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martes, 22 de octubre de 2013

Ejercicio #8: sobre flâneur, slpeens y cosmogonía Beatle-ezca

(en ti, sin mí)

Te veo por la calle, Henry
bailas, como caballo, valses con el polvo.
Te miran, te miro, tú bailas (un-dos-tres-un-dos-tres).
Tu chaqueta, tu bolsillo, un cigarro, un cerillo
inhalas, humo... como café en la boca.
         ¡Ahí va el camión!
         No vio cambiar el rojo.
La gente se agolpa a ver tu cabeza
estrellándose contra el reloj.
Inhalas, humo... (un-dos-tres-un-dos-tres).
Te veo, Henry, con hoyos en la mente.
Te vas, escupes,
no ven, no saben y tú con ellos
entre muros de aire
(bye bye).


 
Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band (1967)
The Beatles

martes, 9 de julio de 2013

Los marcianos llegaron ya... Wells y Harryhausen. (Extracto)

"Pienso que la mayoría esperaba ver salir a un hombre, tal vez un poco diferente a los humanos, pero, en general, un ser como los hombres. Estoy seguro de que tal fue mi idea. Y mientras miraba me pareció ver algo que se movía entre las sombras. Era de color gris y se movía tortuosamente, y después vi dos discos luminosos parecidos a ojos, después de un momento se proyectó en el aire y hacia mí algo que se asemejaba a una serpiente gris no más gruesa que un bastón. A ese primer tentáculo siguió inmediatamente otro [...] Al salir y ser iluminado por la luz relució como el cuero mojado. Dos grandes ojos oscuros me miraban con tremenda fijeza. Era redondo y podría decirse que tenía cara. Había una boca bajo los ojos: la abertura temblaba, abriéndose y cerrándose convulsivamente mientras babeaba. El cuerpo se convulsionaba de manera violenta. Un delgado apéndice tentacular se aferró al borde del cilindro; otro se agitó en el aire. 

Los que nunca han visto un marciano vivo no pueden imaginar lo horroroso de su aspecto. La extraña boca en forma de 'V', con su labio superior en punta; la ausencia de frente; la carencia de barbilla debajo del labio inferior, parecido a una cuña; el incesante palpitar de esa boca; los tentáculos, que le dan el aspecto de una gorgona; el trabajoso movimiento de sus pulmones en nuestra atmósfera; la evidente pesadez de sus movimientos, debido a la mayor fuerza de gravedad de nuestro planeta, y en especial la extraordinaria intensidad con que miran sus ojos inmensos... Todo ello produce una reacción muy parecida al del asco.

Hay algo profundamente desagradable en su piel olivácea, y algo terrible en la torpe lentitud de sus tediosos movimientos. Aun en aquel primer encuentro, y a la primera mirada, me sentí dominado por la repugnancia y el terror." 

 La guerra de los mundos, H. G. Wells
Ilustración por el gran Ray Harryhausen



Es la primera vez que leo a H. G. Wells y vaya que estoy amando la lectura. Me siento como niña ante su construcción de imágenes y sólo lamento el no habérmelo topado antes. Pero vaya que nunca es tarde para nada, ¿verdad?

miércoles, 20 de marzo de 2013

¿Lorca, tesis o put the lime in the coconut?

A mi derecha, El público de García Lorca,a mi izquierda, un manual para la creación y desarrollo de la tesis, bajo este mi cuaderno de apuntes escolares/académicos y sobre ambos una envoltura de kit-kat vacía. Sobre mi cabeza, abarcando la totalidad de mis orejas, unos audífonos tan cómodos y acolchonados que incluso uso a veces mientras duermo o busco conciliar el sueño; quizá un caracolito o dedal de radio como decía Bradbury invadirían en menor grado el espacio entre mi cabeza y la almohada, pero no me quejo, proporcionan el capullo ideal para lograr el desprendimiento necesario entre el "aquí" y el "allá" que nos regala la música. De pronto, el "allá" producido por el éxtasis musical que resulta de escuchar "Coconut" cobra mayor importancia y/o relevancia que Lorca o la metodología a seguir para la realización de la tesis. Sin duda alguna, este comportamiento sería reprobado severamente por las mentes cuyos títulos indican mayor jerarquía en la escala social/laboral o biológica: "Estos jóvenes de ahora", dirían, quizá. No todos, pero sí muchos de ellos. Sin embargo, esa cadencia rítmica ascendente de "Brother bought a coconut, he bought it for a dime, his sister had another one she paid it for the lime. She put the lime in the coconut, she drank'em both up, she put the lime in the coconut, she drank'em both up, she put the lime in the coconut she drank'em both up, she put the lime in the coconut, she called the doctor woke'im up and said 'Doctor, ain't there nothing I can take, I said, doctor, to relieve this belly-aching, I said doooctor, ain't there nothing I can take, I said, to relieve this belly-aching'" no puede ser ignorada y desechada como non-sense. Es la construcción de un perfecto trabalenguas con tres participantes que van pasándose el diálogo de uno al otro, hasta regresar en espiral al principio con quien inició esta conversación o consejo de ponerle limón al coco para aliviar nuestros malestares estomacales. Es un pedazo de genialidad, esa séptima pieza del Nilsson Schmilsson, tíldeme de loca quien deba.



martes, 16 de octubre de 2012

"Suprise party"




The turntable hacked up a melancholy blues
The air was heavy with dust and odors
Several zazous danced while holding to their hearts 
Short girls with spasmodic behinds 

In a closet, an amateur obstetrics couple
Delivered themselves to games full of art and naivete
Another in a corner attempted with ardor
Tonsil-coupling, to music. 

Hands encountered one another under too-short skirts
Drunk, two lovebirds-(what if I said: two dodos?)
Looked everywhere for a bed; they were all full... 

Let this happy youth screw itself
Why eradicate from them this impure manure
If their hope restricts itself to rubbing membranes?


Boris Vian

lunes, 15 de octubre de 2012

Mis mañanas descritas por Boris Vian


"Claude Léon oyó a babor el trompeteo del despertador y se despertó para escucharlo con mayor atención. Una vez hecho, volvió a dormirse maquinalmente y, sin intención alguna, reabrió los ojos cinco minutos después. Miró la esfera fosforescente, comprobó que era la hora y rechazó la manta; afectuosa, al instante la manta trepó a lo largo de sus piernas y lo envolvió. Estaba oscuro y todavía no se distinguía el triángulo luminoso de la ventana. Claude acarició la manta, que dejó de moverse y consintió en permitir que se levantase. Se sentó, pues, en el borde de la cama, extendió el brazo izquierdo para encender la lámpara de la cabecera, se percató, una vez más de que la lámpara se encontraba a su derecha, extendió el brazo derecho y se golpeó, como todas las mañanas, contra la madera de la cama.

-Acabaré serrándola -murmuró entre dientes.

Los cuales se separaron de improviso y la voz de Claude resonó bruscamente en el aposento.

'¡Vaya, hombre! -pensó-. Voy a despertar a toda la casa.'

Pero, aguzando el oído, percibió la cadencia uniforme, la suave y pausada respiración de los suelos y de las paredes, y se tranquilizó. Las líneas grises del día se comenzaban a entrever alrededor de las cortinas. Fuera, había la opaca claridad de una mañana invernal. Claude Léon exhaló un suspiro y sus pies buscaron las pantuflas sobre la alfombrilla. Se puso de pie con esfuerzo. El sueño se resistía a escapar de sus poros dilatados, produciendo un blando ruidito, como un ratón que sueña. Desde la puerta y antes de darle al interruptor, se volvió hacia el armario. La víspera había apagado la luz bruscamente, en el instante exacto en que hacía una mueca ante el espejo, y ahora quería volverla a ver, antes de ir a la oficina. Encendió de golpe. Su rostro de la noche anterior estaba aún allí. Rió estentóreamente al contemplarlo; después, el rostro se esfumó a la luz de la bombilla y el espejo reflejó al Claude del nuevo día, a quien Claude volvió la espalda para irse a afeitar. Siempre se apresuraba para llegar a la oficina antes que su jefe."


El otoño en Pekín, Boris Vian
Tusquets Editores México, pp. 29, 30.

domingo, 15 de julio de 2012

"...de la disputa que los griegos y los romanos tuvieron entre sí"

Ayer mientras limpiaba y apilaba libros, me reencontré con el Libro del Buen Amor del Arcipreste de Hita; este libro fue uno de los obligados durante mi primer semestre en Literatura y lo odié; aunque muchos me contradigan y opinen lo contrario, yo lo odié, salvo por un pequeño pasaje que a continuación les comparto, muy de acorde a nuestros tiempos en los cuales cada quien interpreta y asimila lo que quiere y como quiere.

Ocurrió que los romanos no tenían leyes
y las fueron a pedir a los griegos que sí las tenían;
los griegos respondieron que no las merecían
ni las podrían entender, ya que sabían tan poco;
pero que, si querían servirse de ellas,
antes debían debatir con sus sabios
para ver si las entenderían y merecían lograrlas:
daban esta respuesta aparente para excusarse.
Los romanos respondieron que lo aceptaban completamente;
firmaron un convenio para el debate;
mas, como no iban a entender el lenguaje forastero,
debatirían por signos y señas de letrado.
Fijaron entre todos la fecha para contender;
los romanos estaban preocupados, no sabiendo cómo arreglarse
porque ni eran letrados ni sabrían entender
a los doctores griegos y su mucho saber.
Estando en esta preocupación, dijo un ciudadano
que tomasen un villano, un bellaco romano,
y que él hiciese con las manos las señales
según Dios le guiase; y fue un buen consejo.
Fuéronse a un gran bellaco muy astuto
y le dijeron: "Nosotros tenemos con los griegos un asunto
a debatir por señas; pide lo que quieras
y te lo daremos, pero líbranos de esta lid".
Lo vistieron de riquísimos paños de gran valía
como si fuese doctor en filosofía;
subió a un sitial y dijo bravuconamente:
"Y ahora vengan a mí los griegos con toda su porfía".
En esto llegó un griego, doctor muy esmerado,
escogido entre los griegos y por todos alabado;
subió a otro sitial, en presencia de todo el pueblo,
empezaron con sus signos, como habían tratado.
Se levantó el griego, sosegado, reposado,
mostró sólo el dedo que está cerca del pulgar,
luego se sentó en el mismo sitio;
se levantó el bellaco, matón, irascible.
y enseñó tres dedos extendidos hacia el griego,
el pulgar y otros dos contiguos a aquél
a manera de arpón, los otros dos encogidos,
sentóse el necio, mirando sus vestidos;
se levantó el griego y extendió su palma,
se volvió a sentar con su sana memoria;
se levantó el bellaco, con fantasía vana,
y enseñó el puño cerrado con ganas de pelea.
El sabio griego dijo a todos los de Grecia
"Los romanos merecen las leyes y no se las niego".
Todos se levantaron sosegados y en paz.
Roma tuvo gran honra por un vil andariego.
Preguntaron al griego que había dicho
por signos al romano, y qué había respondido él.
"Yo le dije que hay un Dios; el romano
que es uno en tres personas, e hizo señal de ello;
yo dije que todo estaba en su voluntad,
y respondió que tiene el mundo en su poder, y es verdad.
En cuanto vi que entendían y creían en la Trinidad
comprendí que merecían la seguridad de las leyes."
Preguntaron al bellaco cuál había sido su interpretación:
"Me dijo que con su dedo me rompería un ojo,
esto me preocupó y me indignó mucho;
le respondí con saña, ira y pesar
que yo le rompería, ante toda la gente,
con dos dedos los ojos y con el pulgar los dientes;
después de esto me dijo que andara con cuidado
que me daría una palmada que haría resonar mis oídos;
yo le respondí que le daría un puñetazo tal
que ni en toda su vida lo vería vengado.
En cuanto vio que la pelea se le presentaba mal
dejó de amenazar a quien no le teme en nada."
Por esto el refrán de la vieja astuta dice:
"No hay mala palabra, si no es por tal tomada"

martes, 19 de junio de 2012

2 + 2 = ...........

La realidad existe en la mente humana y en ninguna otra parte. No está en la mente individual, falible y perecedera, sólo está en la mente del Partido, que es colectiva e inmortal. Lo que el Partido declara como verdad es la verdad. Es imposible ver la realidad excepto a través de los ojos del Partido. Esa es la enseñanza que tienes que volver a aprender, Winston. Requiere de un acto de autodestrucción y un esfuerzo de voluntad. Debes humillarte antes de recobrar la razón. 
     O'Brien se detuvo como para permitir que Winston asimilara sus palabras.
    -¿Recuerdas -continuó- haber escrito estas palabras en tu diario: "la libertad consiste en poder afirmar que dos y dos son cuatro"?
     -Sí -contestó Winston. 
     O'Brien levantó su mano izquierda, con el dorso hacia Winston, el pulgar oculto en la palma, y cuatro dedos extendidos.
     -¿Cuántos dedos ves, Winston?
     -Cuatro.
     -¿Y si el Partido dijera que son cinco y no cuatro? ¿Cuántos verías?
     -Cuatro.
     La palabra terminó con un jadeo de dolor. La aguja de la carátula marcaba cincuenta y cinco. El sudor brotaba de todo el cuerpo de Winston. El aire desgarraba sus pulmones y lo exhalaba con intensos quejidos que ni siquiera apretando los dientes podía reprimir. O'Brien lo miraba, mientras le mostraba los dedos extendidos. Jaló la palanca del aparato y apenas si disminuyó el dolor.
   [...]
     -¿Cuántos dedos, Winston?
     -¡Cinco, cinco, cinco!
     -No, Winston, así no sirve. Estás mintiendo. Todavía piensas que son cuatro. ¿Cuántos dedos, por favor?
     -¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Cuatro! Los que quieras. Pero basta, ¡basta de hacerme sufrir! 
     [...]
     -Te cuesta trabajo aprender, Winston -dijo O'Brien con amabilidad.
     -¿Cómo puedo evitarlo? -lloriqueó Winston-. ¿Cómo puedo negar lo que está enfrente de mis ojos? Dos y dos son cuatro.
     -No siempre, Winston. A veces, son cinco. A veces, son tres. En otras ocasiones, son tres y cinco a la vez. Tienes que hacer un esfuerzo. No es fácil recobrar la cordura.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Nezahualcóyotl habla


-
Yo Netzahualcóyotl pregunto
¿Acaso de veras se vive en la la tierra?
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
Aunque sea de jade se quiebra,
aunque sea de oro se rompe,
aunque sea plumaje de quetzal se desgarra.
No para siempre en la tierra:
sólo un poco aquí.
-

Un poco de poesía prehispánica para alimentar los sueños, siempre cae muy bien. Nuestra tradición jamás muere, jamás morirá y seguirá produciendo las más bellas imágenes de lugares y objetos que por más mágicos, fantásticos e irreales parezcan, son nada menos que la verdad. 

viernes, 24 de febrero de 2012

Ejercicio #2

"Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos...". 

Musa,
¿quién eres, en verdad?
¿en dónde estás?

No estabas en el café,
no estabas en el cigarro,
      no estabas en el humo
no estás en la música,
no estás en el cuerpo desnudo,
no estás en la oscuridad,
      ni en la luz, ni en el punto medio de ambos

Musa, 
¿de quién rayos está hablando Homero?
y, ¿por qué carajos estoy citando la Odisea?
Tan seca tengo la cabeza,
por semejante cantidad de café en la sangre,
      y cafeína, y cansancio, y hambre, y frío...
Y para quien siga pensando que esto es un poema,
yo no escribo poemas,
no creo en la poesía cuando es confesión,
y las rimas le dan un tono a mi voz interna que
      es verdaderamente enfadosa.

Musa,
si eres delirio, me entrego total y cabal,
sin peros, ni pedos, ni riña, ni grilla.
Tomaste forma de cama
cuadrada, acolchonada,
envíame a soñar, porque por los mil carajos,
ya empecé a rimar.


(No sé... no hagan caso. El sueño me hace escribir las cosas más tontas, por no decir pendejas. Perdón, ya no diré groserías. Me ire a dormir).





viernes, 17 de febrero de 2012

Otro sin título...

José Revueltas confesó, tomando prestada la voz de Jorge Ramos, uno de sus personajes de Los días terrenales, lo siguiente: 

Volvió a leer el párrafo. Nada le causaba mayor disgusto que no quedar satisfecho de lo que escribía. Era como si tuviese que atravesar una sala, desnudo, ante cien mil pares de ojos. Las cosas se hacían aborrecibles y la búsqueda de los errores se transformaba en algo muy semejante a encerrarse en el círculo oscuro de una sorda adivinación enrevesada, nada más prefigurativa, anterior al pensamiento; una adivinación del molusco ciego, solitario y perdido antes de la aparición del hombre, en el cual las palabras se descomponían, primero en letras y luego únicamente en dibujos aislados, lejos del alcance de cualquier inteligencia.

Es verdad que los personajes no son el escritor, aunque esta es la excepción a la regla. Revueltas se deconstruye y se convierte en los múltiples personajes que escuchamos y seguimos a lo largo de su novela, cada uno de ellos representando una parte muy peculiar de él, de su vida, su situación y de sus conocidos; esto a manera de crítica hacia el Partido Comunista Mexicano tras ser expulsado de él, pues pedía humanizar sus prácticas. A oídos sordos, escribe novela y exorcisa demonios. Sin embargo, esta no es la razón por la cual comparto este extracto de la novela, sino porque al leer esto he simpatizado (o empatizado) con él. De las muchas cosas que escribo, casi nunca me siento satisfecha y el sentimiento es justo como lo describe: sentirse desnudo y vulnerable ante los ojos del mundo. A diferencia de Revueltas, yo no tengo cien mil pares de ojos mirándome, aun así, cuando se escribe, uno encuentra la voz interna, y en mi caso, al hacer uso de mi voz, la que se ve reflejada en las páginas o en este, su blog, surgen oídos. Esos oídos, que habitan en mi mente o en donde vivan, son más críticos y crean más juicios hacia mí, hacia lo que pienso, opino y escribo que esos cien mil pares de ojos que describe Revueltas. Seguramente él se refería a sus lectores, hacia los miembros del partido del cual fue expulsado, hacia los políticos, hacia los críticos, etc. Espero algún día tener el mismo público... se vale soñar. Creo que seguiré rumiando entre cuadernos y escribiendo por aquí mientras tanto.

viernes, 3 de febrero de 2012

(sin título)

Estoy releyendo algunos capítulos de Lenguaje y silencio de George Steiner -un libro muy bueno sobre el lenguaje, el uso y su importancia, se los recomiendo si les gusta este tipo de cosas, a mí me fascinan- y entre las páginas, me saltó esto a la vista:

Und ob ihr tausend Worte habt:
Das Wort, das Wort ist tot.

(Aunque tuvierais mil palabras:
la palabra, la palabra está muerta.)

Estos versos de Kurt Wolfskehl podrían ser polémicos para quien gusta del lenguaje, la palabra, la literatura; personas que nos sumergimos en ella, en sus estudios, en la teoría. Yo creo que la vivimos, la respiramos, la disfrutamos y nos llenamos de placer en ella; de repente darse de lleno con las narices por frente con algo así se siente como un balde de agua fría al despertar. Podría decir mucho sobre ello, pero no puedo pensar muy bien a esta hora... sabrá Dios por qué, entonces, me pongo a leer teoría a las 6 de la mañana. Amanecí con la necesidad. Regresaré a ello más tarde, que termine de despertar...

lunes, 30 de enero de 2012

En una libreta, en varias...

Tengo una necesidad, casi enfermiza, de escribir todo el tiempo a puño y letra. No hay nada que se le compare al placer de tomar una pluma entre los dedos y abrir un cuaderno, ver la hoja en blanco y deslizarse a través de ella. Mancharla, ultrajarla en un completo arranque de violencia e inspiración; no hay mejor confidente que un inmaculado pedazo de papel. Pero a veces, y sólo a veces, sucede que quiero decir tantas cosas que todo queda atorado en algún punto del camino entre el cerebro y la pluma; cuando esto sucede, tiendo a escribir lo que sea y lo que pueda: listas, frases, extractos, versos, diálogos, monólogos, lo que sea y se me ocurra, o tenga a la mano en ese momento. Cuando mis palabras no salen, tomo prestadas las de otro creador, otro pensador; otra persona que sintió ese violento arranque de desvirginar un pedazo de papel. De esta manera, he llenado cuadernos, cuadernos y más cuadernos; cuadernos que aun poseo y no me atrevo tirar. Sé que algún día todas esas voces anotadas entre las páginas terminarán por hablarme e iluminarme. Entre uno de esos tantos cuadernos que por aquí y por allá guardo, encontré una cita que me confirmó el por qué las palabras guardan tanto poder y  por qué terminan de contagiarme y convencerme de que necesito tanto de ellas como ellas de mí. No recuerdo, y estúpidamente no escribí de qué libro tomé prestado esto, pero doy gracias a Slavoj Zizek por haberlas escrito: 
Imaginemos que sufro un impulso pasional, me he enamorado de otro ser humano, y declaro mi amor, mi pasión por él o ella. Siempre hay en esto algo perturbador, violento. Puede parecer una broma, pero no hay nada de ello: no se puede emprender un juego de seducción erótica de modo políticamente correcto. Hay un momento de violencia, cuando se dice: "te quiero, te amo".

jueves, 26 de enero de 2012

Un extracto del libro que leo en estos momentos

Uno puede empezar una historia por la mitad y luego avanzar y retroceder audazmente hasta embarullarlo todo. Puede también dárselas uno de moderno, borrar las épocas y las distancias y acabar proclamando, o haciendo proclamar, que se ha resuelto por fin a última hora el problema del tiempo y del espacio. Puede también sostenerse desde el principio que hoy en día es imposible escribir una novela, para luego, y como quien dice disimuladamente, salirse con un sólido mamotreto y quedar como el último de los novelistas posibles. Se me ha asegurado asimismo que resulta bueno y conveniente empezar aseverando: Hoy en día ya no se dan héroes de novela, porque ya no hay individualistas, porque la individualidad se ha perdido, porque el hombre es un solitario y todos los hombres son igualmente solitarios, sin derecho a la soledad individual, y forman una masa solitaria, sin hombres y sin héroes. Es posible que en todo eso haya algo de verdad. Pero en cuanto a mí, Oscar, y en cuanto a mi enfermero, Bruno, quiero hacerlo constar claramente: los dos somos héroes, héroes muy distintos sin duda, él detrás de la mirilla y yo delante; y cuando él abre la puerta, pese a toda la amistad y a toda la soledad, no por eso nos convertimos, ni él ni yo, en masa anónima y sin héroes.

Günter Grass, El tambor de hojalata (Punto de lectura, p.17)Lo he comenzado, por segunda vez, a leer... esta vez sí lo terminaré, ya verán; por lo pronto, las palabras que hasta el momento he leído, las he saboreado a placer. No por nada, Grass y su tambor son una de esas obras clásicas y canónicas de la literatura universal. 

lunes, 16 de enero de 2012

De noche... André y Andrew (Bretón y Bird)

De todos los libros que tengo y que he leído, y no leído (sobre todo los que no he leído), siempre hay uno al que regreso constantemente, la Antología de André Bretón (1913-1966). Jamás lo he leído de pi a pa, es más bien una lectura a partir de la página que caiga. Esta noche, mientras escucho la divina música de Andrew Bird, lo he vuelto a abrir, y la combinación de Andrew y André es, si me lo permiten, bastante coqueta. Algo tienen el sonido del violín y el chiflido del primero con la voz del segundo... les recomiendo la combinación, es fantástica. Así pues, la página se ha abierto aquí, en "Los estados generales", fechada en octubre de 1943 en Nueva York. La entrada es bastante larga, así que sólo les compartiré un extracto y si les gusta, soy capaz de transcribir la entrada completa. No sé si en francés estos versos o estas frases guarden rima alguna, sin embargo se traduce el ritmo y la lluvia de imágenes que pretendía transmitir, si es que eso pretendía. Quisiera creer que sí... el surrealismo, a final de cuentas, era una lluvia de imágenes propuestas para provocar; ¿provocar qué cosa? Lo que fuese: polémica, asombro, sensaciones, sentimientos, ideas, opiniones... provocar, a final de cuentas, una reacción de un ser viviente y pensante. En fin... he aquí la voz de Bretón, y abajo, la de Bird (que a mí me han funcionado muy bien juntos).

...
Un arco de bruma se desliza tangencialmente a los
     bordes sur oeste y norte y se abre sobre dos abanicos
     de martín pescador ese arco envuelve las tres primeras
     cabezas y deja libre la cuarta guardada sobre campo de
     polen por una piel de condilura tendida por medio     
     de espinas de rosal
Por allí es por donde se entra
Se entra se sale
Se entra
     no se sale
          del sueño
Pero la luz regresa
El placer de fumar
La araña-hada de la ceniza de puntos azules y rojos
No está nunca contenta de sus casas de Mozart
La herida se cura todo se las ingenia para hacerse 
     reconocer hablo y bajo tu rostro gira el cono de sombra
     que desde el fondo de los mares ha llamado a las perlas
Los párpados los labios husmean el día
La arena se vacía
Uno de los pájaros al echar a volar
No se ha preocupado de olvidar la paja y el hilo
Apenas si a un enjambre le ha parecido bien patinar
La flecha parte
Una estrella nada más que una estrella perdida en el pelaje de la noche. 

-.-.-
'Effigy' (en vivo desde el Austin City Limits)


lunes, 28 de noviembre de 2011

3:27am

Es de madrugada, muy de madrugada. Es tan de madrugada que es un crimen estar despierta a esta hora. Todos duermen; mi esposo duerme, mi bebé duerme (irónicamente)... estoy segura que incluso tú dormías a esta hora. Vaya, ni siquiera escucho carros en la avenida y eso, para donde vivo, ya es decir demasiado. No duermo por terminar de leer El último lector de David Toscana y créanme que algún día le reclamaré mi pérdida de dulce sueño por pasar tiempo entre sus páginas. Me debí de haber quedado en el principio y evitarme lo demás, así como lo hace Lucio, uno de sus personajes, quien pasa la totalidad de sus días devorándose las novelas que guarda en la biblioteca del pueblo, pues es tan juez y crítico que se toma la libertad de condenar las lecturas estando a penas en las primeras páginas de estas. No necesita más que leer el inicio y el final para decir que son ridículas, estúpidas, que solo reflejan el ego de tal o cual autor, que no retrata la realidad o la retrata de más, que el autor no entiende lo que es el arte, etc., etc., etc. Sé que esta es una novela querida por unos, amada por otros, decente para otros tantos, pero para mí no. Entrar al pueblo de Icamole y pasar tiempo entre Remigio, Babette, Lucio y su biblioteca no fue nada de mi agrado. Ya ni lo que esperé por este libro, pues me llegó por paquetería. En fin. Ya lo leído, leído está y por ese lado está bien. No hay lectura que no enriquezca, por más gorda que haya caído. Y hablando de dormir... alguien ya ha abandonado dicha actividad y ahora pide brazos. Buenos días.

viernes, 14 de octubre de 2011

Voltaire dice que es peligroso leer

Por ahí dicen "Ignorance is bliss". La ignorancia es la gloria. ¿Será? Yo no me siento en la gloria cada vez que entro a territorios no conocidos, así que para mí no lo es. Pero sé que hay gente que sí lo considera cierto, incluso, lo hace una filosofía de la vida. Los gobiernos lo consideran un arma ALTAMENTE poderosa. Mantener ignorante al pueblo es mantener el poder, mantener el control. Lo es ahora y lo ha sido siempre. Es por eso que este texto escrito por Voltaire me ha gustado tanto:
"Del horrible peligro de la lectura"
Nos, Yusuf-Cheribí, por la gracia de Dios muftí del Santo Imperio Otomano, luz de luces, elegido entre los elegidos, a todos los fieles que vean éstas presentes, estupidez y bendición. Así como Said Effendi, antiguo embajador de la Sublime Puerta en un pequeño Estado llamado Frankrom, situado entre España e Italia, trajo entre nosotros el pernicioso uso de la imprenta, tras consultar sobre esta novedad a nuestros venerables hermanos los cadíes e imanes de la ciudad imperial de Estambul, y sobre todo a los faquires conocidos por su celo contra el espíritu, ha parecido bien a Mahoma y a Nos condenar, proscribir, anatematizar la dicha infernal invención de la imprenta, por las causas anunciadas a continuación:
1. Esa facilidad de comunicar los pensamientos tiende evidentemente a disipar la ignorancia, que es la guardiana y la salvaguarda de los Estados bien civilizados.
2. Es de temer que, entre los libros traídos de Occidente se encuentren algunos sobre la agricultura y sobre los medios de perfeccionar las artes mecánicas, obras que a la larga podrían, no lo quiera Dios, despertar el genio de nuestros agricultores y de nuestros fabricantes, alentar su trabajo, aumentar sus riquezas e inspirarles un día alguna elevación de alma, algún amor por el bien público, sentimientos absolutamente opuestos a la sana doctrina.
3. Ocurriría al cabo que tendríamos libros de historia despojados de lo maravilloso que mantiene a la nación en una feliz estupidez. En esos libros se cometería la imprudencia de hacer justicia a las buenas y a las malas acciones, y de recomendar la equidad y el amor a la patria, lo cual es visiblemente contrario a los derechos de nuestro cargo.
4. Podría ocurrir que, en la sucesión de los tiempos, miserables filósofos, con el pretexto especioso, pero punible, de esclarecer a los hombres y de hacerlos mejores, vinieran a enseñarnos virtudes peligrosas cuyo conocimiento no debe tener nunca el pueblo.
5. Podrían, al aumentar el respeto que tienen por Dios, y al imprimir escandalosamente que él lo llena todo con su presencia, disminuir el número de peregrinos a La Meca, con gran detrimento de la salvación de las almas.
6. Ocurriría sin duda que a fuerza de leer a los autores occidentales que han tratado sobre las enfermedades contagiosas y la manera de prevenirlas, tendríamos la desgracia de vernos protegidos de la peste, lo cual sería un atentado enorme contra las órdenes de la Providencia.
A estas y otras causas, para edificación de los fieles y el bien de sus almas les prohibimos leer nunca ningún libro, so pena de condenación eterna. Y, por miedo a que les asalte la tentación diabólica de instruirse, prohibimos a padres y madres que enseñen a leer a sus hijos. Y, para prevenir cualquier contravención a nuestra ordenanza, les prohibimos expresamente pensar, bajo las mismas penas; ordenamos a todos los creyentes que denuncien a nuestra oficialidad a todo aquel que pronuncie cuatro frases bien ordenadas, de las que podría inferirse un sentido claro y neto. Ordenamos que en todas las conversaciones haya que servirse de términos que no signifiquen nada, según el antiguo uso de la Sublime Puerta. Y para impedir que entre algún pensamiento de contrabando en la sagrada ciudad imperial, comisionamos especialmente al primer médico de Su Alteza, nacido en un pantano del Occidente septentrional; dicho médico, tras haber matado a cuatro personas augustas de la familia otomana, está más interesado que nadie en prevenir cualquier introducción de conocimientos en el país; le otorgamos poder, por estas presentes, para que ordene la incautación de toda idea que se presentara por escrito o de viva voz a las puertas de la ciudad, y nos traiga la dicha idea atada de pies y manos, para que les sea infligido por nosotros el castigo que nos plazca.
Dado en nuestro palacio de la estupidez el 7 de la luna de Muharem, el año 1143 de la hégira.

Las referencias turcas a las cuales alude Voltaire, son a manera de burla hacia la prohibición que se les imponía a los libros publicados por los ilustrados, aunque creo que esta crítica/burla/mofa, como lo quieran ver, es un molde que a cualquier sociedad, país, civilización, etc., le queda más que perfecto. Me ha hecho reír, mas chiste no es, pues ilusamente hay personas que creen que las ideas pueden ser reprimidas, arrebatadas y encerradas en oscuros calabozos, pero, y esto es lo peor de todo, hay quienes realmente se la creen. Creen que por motivar esta participación ideológica en uno mismo, aquellos que se dicen estar en el peldaño superior, que se dicen ser los elegidos, pueden y tienen el derecho de evitar que esto suceda. ¿Acaso los tenemos adentro de la cabeza? ¿Nos han colocado camaritas y cables ahí adentro? ¿Estamos ya ante aquellos mundos ficcionales que nos han aterrado por años (pensando en algo así como 1984), en donde se nos dicta qué hacer, cómo hacerlo, qué pensar, cómo actuar, etc.? No lo creo. Tenemos la sabiduría de la historia e historiadores, pensadores, literatos, poetas al alcance de nuestras manos y muchas veces, la mayoría de las veces, no queremos estirar el brazo para hacerla nuestra. Nadie tiene el poder de prohibirnos el conocimiento, y conste que no hablo de escuelas o un sistema de educación, hablo de un libro. La sencillez de un libro. Nosotros somos los únicos que nos prohibimos el placer y negamos la necesidad; nos mantenemos en nuestro cómodo sillón de mediocridad mental, en donde los lujos de la tecnología nos mantienen en dicho status quo. Ejemplo de ello está en el escuchar a los estudiantes universitarios confesar, con harto orgullo, la "hueva de la lectura" y que ellos estudian tal o cual carrera para no leer. Ilusos. Por ese lado, creo que los de arriba no tienen nada que temer, habrá personas que por iniciativa propia se autocensuren y prohiban el goce de la lectura y la creación (o motivación) de tener una mentalidad individual, original. Pero bueno... Agradezco a Voltaire por la provocación y la invitación; por haberme llamado la atención cuando, al caminar entre los escuetos estantes de la biblioteca, saltó su volumen a la vista de entre todos los demás. 

El extracto lo he sacado de aquí: Voltaire. Cuentos completos en prosa y verso. Fondo de Cultura Económico.

martes, 11 de octubre de 2011

Albert en la página 305

Vivo con un hombre que ama los libros, ya saben, esos objetos que cuando se usan apropiadamente -y esto no incluye la nivelación de televisores o mesas- llegan a construir y edificar personalidades, carácter, opiniones y una educación que en ningún otro lado será posible recibir. Mi marido, pues, puede llegar a ser un adquisidor compulsivo en veces, lo cual no condeno, pues gracias a dichas adquisiciones luego encuentro por toda la casa, regados como polvo de hadas, a libros y autores a los cuales, de otra manera, jamás les hubiera prestado la debida y necesaria atención. Así me llegó a pasar con Philip Roth, Bretón, Bataille, Orwell. El último que ha terminado por rascarme la curiosidad ha sido Camus y El hombre rebelde, texto que voy leyendo poco a poco, pues luego soy medio lenta (o bruta) para digerir ciertas cosas, cuestiones, aspectos, etc. Es un estudio bastante extenso sobre el hombre, la humanidad, la sociedad y la rebeldía, claro. Pero yo me he ido, debido a mi interés sobre el tema artístico y la sociedad -el tema del arte comprometido, arte utilitario, etc., es un tema enormemente interesante, a mi parecer-, y debido un poco a la falta de paciencia para recorrer más de la mitad del libro para llegar a él, me he ido sobre el tema del arte y la rebeldía; he leído esto en uno de sus apartados y me ha gustado mucho, por lo que quiero compartir: 
No basta con vivir, hace falta un destino, y sin esperar la muerte. Es, pues, justo decir que el hombre tiene la idea de un mundo mejor que éste. Pero mejor no quiere decir entonces diferente, mejor quiere decir unificado. Esta fiebre que levanta el corazón por encima de un mundo disperso, del que, sin embargo, no puede desprenderse, es la fiebre de la unidad. No desemboca en una mediocre evasión, sino en la reivindicación más obstinada.
Así pues, sin más ni más... sólo buscaba una excusa para escribir y Camus me la proporcionó. Yo también tengo la idea de un mundo mejor, por lo cual me he sentido unida a una mente que hace años dejó de ser, pero que continua existiendo. A qué tanto quiere llegar con el concepto de unificación, no lo sé... pero la idea, en su sentido más sencillo, enajenado de todo, me parece maravilloso.

domingo, 3 de julio de 2011

Cosas del verano #2: leyendo a Rabelais

Good Sunday my lovely bloggers! Entro por el dolor de separación que el no tener acceso a internet me causa; entro porque extraño este mundo, porque extraño teclear y ver cómo aparecen las cosas que tecleo sobre el blog. Entro nomás porque quiero... y también, en vista de que esta vez que entro no tengo nada interesante que decir (o qué pensar), les comparto un poco de lo que estoy leyendo en la página 109 de Gargantúa y Pantagruel de Francois Rabelais... un clásico que jamás había leído hasta apenas ahora y el cual me está gustando... al menos no paro de reír. Espero que con esto les pique un poco la espina y les entre ganas de leerlo, si es que, como yo, tampoco lo habían hecho.



"... y trascoladas cerca de los nervios ópticos, en lo que estaban representados Demócrito heraclitizando y Heráclito democritizando.

Cuando se hubieron calmado las risas, Gargantúa consultó con sus gentes sobre lo que convenía hacer. Ponócrates opinó que se hiciera beber otra vez al elocuente orador y que, en vista de que les había dado tanto solaz y hecho reír más de lo que habría podido hacerles reír Songecreux, le entregaran los diez palmos de salchichas mencionados en la jocosa arenga, junto con un par de calzas, trescientos leños para el hogar, veinticinco moyos de vino, un lecho con tres colchones de pluma de ánsar y una escudilla muy honda, cosas que él decía necesarias para su vejez.

Todo fue hecho tal como había sido acordado, sólo que Gargantúa, dudande de si se encontrarían en aquel momento calzas cómodas para sus piernas, y preguntándose también de qué forma le sentaría mejor al orador, si a la martingala, que tienen un puente levadizo sobre el culo, para poder defecar cómodamente, o a la marinera, para mejor abrigar los riñones, o a la moda suiza, con muchos adornos para llevar caliente el trasero o en forma de cola de bacalao, por si tenía miedo de calentar la región renal, hizo que le dieran siete varas de paño negro y tres de la na blanca para forros. La leña fue llevada po rlos ganapanes; los doctores en artes llevaron las salchichas y las escudillas. Maese Janoto quiso llevar el paño.

Uno de dichos profesores, llamado maese José Baudouille, le demostró que eso no era decoroso ni conveniente para el estado teologal, y que era mejor que lo entregara a alguno de ellos.

-¡Ah -exclamó Janoto-, grandísimo borrico!, no concluyes in modo et figura. He aquí para qué sirven las proposiciones de Parva logicalia. Pannus pro quo supponit?

-Confuse -respondió Baudouille- et distributive.

-No te pregunto, asno -replicó Janoto-, quo modo supponit, sino pro quo. Es decir, asno, pro tibis meis, y por eso lo llevaré egomet, sicut suppositum portat adpositium."

(Fin de la página 109).



Esta suma pues una más de mis lecturas de verano y ha resultado ser una muy buena, entretenida y educativa. Y entre esta lectura también me saborié El banquete de Platón como side-dish.

jueves, 14 de abril de 2011

Entre leer y escuchar pasa todo y nada.

Escucho Grizzly Bear, leo El atentado de Jorge Ibargüengoitia, tomo apuntes. Escucho Grizzly Bear, tomo apuntes y leo El atentado. Tomo apuntes y escribo canciones de Grizzly Bear. Leo El atentado musicalizado por Grizzly Bear y lo inyecta de un ambiente de melancólica humedad, de espacios confinados y una oscuridad que se pinta de azul como en un día lluvioso. Sigo leyendo a Ibargüengoitia, escucho a Grizzly Bear y pinto mis apuntes de azul. Es una tarde muy productiva. (El álbum de Grizzly… Yellow House, nomás por si se preguntan)

jueves, 27 de mayo de 2010

Humedad, unicornios y Vangelis

Son las 10 con 10, está oscuro y huele a lluvia. Me he tomado un pequeño receso de la tarea para ponerme un suéter, pues aquí, en donde pega de frente el aire acondicionado, hace frío. Quizá deba apagarlo, aunque entonces me vería inmersa en el peor de los bochornos… la humedad del ambiente se filtra por las ventanas y las paredes, haciendo de este pequeño espacio algo insoportable. Pero como he dicho, está oscuro, huele a lluvia y para humedecer aún más el ambiente, escucho con todo el volumen que mi computadora puede producir, los mágicos sonidos creados por Vangelis. La banda sonora de Blade Runner me ayuda a sumergirme dentro de un mundo tan poéticamente bizarro, colorido, y curiosamente, opaco a la vez. Me dan ganas de fumar mientras imagino unicornios corriendo por un bosque y monstruosas pirámides entre columnas de fuego y lluvia. Esa música que viene de ninguna parte me tiene en un estado de completa hipnosis, cual consola de estímulo cerebral artificial de Penfield; verdaderamente son sirenas que llaman, no a la muerte, sino a todo lo contrario. Nunca me había sentado a escuchar la banda sonora de principio a fin, y es que, a pesar de esa plasticidad casi palpable de las notas, cada track respira vida. Supongo que debo dejar de lado semejantes cosas para no ser tachada de rarilla. Mejor regreso a lo que debería de estar haciendo en vez de esto… la tarea. ¿Ya ven? No me inciten a hablar de ciertos temas, me emociono y luego no hay quien me pare.