriré.
sábado, 7 de febrero de 2009
El silencio (un estudio)
viernes, 6 de febrero de 2009
Morrissey
Sudoku
martes, 3 de febrero de 2009
Película de la semana: Secretos de un matrimonio
Secretos de un matrimonio del excelso genio cinematográfico Ingmar Bergman.
Una complicada película para ver, la verdad, pues el tiempo transcurre sin ver jamás a otros personajes mas que Johann y Marianne, un matrimonio que de primeras a primeras se ve de lo más normal. Una sana relación en donde él y ella se muestran echos a la medida, el uno para el otro. Lo tienen todo en común, sin embargo, según se va desenvolviendo la película se muestra que no es así o no del todo.
Después de un viaje de trabajo, Johann regresa a casa tan sólo para comunicarle a su mujer que la va a dejar, se ha enamorado y quiere intentar esa nueva vida con una nueva mujer y nuevo hogar, muy lejos de ella. Tras esta noticia Marianne queda completamente desolada y deprimida, mientras que Johann lo único que quiere y desea es estar lo más lejos de ella posible. Pero a través de los años, ambos se reencontrarán una y otra vez, logrando transmitir más allá de la historia que tanto uno como el otro, a pesar de su fantasmagórica aversión que se tienen entre sí, se aman en lo más profundo de su ser, provando nuevamente aquella idea que entre el amor y el odio existe una MUY delgada línea separándolos.
A Liv Ullman le valió un reconocimiento entre aquellas feministas de la época; fue un verdadero llamado para que la mujer dejase de vivir bajo esa sombra con apariencia de débil y sumisa y convertirse en aquella que es capaz de tomar riendas de su propia vida y evolucionar. No soy pro-feminismo, pero debo admitir que ver aquella evolución a la cual se ve forzada Marianne es verdaderamente emocionante.
El toque de Bergman es aquel que deja pensando y frunciendo el entrecejo con sus historias. Sus narrativas son totalmente intimistas, aunque juegue con lo macabro y fascinante como lo hace en El séptimo sello, su base narrativa siempre es la mentalidad del ser humano, sus miedos, sus debilidades, sus fortalezas, sus motivaciones y es esto lo que separó a Bergman del resto de los directores de la época y que aún ahora lo sigue separando como un verdadero artista que no creaba para satisfacer taquillas hambrientas de huecos blockbusters, él creaba para satisfacer el hambriento y sediento espíritu del hombre.
Secretos de un matrimonio no es una película para cualquier persona pues no mucho sabrán apreciar la grandiosa obra de arte que este hombre logró (no sólo en esta, si no en todas sus películas), aún así la recomiendo enormemente. Desde el inicio hasta el final me cautivó y se convirtió inmediatamente en una de mis películas favoritas. Les aseguro que no podrán terminarla de ver sin ponerse a reflexionar sobre sus propias relaciones, sus formas de ser, sus vidas. Así de magnífica y poderosa es.
Dejen comentarios sobre lo que les pareció la película.
sábado, 10 de enero de 2009
Eleanor Rigby
viernes, 9 de enero de 2009
Lo que debemos de temer
A lo que voy, el coraje que me inundó el hígado no fue tanto lo que pasó -sí, pero no- sino porque sigue pasando. Por ahí dicen que la historia se repite a sí misma y al parecer los miles y miles de años que el hombre se ha dedicado a escribirla, estudiarla y vivirla, han servido para pura mierda. ¿Cuándo aprenderemos? ¿Cuándo llegarán esas palabras a dejar de ser palabras y convertirse en acciones y experiencias de vida? Para qué sirve estudiar si se seguirán cometiendo aquellos atroces errores en contra de la vida humana y en contra de este mundo.
Escucho a todo mi alrededor las felicitaciones por la Navidad y por Año nuevo, y luego caigo en cuenta lo vacías que son esas felicitaciones. Nos felicitamos por qué razón, ¿alguna vez se han puesto a pensar en eso? ¿Qué increíblemente maravilloso y extraordinario logramos en el año para hacernos merecedores de una celebración? Simplemente cuando escucho las resoluciones de ciertas personas me pega como un costalazo de rocas a la cabeza: este año bajaré de peso para verme más "nice". Este año me compraré cualquier pedazo de plástico innecesario para mi vida. Este año seré la más o el más popular (en el caso de los chavitos pubertos, porque a esta edad espero que seamos más maduros y nos demos cuenta de lo increíblemente y banalmente superficial de esta forma de pensamiento).
No digo que el tener metas personales sean malas, no lo son; peor hay un punto en el que dejan de ser metas que nos hacen crecer como personas y pasan a ser meras ideas narcicistas, y que viendo al mundo como está, todos sufrimos de esto.
No me cabe en la cabeza al ver las noticias cómo no somos capaces de gritar "ya basta". No me cabe en la cabeza cómo es posible que con tanta tecnología, haya millones y millones de personas sin saber leer siquiera las vocales. No me cabe en la cabeza cómo el hombre persigue al hombre, tachándolo de ignorante y peligroso, cuando el verdadero peligro reside y siempre ha residido en la ignorancia. No hay mayor peligro que la estupidez y la ineptitud, y no hay mejor aliado de ello que la indiferencia.
Creo que la respuesta es tan sencilla solo que uno lo hace tan complicado como quiere. Y creo todavía más en que uno tiene la capacidad de cambiar el mundo, de eso estoy segura. Creo que la humanidad ha sido robada de su fe y su esperanza y es hora de que se recupere. Creo que es hora de hacer a un lado la indiferencia y la ignorancia y poner atención a las clases de historia. Creo que es hora de apagar la televisión y perder neuronas y abrir un libro y educarnos. Es hora de cambiar las armas, los tanques, las bombas, por libros, por palabras, por poesía, creo que todas aquellas voces de nuestros antepasados y los que serán nuestros hijos nos lo piden a gritos.
"Al hombre no se le doma, se le educa"Cartel de una manifestación hecha en México en 1968.
lunes, 5 de enero de 2009
Coleccionista de momentos
domingo, 21 de diciembre de 2008
Consejos al inepto
(Y mientras escucho el silencio, hoy es sabio, mucho lo es).
