jueves, 15 de octubre de 2009

Te presento a los Bastardos

Tan sólo buscaba una excusa para ir nuevamente al cine y por fin la excusa llegó: Inglourious Basterds. Sí, eso se escucha muy bien. Nada mejor que olvidarse del mundo dentro de la penumbra de una sala de cine vacía -cosa buena de ir al cine a las 5 de la tarde, nada de niños corriendo por la sala ni gente nefasta hablando por celular-. Y es así como, ya cómodamente dentro de la butaca se apagan las luces e inicia la función, y confieso haber estado muy emocionada para cuando los créditos iniciales comenzaron a aparecer en pantalla. Dos horas y cincuenta minutos –aproximadamente- más tarde, caminaba por el estacionamiento del centro comercial hacia mi carro, repasando en mi cabeza los 152 minutos de film que acababa de presenciar.


“¿Sabes? Creo que esta es mi obra maestra”, le dice el teniente Aldo Raine (Pitt) a su compañero Utivitch con una sonrisa de oreja a oreja. Esto traducido al mundo real se lee algo así: “Más de una década trabajando esta película y finalmente le he soplado vida a lo mejor que he hecho”, Tarantino. ¿Lo mejor? Pues no lo sé. Creo que Reservoir Dogs es mejor película, en mi humilde opinión, y ya ni qué decir de Pulp Fiction, Jackie Brown y Kill Bill. Claro está que Tarantino es una mente con una inmensa capacidad de imaginar escenarios imposibles y surrealistas, y justamente eso es lo que Bastardos es, una película de escenarios imposibles y surreales, si no me creen, vayan a verla y me dicen qué piensan de que Operation Kino sea un completo y enorme éxito.


Yo la veo de esta manera: por tres cuartos de la película, todo va excelentemente bien, demasiado bien. El nivel de suspenso es perfecto y la comicidad le complementa a proporción, ácida y cínica como cualquier película de Tarantino. Los personajes están muy bien planteados, muy bien justificados –salvo dos que tres que aparecen por ahí sin mayor obligación que pararse frente a la cámara y verse como un soldado yanqui rebelde y arrogante-, de los cuales sobresalen Christoph Waltz (Landa), Michael Fassbender (Hicox), Diane Kruger (von Hammersmarck) y Mélanie Laurent (Shosanna/Emmanuelle). El hecho de que haya mantenido el tiempo en escena de Brad Pitt en un mínimo fue un perfecto toque, pues deja que la película tenga peso por los demás personajes y no por ser el carita dorado de Hollywood. El personaje de Landa, en mi opinión, se lleva las palmas; es el villano perfecto: educado, inteligente, caballeroso, amable y derrepente, los estribos le saltan de la cabeza para convertirse en una bestia asesina llena de rabia y locura. Esos son siempre los mejores villanos. Pero bueno, estos actuaciones son los que hacen de la película lo que es, al menos durante los primeros dos actos (o cuatro capítulos, pues Tarantino recicla lo que hizo en Kill Bill, dividir la película en capítulos, cinco en total).


Ya para el tercero, las cosas comienzan a verse un poco dispares y perdidas, incluso para los personajes a quienes todo les sale mal. Durante una escena cargadísima de tensión, ahí me tienen, abrazada de las piernas pensando “¿qué pasará?” y en eso la película se traba y se comienza a quemar –no es broma, el film se quemó unos 15 minutos antes de finalizar-, las escasas 10 personas que estábamos en la sala resoplamos indignados contra los “técnicos” encargados de la proyección. Diez minutos más tarde, nos encontramos al inicio de la escena perdida y comienza el principio del fin. Unas horas después de terminada la proyección caí en cuenta de que aquel suceso del film quemado, justo cuando inicia la conclusión, fue una señal de los dioses, y una muy irónica para esto. El final se quemó completamente. Aquel tercer acto no logra sostener el peso acumulado a lo largo de la película para así poder inmortalizar a Tarantino y a su obra como un masterpiece.

No digo que sea una mala o pésima obra de Tarantino, pero claro está que no es lo mejor que ha hecho. Sin duda alguna la trama es estupenda, los diálogos cerca de ser impecables, pero tal vez, esta vez, el haberse guiado por sus situaciones imposibles, ridículas y, prácticamente, completamente irreales, no le ayudó. Tal vez si dejase de pasar tanto tiempo apareciendo en programas como American Idol, podría concentrarse tan sólo un poco más en aquel punto tan importante para cualquier escritor/creador: ¿cómo termino la historia?

sábado, 10 de octubre de 2009

Une chanson pour la nuit...

En esta ocasión presento -como si esta banda necesitara de una presentación- a PULP con "Common People" del álbum Different Class. Esta es una de mis canciones favoritas de la ya extinta banda británica estelarizada por el siempre raro y talentoso Jarvis Cocker. La rolita lo tiene todo de especial, ritmo, estilo y muchísima personalidad, y más aún si se está en claustro un sábado por la noche acompañado únicamente por unos cuantos cigarros y una botella de cerveza.


You'll never live like common people
You'll never do what common people do
You'll never fail like common people
You'll never watch your life slide out of view
And dance and drink and screw
Because there's nothing else to do

viernes, 9 de octubre de 2009

Tener migraña

MIGRAÑA
Migraña
Llorosa lagaña
...estúpida araña
Tu mala calaña
Cabeza cabaña
Migraña
Migraña
Me mata tu maña

miércoles, 7 de octubre de 2009

El inicio...

Hoy no tengo mucho que decir, ni ganas de hablar. Tengo ganas de hundirme bajo las cobijas y ver películas, una en especial: Reconstrucción. Esta película es una de mis favoritas, definitivamente estaría en mi Top 10, si me atreviera a hacer uno -tal vez lo haga y lo ponga por aquí para que me lo critiquen-. Les dejo los primeros 6 minutos para ver si también se les antoja verla conmigo.





Hasta pronto mis queridos cinéfilos.

jueves, 1 de octubre de 2009

LOST junkie

"Surfeando" por los canales el otro día me topé de frente con un promo de la serie LOST, un promo de la temporada pasada y recordé.... lo recordé todo. Cómo desde la primera temporada, desde el primer capítulo quedé enganchada, totalmente obsesionada con la historia, con la mitología, con los personajes y las referencias culturales y literarias. Quedé obsesionada con el estar constantemente estudiando y teorizando sobre el por qué y para qué de las cosas y las situaciones, de los plots, sobre la información que pasa por indicio y los indicios que pasan por información; sobre símbolos, signos, ecuaciones, acertijos y demás cosas que deleitan a la mente creativa y creadora.

Observé y asimilé cada aspecto, cada cuadro, cada diálogo de aquel promo, levanté la mano y comencé a contar: noviembre, uno. Diciembre, dos. Enero, tres. Febrero, cuatro. Cuatro meses para saber, para seguir devorando, para seguir teorizando, para obtener respuestas... ¡Cuatro meses para que inicie la última temporada! Aún faltan cuatro largos meses para esperar, cada miércoles como toda super geek -emocionada, ansiosa e hiperventilada-, un nuevo episodio de lo que definitivamente ha sido mi programa favorito. Cuatro largos meses para que al término de cada episodio muera por discutirlo con alguien, por crear debates en cuanto los nudos, los indicios, las teorías... cuatro meses para que lo único que ocupe mi cabeza -no tan exagerado, pero algo así- sea Lost.



Por lo pronto... ¡Feliz octubre!

sábado, 26 de septiembre de 2009

Une chanson pour le journeé...

En honor a Air, ese dueto de francesitos con su famoso eclecticismo electrónico, les presento el tan nostálgico walk through memory lane, osea, el paseo por el callejón de los recuerdos con Playground Love que, si no mal recuerdo. la podrán encontrar en el soundtrack de The Virgin Suicides de Sophia Coppola.

Esta es una canción de remembranzas de jazz con un saxofón mágicamente melancólico, capaz de pintar cualquier día soleado en un día azul... un azul oscuro, sugestivo y muy íntimo. Disfruten.




Atención: esta canción ya la borré.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La importancia de la lectura

No se ustedes, pero yo siempre he creído que la lectura es prioridad en la educación, un aspecto muy importante, si no es que el más importante, de la cultura del ser humano. Una persona que no lee es una persona que crece con una mente hueca, una mente crédula ante cualquier sarta de mentiras que algún politiquillo le llegue a echar en cara, una mente sin personalidad y sin convicciones. Ustedes se preguntarán seguido por qué el país está como está y yo les digo que la respuesta es muy fácil: porque la gente no lee.
¿Leer? ¿Qué es eso? Pregunta que, seguramente, la queridísima Elba Esthersita podría responder.


Este video me llegó vía e-mail. Yo se que es noticia vieja, pero lo he visto y me ha hecho reir demasiado, aunque por otro lado, me ha llenado de pena ajena. Esa es la mente que está detrás del Sindicato Nacional de Trabajadores para la Educación -me pregunto si sabrá lo que este nombre significa-. Ustedes díganme, si una persona leyera, y no me refiero a leer TVyNovelas y Cosmopolitan, me refiero a aquella acción de tomar un libro -genuino-, abrirlo y verdaderamente leerlo y comprenderlo, si una persona hiciera esto, ¿sería capaz de decir semejantes cosas en televisión nacional? ¿O es que a nadie le importa que esta sea quien esté al frente de aquellos que llevan la "educación" en el país? Es penoso que el promedio de libros que el mexicano lee, según encuestas, es de un libro al año. Así vamos por buen camino.

Todos se quejan de la educación en México y cómo no hacerlo, si los propios maestros reprueban los exámenes que alumnos de primaria llevan. Si los propios maestros van en ceros en cuanto a cultura general mexicana -y ya ni se diga cultura mundial-, y el lavarnos las manos y decir "pues es que ellos" no ayudará a nadie. Todos tenemos la obligación de dejar huella y contribuir; todos tenemos la obligación de educar; todos tenemos la obligación -y el derecho- de aprender.

martes, 22 de septiembre de 2009

Happy Together


Por hazares del destino, husmeando entre los estantes de la librería universitaria me encontré con este tesoro por uno de mis directores favoritos, Wong Kar-Wai. Y como niña en juguetería, pinté una sonrisa de oreja a oreja, una sonrisa que duró y perduró aún después de terminada la película.

Como toda buena obra de Wong Kar-Wai, la película empieza con ese estridente golpe en los ojos de un rojo brillante para luego acariciar de la manera más delicada el sentido visual con sus melancólicos paisajes, sus encuadres cerrados, su perspectiva forzada y aquella tonalidad cromática que va cambiando con cada escena, hasta que por fin, ya entrada la película y la temática nos regala un mundo de colores texturizados. Y como toda buena película de Wong Kar-Wai me chupó -en el término más vulgar que pueda explicarlo- desde el primer momento.

En la historia, Ho y Fai son una pareja de amantes que viajan a Argentina para reavivar una ya tormentosa relación y fallar en el intento: Ho terminará prostituyéndose y Fai como portero de un Tango Bar. Así los días pasarán sin que uno busque al otro, hasta que un día cualquiera, Ho regrese severamente golpeado y herido. Fai lo acoge, lo atiende, y prácticamente, lo mima hasta que recupera su salud, mientras que él mismo debe trabajar y ganar dinero para que ambos puedan sobrevivir. Aquellos momentos que vuelven a pasar juntos, encuentran aquella llama de esperanza que habían perdido. Pero aquí no hay un "vivieron felices para siempre". Como en la vida real, la fugacidad del momento se esfuma y aquella falsa felicidad que volvieron a encontrar termina nuevamente en la ya conocida rutinaria y tormentosa relación que solían llevar. Será Fai quien finalmente rompa aquel círculo de vicio y perdición para poder rehacer su vida y dejar la personalidad destructiva y decandente de Ho en el pasado.

Será posiblemente una temática muy simple -tal vez choteada-, pero bajo la enorme sensibilidad artística del director, esta historia de amor y desamor se vuelve poética. Recurriendo a sus amados leitmotifs, a su manipulación constante del obturador y sumándole a Buenos Aires en su fondo, el sugerente y apasionante tango de Astor Piazzolla, y la doliente voz de Caetano Veloso cantando "Cucurrucucu Paloma" en contraposición a una violenta cascada de aguas azuladas, torna la tediosa relación de Ho y Fai en un hermoso drama de desesperación y triunfo, una maravillosa pieza cinematográfica que puede ser catalogada en todos sus sentidos como arte del más fino -y sé que no exagero-. Happy Together es una película que complacerá a muchos y enamorará a otros.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Modest Mouse


Desde el título del álbum se da cuenta uno que no se sabe ni qué... ¿me explico? ¿No? ¡Qué bueno! De igual manera, Modest Mouse se quedan cortos de dar una explicación de por qué y para qué, pero a quién le interesa. No One's First and You're Next es un recopilado de ocho canciones que no tienen sentido alguno. Son bizarras, raras, ruidosas, violentas, melódicas, muy al estilo que ya tan bien definido tienen y que gracias a los dioses, no han perdido.

Modest Mouse es una de esas bandas que todo mundo conoce, pero nadie ha escuchado y que la mitad de quienes los han escuchado no les entienden. Es cierto, su música es un tanto difícil de digerir, pero una vez que pasa la garganta con su sonido dulce-amargo, llega el delicioso sabor anárquico que transmiten sus caóticas melodías. Esa guitarrita de Johnny Marr parece dibujar una línea blanca epiléptica que baila sin sentido en un fondo negro... mmmm, no, definitivamente tendrían que escuchar el disco para saber de qué hablo.

"King Rat" es el sencillo del álbum, cuyo video se supone que está ya circulando por el mundo cibernético, pero aquí entre nos, no lo encuentro. Dicho video está dirigido por Heath Ledger con animaciones del magnánimo Terry Gilliam, quien desde haber dejado a los Monty Python pasó a olvidar sus soberbias animaciones para dedicarse a la dirección; es bueno ver que ha regresado a viejos pasos. Y así como ya he definido como caótico el álbum, "King Rat" presenta ese caos arreglado, armonizado en la presentación de trompetas. Muy buen intro para una canción.

No One's First... definitivamente no es un disco para escucharlo y relajarse, al menos no de la manera convencional. Este es un disco para desestresarse con algo que grite y haga más ruido de lo que nosotros podremos llegara a hacer. Este es un disco para escuchar con el volumen alto y sacar de quicio a los vecinos. Este es un disco para tocar air-drums y air-guitar. Este es un disco incapaz de defraudar a los fans de los "Ratones Modestos". Recomendable y perturbable, escúchenlo.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Una pregunta...

¿Qué nadie ve que este país está mal, mal, pésimo y peor? ¿Cómo es posible que podamos permanecer tan ciegos e ingenuos? Hemos dejado de ser seres -vaya- racionales y nos hemos convertido en marionetas y muñecos de trapos. ¿Acaso no nos da miedo vivir en la ignoriancia? A mí sí. Me aterra.