Su primer sencillo "Every Single Night" abre en un arrebato de ira en mute un soberbio álbum (The Idler Wheel Is Wiser Than The Driver of The Screw and The Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do), cuya reseña estoy por pegar aquí. Quizá durante el insomnio de esta noche. Mientras tanto, me trago su cruda honestidad, mientras confiesa los demonios que guarda para sí en esta verdaderamente austera canción, junto con una taza de un bastante desagradable café. Por todo lo demás, salud.
Nomás porque sí: porque fanfarronerías sonoras provenientes de trompetas doradas llenan el archivero de mi cabeza. Porque los bloques contra la inspiración aturden. Porque no hay más que hacer más que aventar los escupitajos de letras hacia el camino. Porque duelen las llagas de los dedos de tanto escribir. Porque hay que escribir. Porque si no escribo, moriré.
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lunes, 18 de junio de 2012
domingo, 15 de marzo de 2009
Una visita al café.
Esto es escrito posterior a los hechos ocurridos, pero bien escrito en mi mente. Y me importa un (beep) si está bien escrito aquello....
Qué bien se mezclan los ruidos y sonidos y bullicios y risas estúpidas y pláticas susurradas en oídos ajenos (y en los míos también) con el delicioso e hipnotizante olor del café, en cuyos vapores me pierdo y caigo en éxtasis. Mi elixir de la vida sabe tan bien en aquel ambiente de ambientales sonidos en conjunto con mi lectura, una añadidura de voces poéticas y no tan poéticas. Mi beatus ile, mi locus amenus... si fuese tan rica que pudiese vomitar dinero por una gloriosa gota de tan preciado líquido.
Por los dioses, sigo en trance.
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