martes, 28 de julio de 2009

Un día frustrante

Maldito calor, no puedo ni escribir del calor que hace y sumándole el calor que despide la laptop, no es nada proporcional al bufido que logra sacar el aire acondicionado. Me derrito; por esta razón odio el verano. Lo odio. No hay otra manera de ponerlo. Soy amante del frío, las heladas, las mañanas lluviosas y los días lluviosos y las noches lluviosas, aunque en esta ciudad, un día lluvioso signifique tener que sacar la lancha, por las malditas calles que se convierten en ríos y lagos y lagunas. ¿Qué en gobernación no pueden contratar a mejores ingenieros civiles? Trabajadores, mentes creativas para solucionar problemas de drenaje y cosas así, como eso de que las calles se abren para tragar civiles.
Esto de estar tirada bajo la rejilla del aire es terrible, sobre todo cuando el sobrecama se pega a la ropa y la ropa se pega a la piel. Lo peor de todo es que no hay ni una sola maldita nube en el cielo, nada. Ni una pequeña brisa o muestra de un viento refrescante. Maldito desierto.

miércoles, 22 de julio de 2009

Let The Right One In


Esta pequeña película sueca es una para la colección, especialmente si son amantes de las películas sobre vampiros, lo cual yo no soy, pero sí sé apreciar una obre de arte cuando la veo, y esta particular y original historia vampirezca la amé.

Let The Right One In, película basada en el libro del mismo nombre, habla sobre la extraña relación entre Eli (una niña vampiro) y Oskar. Una fría noche de invierno, Eli se encuentra a Oskar en el patio de los habitacionales donde viven y a partir de ahí cosechan una amistad que no muy tarde se convertirá en una relación sentimental. Oskar por su parte, es un niño que vive al margen de los demás, siendo siempre el constante objetivo de burla y ataque de unos compañeros de clase, hasta que un día, empujado e inspirado por las palabras de aliento de Eli, Oskar cobra su venganza, creando así una aparente tregua. Pero mientras la relación de los dos personajes crece, una serie de asesinatos y ataques comienzan a suceder en las cercanías, las cuales comenzarán a encontrar su conexión con la pequeña niña que ha llegado a vivir ahí con su guardián. No me atrevo a describir más porque sería arruinarle la historia a todos y es que, es una maravillosa, impactante y hechizante historia.

¡Qué Twilight ni qué chingado! Si quieren ver una verdadera película de vampiros, con verdadero suspenso, con una verdadera tensión sentimental, con buena musicalización y con una fotografía de primera, TIENEN QUE ver esta película, no se arrepentirán. Es verdaderamente espectacular y trascendente. No podrán dejar de pensar en ella una vez que haya terminado; es una de esas historias que se quedan con uno. No he leído el libro, pero con esa ya conocida creencia de que el libro siempre es mejor que la película, no dudo en que el libro sea en verdad una joya literaria, igualmente desconocida –al menos por estos rumbos-.

Let The Right One In (Déjame entrar en español) es una película que fue groseramente olvidada y desechada por las distribuidoras cinematográficas mexicanas; estuvo solamente una mísera semana en cartelera en esta ciudad, mientras que basura como muchas películas que actualmente acaparan la mitad de las salas de los cines, a lo largo y ancho de aproximadamente un mes –no despotricaré en contra de ninguna, al menos no en este blog, eso ya será para diciembre cuando haga mi lista de lo gacho, lo malo y lo peor del año-. Por lo pronto, dense a la tarea de buscar por cielo, mar y tierra esta película, y si pueden, el libro.

En una nota más sombría, poco después del lanzamiento internacional de esta maravillosa pieza de arte, los estudios gringos, al ver el enorme éxito que logró cosechar en tan poco tiempo, no se quedaron cruzados de brazos, ¡oh no! Decidieron llegar a la fiesta por invitación propia y dijeron: “pues haremos un remake también”, así que corrieron a comprar los derechos para hacer “su” película a “su” manera. Un puto remake. Acabaran desgraciando la historia, la película, los personajes, tal como lo harán con Oldboy –Will Smith, háganme el maldito favor- y como lo hicieron con Rec –tampoco soy amante de las películas de zombies, pero debo aceptar que la película en sí es muy buena, al menos para provocarte pesadillas un par de noches después de haber visto la película-. En fin, dejaré eso a su buen criterio y opinión. Mi buen criterio y opinión me dice que todo ello es un gravísimo error.

Así que ya saben, dejen entrar a las buenas películas a sus vidas y ahí me dicen qué les pareció.

lunes, 20 de julio de 2009

He's Just Not That Into You... I'm just not into that kinda crap

Acabo de ver He’s Just Not That Into You hace dos días y DIOOOOOOOSSSS…. qué horror. ¡Qué fiasco! Una copia barata de Love Actually; and actually, si lo vemos desde esa perspectiva, los ingleses tienen una mejor noción de cómo hacer una película de comedia romántica, porque esta que vi no puede siquiera salir del hoyo –y aparentemente es un hit entre la gente de por aquí y de por allá-, pero bueno, ¿qué más podemos esperar de una historia sacada de algún capítulo de Sex & The City? Otra de las peores películas que he visto en mi vida.

¿Por qué se esmeran en crear pseudo-comedias tan largas? Es verdaderamente una tortura. Tendrá sus puntadas aquí y allá, lo acepto, como el hecho de que la sociedad ha quedado tan segregada del mundo entero que es necesario conocer gente en línea para poder entrar en una relación amorosa, refiriéndome al personaje de Drew Barrymore que es empujada a visitar portales como Myspace para encontrar a su “media naranja”; y ya que estamos en el tema de Drew, honestamente, no sé qué rayos le vieron a su personaje, la pobre sale escasamente durante tres momentos en toda la tortuosa película, pero vamos, qué me hacen caso a mí, muchos de los que lleguen a leer esto han de estar ya más enamorados de la película que qué.

Creo que podemos encontrar mejores historias y mejores películas que tratan en mayor o menor grado la temática que trata A él no le interesas tanto –por primera vez veo una traducción al español que verdaderamente tiene coherencia-, un ejemplo podría ser la ya mencionada en el primer párrafo, Love Actually, y vaya, de exagerada ridiculez, dulzura y color rosa salpicado por todos lados, pues no se salva, lo admito, pero la historia y, en sí, la película es mil veces mejor y con un mejor elenco. No es exactamente una comedia, pero sí trata el tema de las relaciones maritales, no maritales, los hijos, los sentimientos, el poner el cuerno y todo eso: Scenes From a Marriage de Ingmar Bergman. Pero bueno, qué hago comparando esta película con las anteriores, el señor Bergman se revolcaría en su tumba. Lo siento.

Wong Kar Wai es otro director cuyas películas taclean magistralmente el tema de las relaciones sentimentales o amistosas entre un hombre y una mujer. Inclusive su última producción, My Blueberry Nights, que no a todos les gustó, pero qué esperaba el señor si decide americanizarse para romper al círculo gringo para darse a conocer en los Estados Unidos. Pero bueno, no saldrá crítica alguna de mi parte, debo admitir que me gustó, con todo y todo, My Blueberry Nights. Sobre todo la historia con Rachel Weizs y el esposo que se mata, que no me acuerdo el nombre del actor.

Allegro y Reconstrucción (Cristoffer Boe) son otras dos que tocan magistralmente el tema de las relaciones entre un hombre y una mujer. Sumándole, además, una mejor fotografía, una mejor dirección de arte, mejores actuaciones, mejor historia, mejor ambientalización y mejor musicalización, entre otras cosas.

¿De qué se trata la película a la que inicialmente me refería, preguntan? He’s Just Not That Into You es una comedia romántica –según la clasificación de su género, pero yo creo que para ser comedia debería, al menos, sacarte un poco más que unas meras 5 risas distribuidas a lo largo de la película- que toca el tema de las relaciones entre hombres y mujeres. La película inicia mostrando a una pequeña niña jugando en un arenero, cuando un grosero y prepotente mocoso se le acerca y le dice que huele a popó y parece popó porque ella es popó. Vaya, ingenioso. Estoy segura de que los escritores tuvieron que realizar investigación de campo en ello: visitaron los parques recreativos para ver el comportamiento de los niños –pero bueno, continuando-; la niña, con los sentimientos y el orgullo herido, corre a su mamá en donde le explica la horrible y traumática escena, a lo que su mamá, sonriendo, contesta que la razón por la cual fue tan grosero con ella es porque él esté enamorado de ella –el niño de la niña- y en eso, ¡ta-dah! Empieza la película. A partir de aquella escena inicial, los personajes se nos van mostrando uno a uno, cada uno con su particular historia: la pareja casada, cuyo esposo engaña a la esposa con una cantante –Scarlett Johansson, por favor, quien le dijo que podía cantar- que, a la vez, ella utiliza a un chavo (Connor) como su ego-booster, alguien que le levante el ego cada vez que se siente deprimida. Connor, a su vez, se le ve por primera vez en una cita con Gigi, quien creo yo es el personaje principal dentro de la película, sin duda el más sincero. Gigi es la eterna enamorada, la idealista, la soñadora, la ingenua; la que siempre piensa que todo quien platica con ella o la invita por un trago es porque ya está planeando tener hijos con ella. Gigi es amiga de la esposa del cuernudo –ya saben, el que se tira a la Scarlett-, quien termina divorciándose de su esposo, y ni siquiera por haberle puesto el cuerno sino por encontrar una cajetilla de cigarrillos en su chaqueta… dun dun dun. Consejo a los casados, escondan sus cigarros.

De ahí, um…. ella está conectada con el personaje de Jennifer Anniston quien mantiene una relación de 7 años con el personaje de Ben Affleck, quien, a su vez, se rehúsa a casarse con ella porque no cree en el matrimonio, tocando otro tema TAAAAN cliché: el hombre que le corre al compromiso, por miedo o por escepticismo. Ben Affleck, al mismo tiempo, es amigo del cuernudo. Y bueno, por ahí hay un par de personajes más que meten la cabeza por aquí y por allá y resulta que todos están conectados y las historias entrelazadas, etc., etc.

Al final de la película todos felices y contentos. Así que… no se gasten 40 pesos en esta mierda, estoy segura de que pueden encontrar mejores cosas en el Blockbuster y en definitiva, no la compren, en el peor de los casos bájenla –y di no a la piratería-. Por lo que a mí me resta decir, la susodicha película irá en mi lista de las peores películas del 2009.

Eso es todo por ahora, estoy segura de que los he dejado confusos y cansados con tantas cosas, y yo estoy segura de que aún me falta mucho para escribir una decente crítica de cine, ya saben, técnica, objetiva y profesional, pero mientras no me contrate la Rolling Stone, la escribiré como yo quiera.

martes, 16 de junio de 2009

"México en el salón del Libro de París"

Leí un pequeño y muy interesante artículo en una de las mejores revistar críticas sobre arte -en todos sus sentidos- del país. La revista es La Tempestad y el artículo escrito por Diego Rabasa, toca un tema muy importante sobre el problema de las editoriales y, consecuentemente, la falta de lectura en el país. Espero les interese y les mueva o espine algo en su interior.

"México en el Salón del Libro de París" por Diego Rabasa.

Cuando llegué al Salón del Libro de París rápidamente pasó por mi cabeza una secuencia de imágenes trágicas que los mexicanos hemos vivido en los mundiales de futbol. Sin embargo, cuando el Jamaicón Villegas, famoso por no poder jugar fuera de México, apenas se recuperaba del primer gol a favor (el stand estaba impecable) cayó el segundo: en las estanterías no había revistas de chismes y la oferta literaria del país estaba bien representada (si esa oferta es buena o no es otro asunto). Caminé por los pasillos y vi a Guillemo Fadanelli [sic] y Martín Solares en el stand de Christian Bourgois, a Álvaro Enrigue [sic] y Mario Bellatin en el Gallimard, a Fabrizio Mejía Madrid y Carmen Boullosa en el de Les Allusifs. A estas alturas el Jamaicón ya no sentía lo duro sino lo tupido. Así, de entrada, la participación mexicana fue limpia y digna. Empeñado en amalgamar los defectos del primer mundo con los del tercero, dejando de lado las virtudes de ambos, el país encontró en Philippe Ollé-Laprune y Christian Moire un antídoto: Lire dedicó un número a la delegación mexicana y Le Monde hizo lo propio en su suplemento de libros.

Agotados los aplausos y pasada la efervescencia del viaje, uno no puede dejar de pensar en el contraste entre las industrias editoriales de Francia y México. En un foro se escuchó a editores nacionales quejarse de lo poco que se traduce a pensadores mexicanos al francés. Lpos galos reconocieron que conocen escasamente lo que se hace en México, pero preguntaron por qué los editores del país no participan regularmente en el circuito de ferias de libro internacionales, por qué no hay catálogos de derechos traducidos, en dónde circulan las ideas de los pensadores mexicanos. Las diferencias comenzaron a notarse. En otro espacio, organizado por Marcelo Uribe, nos percatamos de la abismal distancia que separa a las librerías mexicanas de las francesas. En una sesión de trabajo vimos con sorpresa que ¡existe la profesión de librero!, que el comercio grosero que se vive en (casi) todas las librerías mexicanas no es la norma, que se puede recuperar la vieja noción del librero como puente entre el editor y los lectores.

Al final el Jamaicón regresó con una inusitada derrota a cuestas, pero el torneo no ha terminado. El propósito de nuestra participación en el Salón del Libro parisino era establecer relaciones entre ambas industrias editoriales, el preludio de una interacción verdadera entre Francia y México. Queda por ver si tenemos gasolina suficiente para hacer los recorridos de manera continua. El esfuerzo requiere determinación, talento e inteligencia para que lo vivido no se archive en el álbum de vacaciones familiares.

En verdad, se necesita la inteligencia de todos para que se pueda incrementar el nivel de lectura en el país y que tengamos librerías dignas y trabajadores que realmente hayan abierto un libro en su vida.

miércoles, 10 de junio de 2009

We're Going To Be Friends

No puedo quitarme esta canción de la cabeza, y francamente, no quiero. La letra es exquisitamente deliciosa y perfecta. Aún sin música, el ritmo, la rima y las imágenes que proyecta crean una suculenta melodía.


"We're Going To Be Friends" por The White Stripes en White Blood Cells

Fall is here, hear the yell
back to school, ring the bell
brand new shoes, walking blues
climb the fence, books and pens
I can tell that we're going to be friends

Walk with me, Suzy Lee
through the park and by the tree
we will rest upon the ground
and look at all the bugs we found
then safely walk to school
without a sound

Well here we are, no one else
we walked to school all by ourselves
there's dirt on our uniforms
from chasing all the ants and worms
we clean up and now its time to learn

Numbers, letters, learn to spell
nouns, and books, and show and tell
at playtime we will throw the ball
back to class, through the hall
teacher marks our height
against the wall

And we don't notice any time pass
we don't notice anything
we sit side by side in every class
teacher thinks that I sound funny
but she likes the way you sing

Tonight I'll dream while in my bed
when silly thoughts go through my head
about the bugs and alphabet
and when I wake tomorrow I'll bet
that you and I will walk together again
cause I can tell that we're going to be friends

martes, 2 de junio de 2009

Funcionaria de casilla... ¿Sí o no?

Ayer recibí una llamada por parte del IFE: fui seleccionada para ser funcionario de casilla… puta madre.

He visto los anuncios, todos hemos visto los anuncios de cómo una señora llega a casa de un joven para avisarle que ha sido seleccionado y él no quiere abrir, a lo que comienza un monólogo debatiendo el deber y el querer. “Es nuestro deber como ciudadanos” o algo así exclama patrióticamente. Bueno pues, justamente eso pensaba cuando el tipo al otro lado de la línea me explicaba que había sido seleccionada en el sorteo. Pero verán, mi querer le ha ganado a mi deber. Lo siento, llámenme una anti-patriótica, defraudadora del pueblo mexicano, y si deben pensar esa cosa que todo mundo piensa con bastante regularidad, el “por eso México está como está”, pero, no lo siento como mi deber. El día que yo vea que el gobierno realmente le responde al pueblo mexicano, entonces sí, patriotismo será mi segundo nombre, pero mientras siga viendo como manchan las calles de mi ciudad de sangre, mientras siga escuchando ráfagas en la mañana, en vez de levantarme felizmente al sonido de los pájaros –por más cursi que se escuche, pero díganme si no les afecta el despertarse por el sonido de los cuernos de chivo-, mientras los pseudo políticos sigan engañando vil y descaradamente al mismo pueblo que los ha elegido, y mientras sigan osando engañar a los ciudadanos con ficticias enfermedades para encubrir todos sus tantos arrebatos de estupidez, no veré semejante obligación como mi deber. Simplemente lo veré como una obligación… una “voluntaria” obligación.

Voluntario. A uno le avientan esa palabrita, pero cuando reciben el rechazo de quienes ven la verdad, le tiran otra… obligación constitucional. Penalización. Multa. Díganme pues… así como no querer, ¿verdad?

Mientras tanto, ¡Viva México!

sábado, 16 de mayo de 2009

El café, el cigarro, la lectura y el Ché

Sigo sin interntet, pero sí con muchísimas cosas qué hacer como terminar de dar orden a mi caótica casa, aún así, estoy feliz de anunciar que el progreso existe y las cosas se ven mejor cada vez. Al menos ha dejado de gotear la tubería de la cocina, bueno, la última vez que chequé no goteaba, espero que siga así. Eso sí, hay café, hay cigarros, hay música y buenas películas. Muchos se burlarán de semejante declaración, pero estoy tan feliz y orgullosa del pequeño nido artístico que mi esposo y yo estamos construyendo. Podríamos cobrar entrada para ver películas o vender café y que la gente llegase ahí simplemente a leer y perderse un poco del mundo... pero no, así no funcionan las cosas.
En estos días de sequía cibernética me he dedicado a ver películas y escuchar una selección de MUY buenos discos; así también mi tiempo se ha ido en la lectura de cosas diversas, las cuales recomiendo al mundo entero. Por ejemplo... porfín terminé de leer El Buscón de Quevedo. ¡Qué novela! Esta novelita picaresca los tendrá riendo todo el rato. Es una secuencia de momentos, escenas, situaciones, problemas exageradas y satirizadas, pero con una narrativa tan amena y fluida. La recomiendo totalmente.
Un libro menos de la larga pila de libros que tengo ahí empezados, incluyendo aquel de Murakami que sigue en la misma página desde diciembre. La siguiente semana lo terminaré de leer. Por lo pronto me concentro en mis trabajos finales; uno de mitología es el que me tiene un tanto apurada con tanta corrección. El tema es excelente y queda como anillo al dedo. ¿Lo quieren? Trata sobre la obra de Cayo Valerio Catulo y la similitud que presenta con La Nouvelle Vague, enfocándome principalmente en la obra, historias y personajes de Jean-Luc Godard. Si a alguien le interesa, es un tema muy interesante, jamás creí encontrar tantas similitudes.
En cuanto a películas, el sábado vi porfin la de Ché, dirigida por Steven Sodebergh con la soberbia actuación de Benicio del Toro como el mismísimo revolucionario. La película está tratada como documental, siguiendo aquella moda que últimamente las películas biográficas manejan (véase Frost/Nixon y Milk). Debo decir que quedé intrigrada por el papel que jugó del Toro, más aún cuando no soy una persona que se diga ser "fan" del Ché Guevara, lo que sí es que me plantó la semillita de conocer un poco más sobre su vida. La recomiendo muchísimo; si en estos días encuentran un tiempo y se ven aburridos o simplemente buscan algo diferente en la sección cinematográfica, vean esta película dirigida por el sr. Sodebergh. Por el momento, la película solo cuenta con la primera parte en los stands del Blockbuster, pronto -esperemos- estará la segunda parte en los cines.
Hablando de películas biográficas, y ya que mencioné arriba Frost/Nixon, vean una estelarizada por Dustin Hoffman y Robert Redford llamada All The President's Men. Mismo tema, aunque este se centra en los dos reporteros del Washington Post que muestran la historia y los hechos antes que nadie. Solo un dato para complementar.
Y en cuanto a música... Wooden Arms, la nueva producción discográfica de Patrick Watson recibe mi nominación para uno de los mejores albums del año. Definitivamente. Escúchenlo y díganme qué les pareció. Ya escribiré un blog digno para semejante obra musical.

lunes, 11 de mayo de 2009

No internet... for now.

No podré escribir tan seguido en estos días dado a que me encuentro momentáneamente sin internet en casa. Pero pronto, pronto mi retorno, pues cuento con muchísimos temas de qué tratar, como películas que he visto, música, crítica y blah blah blah... ya saben. Por lo pronto los dejo con este consejo: lean, lean mucho. Edúquense, conozcan otros mundos, otras vidas, otros escenarios. Respiren aires lejanos. Ilusiónense con sus héroes. Atrévanse a salir de los del montón.
Besos a la humanidad.

jueves, 7 de mayo de 2009

Cambiando de casa.

Estoy justo a mitad de ordenar el sofocante caos de nuestra casa nueva, pero parece que es algo imposible. Cajas por aquí, por allá, por acullá (acuyá... como se escriba, I don't care); cajas, cajas, cajas, cajas, cajas y más cajas.


Cajas chiquillas, otras más chiquillas.
Cajas grandotas, medianillas.
Cajas feas, cajas bonitas.
Cajas grises, cajas blanquitas.


Bueno, no quiero aburrirlos con tantas cajas regadas, también hay botes de pintura, unos botes grandotes, otros chiquitos. Pintura de aceite, pintura acrílica.


¡Polvo! Ufffff.... de ese hay de amontones. Polvo, maldito polvo. La maldición de los juarenses, el pinche polvo. Uno limpia y cinco minutos más tarde, ya hay polvo otra vez. Y las alergias... las malditas alergias que no lo dejan ni respirar agusto a uno. Los constantes estornudos y los ojos llorosos. La comezón en la nariz, comezón para todo tipo de narices, grandes, pequeñas, medianas, torcidas, chatas, respingadas, etc. Ya saben como es esto de las alergias.


Vaya, entre tanto caos y estres, la única luz de esperanza que se ve por ahí proviene de mi iTunes con Vladimir Horowitz tocando Chopin. Se los recomiendo. Verán todas las luces que quieran y por un momento, todo el caos y todas las cajas y todo el polvo desaparecerá.

domingo, 26 de abril de 2009

El problema con la Mamiya es que...

Tengo en mi posesión una increíble joya de cámara antigua y hermosa, una Mamiyaflex de formato medio. Un tesoro, verdaderamente, uno que a nadie permito tocar, no vaya a ser que ocurra alguna desgracia, como que me la lleguen a tirar o a romper. Pero este tesoro conlleva una maldición: no hay quien imprima rollos de formato medio en esta maldita ciudad; así que estoy destinada a tomar las más bellas y artísticas fotos para no imprimirlas. ¿No es eso una desgracia? En fin, decidí pues escanear unas cuantas fotos para que vean el resultado. Obviamente, no es la calidad debida, es solamente un experimento en el escaner.

ma' husband


ma' grandma


the photographer