Nomás porque sí: porque fanfarronerías sonoras provenientes de trompetas doradas llenan el archivero de mi cabeza. Porque los bloques contra la inspiración aturden. Porque no hay más que hacer más que aventar los escupitajos de letras hacia el camino. Porque duelen las llagas de los dedos de tanto escribir. Porque hay que escribir. Porque si no escribo, moriré.
viernes, 23 de abril de 2010
Astucia o la novela que todos deberían leer.
domingo, 11 de abril de 2010
Sigh No More, Mumford & Sons
Este álbum debut es a la vez oscuro y brillante, fatalista y esperanzador, muy raro. La música es excelente, es fuerte, armónica, y repito, puramente folk. Y ésta, o sea la música, es la que le imprime mucha de esa oscuridad. Esta banda inglesa se dio a conocer con ganas, podría clasificarse, burdamente, como una combinación entre Fleet Foxes y Sigur Ros. En el caso del primero, toma esa agilidad acústica, armónica y pegajosa, y en cuanto al segundo, no lo comparo con ellos, simplemente que toman mucho esos claroscuros de la lírica y la música, con la sola diferencia de que aquí cantan en inglés y no hay arreglos de cuerdas en lo absoluto, ni guitarras eléctricas.
Mumford & Sons fue mi descubrimiento del mes, probablemente del año. He escuchado sin cesar el álbum y sigo encontrando una profundidad bárbara. Aquí abajo el video de la canción Little Lion Man, del mismo disco. Feliz domingo.
lunes, 5 de abril de 2010
Shame, Shame de Dr. Dog
Hay discos deben escucharse durante la noche, y hay discos que deben escucharse durante el día: Shame, Shame es uno de estos discos diurnos. El sonido es sólido y armonioso, multifacético, versátil, envolvente, hipnótico, adictivo, divertido, como bien es toda la obra de Dr. Dog. Después de un maravilloso álbum lanzado en el 2008, Shame Shame le pisa los talones, o incluso, le gana la carrera. Es algo así como un Cat Stevens pre-islam, durante los 70s, aunque no tan introspectivo. E igualmente suena a un rock 60-tero, con un poco de Beach Boys a la mezcla. La base musical de este quinteto de Philadelphia, es un folk-rock con guitarras que coquetean peligrosamente con lo country, como en la canción Station, la tercera del álbum. La verdad es que es muy ecléctico, pues uno se encuentra con estas mezclas que poco a poco van llenando el sonido de una profundidad que inevitablemente engatusa el oído y todo lo demás.
El nuevo boom latinoamericano
Paréntesis… Como lo que sucede actualmente aquí en Juárez… pasa que cuando salimos de viaje y preguntan de dónde venimos, al escuchar la respuesta la gente inevitablemente tuerce la cara en señal de una de dos: la primera en señal de completo miedo, pues han de pensar que cualquiera que sale de Juárez a huevo es narco, y segundo, una señal de mórbida curiosidad, con una mirada que suplican contemos las peores historias de terror real. En fin, se fue el tren de pensamiento por otro lado. A lo que iba es que, tal vez esta nada común, ni natural atención que los de acá recibimos, sea muy provechosa de saber utilizarla bien; una oportunidad que muchos, sino es que todos, deberíamos de aprovechar para gritar, gritar, y gritar, ya que ahorita la gran mayoría está en disposición de escuchar, escuchar, y escuchar.
Tal vez esté muy equivocada y lo que lean ustedes no tenga relación alguna con lo que he dicho yo, pero a lo que importa. El artículo es muy interesante, en verdad. Aquí va:
¿Un nuevo boom latinoamericano?
por Scott Esposito
En lo que a la industria editorial estadounidense se refiere, Roberto Bolaño es de oro. Los detectives salvajes fue un éxito en 2007 y 2666 se convirtió rápidamente en la gran novela de 2008. Prácticamente todos los críticos norteamericanos concedieron al libro elogios extravagantes, voló de las estanterías (un logro mayor en una nación tristemente célebre por su resistencia a leer narrativa traducida) y, recientemente, recibió el prestigioso premio del National Book Critics Circle.
Pero los absurdos niveles de estrellato alcanzados por Bolaño no fueron claros hasta que, después de una lectura equivocada de uno de sus cuentos, el New York Times reportó una “controversia” sobre si consumió o no heroína (con las respectivas negativas de su viuda y sus amigos). Deseoso de sacar tajada, el agente más poderoso de la industria, Andrew Wylie, rápidamente obtuvo los derechos para la publicación de los recién descubiertos cuadernos de Bolaño. En un tono más altruista, Salman Rushdie sugirió a los editores norteamericanos que prestaran atención al gran éxito del chileno y realizaran más traducciones.
Parece que están respondiendo. Con Bolaño en todos lados –y con México, Venezuela, Bolivia y Cuba frecuentemente en las noticias-, la narrativa latinoamericana está nuevamente en boga. Los editores estadounidenses, abatidos por la recesión, están reclamando ansiosamente su parte. Ya Horacio Castellanos Moya, amigo de Bolaño, ha recibido una cálida bienvenida por Insensatez. Casi nunca de Daniel Sada está programada para 2010. César Aira ha visto aparecer recientemente su cuarta novela en inglés (con una generosa reseña de Natasha Wimmer, traductora de Bolaño, en el New York Times). La impresionante Noticias del Imperio de Fernando del Paso ha recibido el tipo de atención que rara vez se otorga a una obra difícil de 900 páginas. Y, para rematar, circula una nueva antología bilingüe de cuento mexicano contemporáneo (en la que figuran, entre otros, Enrique Serna, Cristina Rivera Garza y Juan Villoro).
Todas estas son buenas noticias. Sólo esperemos que los nombres de algunos de estos autores sean recordados dentro de cinco años. A los estadounidenses les gusta quedarse con un solo escritor latinoamericano (primero fue Borges, después García Márquez, ahora Bolaño), excluyendo así al resto, y autores esenciales como Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa o Juan Rulfo siguen siendo apenas conocidos. El tiempo dirá, pero por ahora al menos esto es cierto: si eres un autor extranjero buscando ser publicado en los Estados Unidos, es un buen momento para ser latinoamericano.
martes, 23 de marzo de 2010
The Golden Archipelago
Shearwater es una banda que debutó en 1999, y a quien yo descubrí apenas en el 2008 con Rook, el quinto álbum de la banda texana; un álbum que, es necesario mencionar, me dejó con la boca abierta e inmediatamente me hizo amante del grupo y su creación musical. Rook presenta una de las mejores portadas que he visto, en cuanto arte discográfico (abajo); carga una cierta resonancia con alguna película de Hitchcock que no mencionaré, pero que la referencia es más que obvia. Que dicha referencia sea realmente, un elemento intencional por parte de la banda, quién sabe, probablemente no lo sea, es mi propia interpretación –aparte, veo símbolos hitchcockianos por todos lados últimamente-.
The Golden Archipelago es una maravillosa bocanada de aire fresco y paisajismo, ritmos progresivos y paradójicamente, discretos. Mientras que Rook presenta un matizado más agresivo en cuanto al sonido, a los tonos, a las guitarras, etc. Archipelago, por otro lado, transmite una sensación de restricción ante aquella agresividad, compensada en una gran carga emocional, poética, armoniosa y sencillamente, profunda. Las canciones, por sí mismas, guardan una complejidad delirante, matizando al disco de un rango emocional que va desde lo increíblemente intimista y melancólico hasta una ligereza onírica. Un maravilloso álbum que atrapa en cada una de sus capas de pop/rock barroco.

jueves, 18 de marzo de 2010
The Universal
sábado, 6 de marzo de 2010
Beat The Devil's Tattoo
Beat The Devil’s Tattoo es el nuevo material discográfico de una de las mejores bandas que el Rock pudo haber parido: Black Rebel Motorcycle Club. Quienes estén familiarizados con este séquito de músicos admiradores de leyendas cinematográficas, sabrán muy bien que el sonido de los ‘Rebels’ permanece siendo un sonido de etérea belleza cruda, potente y voraz. Ahora en día, en donde los géneros difícilmente permanecen puros, regresar a ese estado de pureza es reconfortante. Love Burns fue la canción que me introdujo a BRMC, a un mundo al que tangencialmente ya pertenezco, y un mundo que fue alimentado por lecturas, películas y las enormes fantasías a las que me permito recurrir de vez en cuando, o muy seguido. Es ahí cuando reafirmo que uno es lo que escucha. Y esta banda es la manifestación física de lo que uno reprime y esconde a los ojos del mundo, esa sensación de querer romper con las cadenas del decoro y el propio comportamiento para liberarse de absolutamente todo y dejarse llevar entre una embriagante nube de humo, gritos y caos. Vamos, aceptémoslo, todos llegamos a necesitar ese momento de liberación. Y Beat The Devil’s Tattoo no regala nada menos que eso… el caos enredado de la más maravillosa (melódica) anarquía.
You cannot fight it, all the world denies it, open up your eyelids and let your demons run, canta el vocalista en la canción introductoria del álbum, y con muchísima razón escogió ese momento para restregárnoslo en la cara. Así es como este fabuloso trío nos mete y conduce a lo largo del disco. Una probadita solamente, un gancho para que, una vez que hayamos visto al conejo blanco, no podamos hacer menos que seguirlo por el hoyo. Conscience Killer inicia con un ritmo un poco más salvaje que el anterior, incluso en la letra “You don’t mean all that much, but we really didn’t have a choice”. Bad Blood pinta a ser una balada –y muy buena por cierto-, aunque si por balada piensan en alguna cancionsucha pop-Luis Miguelera, pues (definitivamente) están en el lugar equivocado y será necesario que regresen por donde llegaron, aquí no hay lugar a malinterpretaciones. War Machine se sacude el tempus lentus del cual salimos para volver a los violentos y estridentes riffs de la guitarra. Evol y River Styx siguen un mismo estilo en los beats, como de tambores de guerra que prácticamente hipnotizan o idiotizan –cualquiera de las dos-, como si fuesen sirenas pregonando el terrible fin de los navegantes. The Toll, Sweet Feeling y Long Way Down son las canciones más tranquilas y tranquilizantes del álbum; las primeras dos con guitarras evocadoras de un blues nacido en los campos abiertos bajo la luz de las estrellas, como si sacadas de algún Western a blanco y negro, en la tercera de estas, la guitarra se sustituye por un delicioso piano melancólico y el acompañamiento vocal de la baterista, que no canta nada mal sus rancheras. Todo para cerrar con un broche dorado en Half-State, una canción de 10 minutos, sacudiéndose ese momento de apaciguamiento para volver a los profundos beats y melódicos riffs que nos despiden con el adiós más incompleto que hayan conocido, pues será inevitable que una vez concluido el álbum, se vuelva a escuchar, tan sólo para repasar los detalles que pasaron desapercibidos.
martes, 23 de febrero de 2010
¿Gajes del oficio?
jueves, 11 de febrero de 2010
Manejando con los Beatles
La razón de todo este espectáculo verbal es que mi marido y yo, mientras recorríamos las fatídicas bache-hoyentas calles de la ciudad, entramos en debate y discusión sobre cuáles serían las 10 canciones que, en opinión de simples y meros mortales como nosotros, serían dignas de ocupar los primeros peldaños de la escalera al cielo, y durante treinta minutos y veinte semáforos enumeramos una muuuuuuuy larga lista de canciones que, definitivamente, no podía ser limitada a un concepto tan banal como un Top 10. Pero en fin. He aquí mi inútil esfuerzo de limitar la enorme obra de mis rítmicos escarabajos liverpooleanos, deducidos una tarde de febrero entre la frenética odisea de la hora pico entre las calles todo terreno de la ciudad. Y si es que, alguno de ustedes hermosos ciber-blogeros es, al igual que yo y que muchos otros anteriores y posteriores a mí, amante de los Beatles, les ruego me compartan lo que podría ser sus mejores 10. Espero que les sea un reto la selección, al igual que lo fue conmigo. He aquí…
1. Blackbird, The White Album
2. Happiness is a Warm Gun, The White Album
3. I Want You (She’s So Heavy), Abbey Road
4. Michelle, Rubber Soul
5. Eleanor Rigby, Revolver
6. I Am The Walrus, Magical Mistery Tour
7. Girl, Rubber Soul
8. Being For The Benefit of Mr. Kite, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
9. Rocky Raccoon, The White Album
10. Come Together, Abbey Road
*(10.1 While My Guitar Gently Weeps, The White Album)
Al finalizar este, definitivamente nada definitivo, top 10, caí en cuenta de que mis gustos tienden a caer en lo que fue la segunda y tercera época, ya saben, la pintoresca psicodélica y monocromática etapa final. Dicho lo cual, no quiere decir que desdeñe los cimientos que fue la primera época, la causante del furor mundial que fue la Beatlemania, por ahí sudé sangre al reflexionar sobre esta lista y percatarme que dejé fuera canciones del Please, Please Me, Help!, A Hard Day’s Night. Estoy tentada a incluir mis menciones honoríficas, pero terminaría agregando otras diez canciones y eso, entre ustedes y yo, ya es hacer trampa, para qué me hago y para qué los hago.
Tras incesantes ruegos de mi otro yo, he aquí un espacio para dejarle compartir su top 10 con todos ustedes.
1. Julia, The Beatles (White Album)
2. Norwegian Woods (This bird has flown), Rubber Soul
3. You can´t do that, A Hard Day´s Night
4. Cry Baby, Cry, The Beatles (White Album)
5. A day in the life, Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band
6. I´m a Loser, Beatles for Sale
7. Ticket to ride, Help!
8. All I´ve gotta do, With the Beatles
9. You got to hide your love away, Help!
10. Tomorrow Never Knows, Revolver
Y sus menciones honoríficas (trampa):
• Ob-La-Di, Ob-La-Da, The Beatles (White Album)
• Mean Mister Mustard, Abbey Road
• Girl, Rubber Soul
Extrañamente, todas cantadas por Lennon… excepto Ob-La Di, cantada por Macartney. Canción que, curiosamente, fue catalogada por la crítica como la peor canción de la historia del rock, hijosdesú.
Bueno, suficiente geekiness por un día. Por lo pronto, los dejo con unos versitos de la primera canción transmitida en frecuencia radiada al espacio sideral, por eso de si los hombrecillos verdes, vulcanos, ewoks, wookies, manos, gurbos u otros se encuentran escuchando. Si no mal recuerdo, dicha canción es Hello, Goodbye.
You say yes, I say no, you say stop, and I say go, go, go
You say goodbye, and I say hello
Hello, hello
I don’t know why you say goodbye, I say hello