jueves, 21 de junio de 2012

Sueño haikús (Ejercicio -onírico- #5)

Comienza el peregrinaje
Ese pelo de ángel que corre por tus piernas
Esas canas por encima de tus venas

"Sintítulo", Paula (yo)

(Soñé este quasi-haikú)

martes, 19 de junio de 2012

2 + 2 = ...........

La realidad existe en la mente humana y en ninguna otra parte. No está en la mente individual, falible y perecedera, sólo está en la mente del Partido, que es colectiva e inmortal. Lo que el Partido declara como verdad es la verdad. Es imposible ver la realidad excepto a través de los ojos del Partido. Esa es la enseñanza que tienes que volver a aprender, Winston. Requiere de un acto de autodestrucción y un esfuerzo de voluntad. Debes humillarte antes de recobrar la razón. 
     O'Brien se detuvo como para permitir que Winston asimilara sus palabras.
    -¿Recuerdas -continuó- haber escrito estas palabras en tu diario: "la libertad consiste en poder afirmar que dos y dos son cuatro"?
     -Sí -contestó Winston. 
     O'Brien levantó su mano izquierda, con el dorso hacia Winston, el pulgar oculto en la palma, y cuatro dedos extendidos.
     -¿Cuántos dedos ves, Winston?
     -Cuatro.
     -¿Y si el Partido dijera que son cinco y no cuatro? ¿Cuántos verías?
     -Cuatro.
     La palabra terminó con un jadeo de dolor. La aguja de la carátula marcaba cincuenta y cinco. El sudor brotaba de todo el cuerpo de Winston. El aire desgarraba sus pulmones y lo exhalaba con intensos quejidos que ni siquiera apretando los dientes podía reprimir. O'Brien lo miraba, mientras le mostraba los dedos extendidos. Jaló la palanca del aparato y apenas si disminuyó el dolor.
   [...]
     -¿Cuántos dedos, Winston?
     -¡Cinco, cinco, cinco!
     -No, Winston, así no sirve. Estás mintiendo. Todavía piensas que son cuatro. ¿Cuántos dedos, por favor?
     -¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Cuatro! Los que quieras. Pero basta, ¡basta de hacerme sufrir! 
     [...]
     -Te cuesta trabajo aprender, Winston -dijo O'Brien con amabilidad.
     -¿Cómo puedo evitarlo? -lloriqueó Winston-. ¿Cómo puedo negar lo que está enfrente de mis ojos? Dos y dos son cuatro.
     -No siempre, Winston. A veces, son cinco. A veces, son tres. En otras ocasiones, son tres y cinco a la vez. Tienes que hacer un esfuerzo. No es fácil recobrar la cordura.

lunes, 18 de junio de 2012

Fiona Apple y un muy desabrido café


Su primer sencillo "Every Single Night" abre en un arrebato de ira en mute un soberbio álbum (The Idler Wheel Is Wiser Than The Driver of The Screw and The Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do), cuya reseña estoy por pegar aquí. Quizá durante el insomnio de esta noche. Mientras tanto, me trago su cruda honestidad, mientras confiesa los demonios que guarda para sí en esta verdaderamente austera canción, junto con una taza de un bastante desagradable café. Por todo lo demás, salud.

No puedo dormir.

No puedo dormir................... 

martes, 12 de junio de 2012

............ ¿y esto?

Odio 
       
        el sonido de mi voz 

                                         cuando leo lo que escribo. La voz 

        de mis escritos no me resulta 

        nada placentera. 

¿Será esto causa 
                            
        suficiente 

                         para 

                                  prestarle una visita 

                                                                    al pisicólogo?

viernes, 25 de mayo de 2012

Patrick Watson aventurándose en mi patio



Es una tarde cualquiera de mayo, un día nada fuera de lo común. Allá afuera hace calor, pero aquí sentada frente a las rejillas de la ventilación, tengo frío y me saboreo un café que ya desaparece. Mientras tanto, escucho a Patrick Watson y su Adventures In Your Own Backyard.  Debo confesar, que su música es ya de esa clase de música que al escucharla siento que fue hecha especialmente para mí –dejadme a mis fantasías de chavita-. Por ahí del 2006, en algún momento nada especial, me topé con The Cinematic Orchestra y Ma Fleur, en donde “To Build a Home” me introdujo a Watson y su voz cargada de emoción, profundidad y romanticismo. Tras haber sido embrujada con ese disco, en el cual Patrick fue uno de los co-escribió las canciones, mi interés y curiosidad me llevó a Close To Paradise. “The Great Escape”, cual embrujo de melancolía recetada para un corazón solitario, me convenció que este hombre y su música debían ser mi pan de todos los días; mi spoon-full-of-sugar-that-makes-the-medicine-go-down, mi playa en el desierto, mi escape de la realidad, etc., etc., etc. En un tiempo en que bandas como Coldplay o Keane cimentaron y cansaron con su Pop-Rock al son del piano, artistas menos conocidos emergieron cargando banderas que exaltaban el individualismo y el amor hacia la creación de tan melodiosa música, logrando conectar espíritus a través de su poética, si me permiten el sentimentalismo. Así es que, Close To Paradise me mostró ese paraíso que no escuché por ningún otro medio. El piano y la voz de Watson, permiten que, al escuchar canciones como “Slip Into Your Skin”, podamos visualizar la majestuosidad del infinito. Esta infinita visualización del horizonte fue ampliada con Wooden Arms, un álbum que encontrarán por aquí, disque reseñado, en el blog, por lo que me saltaré este paso.

Adventures In Your Own Backyard… qué les puedo decir, sólo que el título va determinando la sensación a la cual remite canción tras canción, iniciando con “Lighthouse” y una simple secuencia de piano que a mis limitados conocimientos de música clásica me da ecos de Chopin en su más austero ser; esta primera melodía es engañosa, pues ahí nos tiene saboreando del ambiente clasicista cuando, sin previo aviso,
el viejo oeste se deja ver; aquel de los spaghetti-westerns de Sergio Leone, de Eastwood, y próximamente de Tarantino, cabalgando al son de las trompetas y las voces de un coro que le cantan al héroe, o anti-héroe en su caso. “Step Out For a While” sobresale gracias al tierno pero imponente vals de una guitarra acústica, unos riffs de guitarra  eléctrica y la batería complementando, o mejor dicho, realzando los falsettos de Watson en un crescendo imposible de ignorar, el cual, nota a nota nos vende su filosofía de vida: take a little brake from thinking all the time. Por otro lado, “Quiet Crowd” tiene una especie de reminiscencia vaga de Electric Light Orchestra canalizando a los Beatles; “Mr. Blue Sky” es quizá la canción que pueda tomar como rápida referencia, en donde, mientras la orquesta eléctrica canta: Mr. Blue Sky, please tell us why you had to hide away for so long, Watson confiesa: Mr. Quiet who’s got so much to say, so much more tan I […] if I could tie up a string to your mouth and make you scream all of the things that you keep to yourself. I’d love to get to know you better, al sonido de cellos que bien pudieron haber salido de “Strawberry Fields Forever”. Y ya que estamos con eso de las referencias e influencias, tintes de los Beatles se asoman nuevamente, esta vez sin necesidad de un mediador, en “Into Giants”, tras ese pequeño interludio vocal, en donde el sonido de trompetas a la distancia evoca la etérea imagen de “Penny Lane”.

“The Things You Do” es el primer corte completamente instrumental del disco, una tendencia que encontrarán en cualquiera de los discos de Watson. Los sutiles sonidos incorpóreos del piano y el cello dibujan un bellísimo panorama de bruma y paisajes a blanco y negro. Si una imagen dice más que mil palabras, ¿cuánto más no dirá una armonía? Tras la intermisión instrumental, “Noisy Sunday” contradice y satisface con la suave música que en silencio predica: it’s quiet again, too much for noise to go on, fill up the space, to fill up the rooms on a Sunday afternoon. Con ciertos elementos e  instrumentos repetitivos, Watson y su banda dotan al álbum de un dinámico, mas no apresurado, ritmo y cadencia, donde cada canción se toma su tiempo con quien lo escucha, razón por la cual “Adventures In Your Own Backyard”, siendo ya la penúltima pista del álbum y siendo la canción titular, nos hace sentir el territorio familiar, cálido y reconfortante de algún lugar conocido. Finalmente, “Swimming Pools” nos despide nuevamente escindiendo de letra y voz; tan sólo las notas de un piano en reverbo y un sencillo círculo de una guitarra que parece alejarse extrañado de uno en completa melancolía. A pesar de su aparente pasividad, y noten aquí la palabra aparente, Adventures In Your Own Backyard es un disco lleno de momentos y espacios que crecen en uno, con melodías que, a la buena tradición del folk, cuentan historias de un hombre, de varios, o de uno mismo.





lunes, 21 de mayo de 2012

Sin internet.

Porfavor no me olviden. Regresaré ya muy pronto con música nueva, películas y las sandeces de todos los días. En cuanto restauren mi internet ... volveré.

viernes, 6 de abril de 2012

Fumando, bebiendo y escribiendo, monólogos narrados en tercera persona

... el silencio; el silencio mezclado con el único y glorioso sonido del cigarro al jalar ese veneno por la colilla; el sonido del papel quemándose; la pequeña brasa que brilla entre la oscuridad, mientras recibía el calor de la taza de café sobre las cadavéricas manos. Placer. Eso era todo. El placer de escucharse fumando y tomando; el placer de escucharse hablando monólogos tan aburridos que en cualquier otra ocasión la harían avergonzarse de semejantes banalidades, como el hecho de reflexionar sobre el placentero sonido del cigarro y la calidez de una taza de café. Durante cinco o seis minutos la vida era perfecta. En ella no había cabida para la maldad, ni el odio, ni las envidias, ni las carencias... era sólo una persona, sólo un ser en todo el mundo. Pero al término del cigarro, al final del café, al perecer esos escasos minutos, llegó la soledad de fumar sola, de beber sola y de hablar solamente consigo misma. Sus monólogos la avergonzaron una vez más y todo aquello que desapareció en ese momento, llegó galopando con tremenda violencia, golpeando todos sus sentidos. Adiós al placer y al engañoso estado de paz, de éxtasis. En cuestión de segundos todo se convirtió en una farsa; el fraude de la fantasía era la realidad que respiraba cada poro de esa reseca piel. Ese perfecto estado vital había quedado aplastado en el piso con la colilla del cigarro; con las negras cenizas y las torpes gotas de café derramadas entre las manchas de aceite del polvoriento piso de concreto. Parecía que la vida entera había quedado ahí, embarrada en el piso; la vida que inicia con el fuego pasional y termina hecha cenizas en el frío de la noche. "Qué gran paradoja" pensó, "esto de las similitudes entre la vida y los vicios".


martes, 3 de abril de 2012

... y mandé al carajo todo

Me odio en días como estos, en los cuales no puedo escribir... o mejor dicho, si puedo, pero lo que escribo es algo que pasa por pura mierda intelectualoide barata y no hago más que tomar café y salirme a fumar, en espera de que la mezcla de la cafeína y la nicotina me hagan sentir una pizca de bohemia inspiración -grandísimo cliché- y pueda regresar ante la fría pantalla de la computadora a escribir, o mejor aún, a la porosa superficie de las hojas de mi cuadernillo que cargo siempre a todos lados y así escribir. Pero no, ni fu, ni fa funcionan. Me odio. Odio mi bloqueo, odio mis dedos, odio este teclado, odio la pluma y el papel, odio el blog, odio las palabras, odio las ideas, todos se mofan de mí.

Ya me enojé... al carajo con todo.