sábado, 30 de junio de 2012

Un poco de ti, un poco de mí, un poco de Tom


Tom Waits (god)
Bad As Me 
"Kiss Me"

Un poco de esto. Un poco de aquello. Un poco de mood. Un poco de ti. Un poco de mí. Y mira qué deliciosa noche. Una noche sin preocupaciones. Una noche de risas, antes de que el país entero estalle en llamas. Jamás habrá mejor momento que ahorita. 

Feliz sábado a todos.
Y a mis compatriotas, felices madrugadas electorales, dentro de poco.

viernes, 29 de junio de 2012

Cerveza, Miles Davis y la lluvia que no cae

Bebo cerveza. Tengo calor. Y porque tengo calor, bebo cerveza. La acabo de sacar del congelador. La he sacado justo en ese punto en el que la botella comienza a escarcharse. Está tan fría, tan deliciosa, tan sabrosa, y suda, moja mis dedos, mi mano cuando la agarro para darle un sorbo, ha humedecido los posavasos, suda como yo. No quiero que se acabe. Al menos que dure el The Complete Birth Of The Cool de Miles Davis... Momentos como este me hacen desear, más que de costumbre, tener un jardín. Aquí adentro de la casa, entre tantos muros blancos -el blanco me deprime, odio el blanco-, entre el calor acumulado durante el día que encierran estos tediosos muros blancos, entro en un choque de ambiente con la música y lo que saboreo lentamente en mi boca. Sigo el compás de la pila con un cigarro que sostengo en la mano, cuando no escribo, obviamente; me doy el lujo de escuchar a todo volumen con los audífonos puestos. Quizá me salga a mi plancha de cemento a ver cómo no llueve para poder fumarme este cigarro que me pide a gritos que también lo saboree. Pero esta cerveza se me termina y ahora el sudor de la botella se han convertido en lágrimas, pues se acaba. Se acaba y mejor escucho Kind Of Blue y "All Blues" me lleva a una ciudad muy lejos de aquí en donde sí llueve; llueve y la gente sale a las calles, llena los bares, los restaurantes, los cafés, y ahí dentro de ellos, todos fuman, y beben, y ríen, y escuchan a Miles Davis también. Ah, quien se queje de los momentos de ocio y los ociosos... mejor que beban, que fumen, que rían y que escuchen a Miles Davis para ser feliz.



miércoles, 27 de junio de 2012

Prometheus y el pastiche de cosmovisiones y filosofías Nietszcheanas

"No habrá gloria ni grandeza en nuestra creación y formación hasta que exista la criatura humana, el hombre formado. Así dijeron. Luego la tierra fue creada por ellos." -Popol-Vuh

Realmente no sé cómo comenzar, ni cómo seguir, ni cómo terminar.

Hace una semana mi esposo y yo nos metimos a una gloriosa sala de cine vacía, pues a medio día en un lunes, con el termómetro marcando casi los 40°, nadie va al cine; así que entre esa oscuridad y el discreto reflejo de la pantalla que golpeaba las butacas solitarias, nos acomodamos como cinéfilos y geeks, listos para comenzar el debate y los comentarios -porque sí, tendemos a compartir opiniones mientras corre la película, sobre la película o teorías que puedan aplicarse, filosofías, formas de pensamiento o cosas que ya hayamos visto antes, siempre sobre el tema, será por eso que muchas veces nadie nos acompaña a ver películas. Fuera de Star Wars, la ciencia ficción me importaba un pepino, hasta conocer a mi esposo, quien me introdujo al utópico mundo inexistente-pero curiosamente real que Ridley Scott creó con Blade Runner y Alien. Más que meras historias fantásticas de robots, replicantes, extraterrestres y una Tierra ya en decadencia, Scott plantea las famosas preguntas a las cuales el hombre, desde la antigüedad, busca respuesta: ¿quiénes somos?, ¿a qué venimos?, ¿cuál es nuestro propósito?. Son las preguntas que han forjado pensadores y filósofos e intelectuales, soldados, dictadores, y son las preguntas que han dirigido a la humanidad desde su creación. Tan importantes son, que las reflexiones existenciales de estas son cuestionadas por androides y no por humanos, según las películas de Scott: Roy Batty, en la búsqueda del por qué de su creación y el desear más tiempo de vida para poder experimentar la vida misma, es capaz de sacrificarse a sí mismo en la búsqueda de su creador, a quien eventualmente termina por asesinar. son estas preguntas las que nuevamente plantea Ridley en Prometheus, su tan esperado retorno a la ciencia ficción.

Así como Prometeo le robó el fuego a los dioses para entregárselo a la humanidad, la nave Prometeo es el medio a través del cual la tripulación, encabezada por los arqueólogos Shaw (Noomi Rapace) y Holloway (Logan Marshall-Green), va en busca de los orígenes del ser humano, para encontrar las respuestas que desde siempre se han preguntado y llevarlas de regreso a la Tierra. Pero, así como el mito cuenta que Prometeo fue castigado por su osadía, la nave y sus tripulantes encuentran el mismo fin, cuando después de descubrir a sus creadores y descubrir sus planes de destruir a la humanidad, deben inmolarse para evitar la destrucción de la Tierra. Planteada bajo esa sola premisa, para muchos la película es solamente una historia más de acción/ciencia ficción sobre extraterrestres cuyo único fin es la destrucción. Otros esperan realmente una secuela, como tal, de Alien, lo cual lo es, aunque sólo tangencialmente. Es cierto que toma ciertos aspectos de la película de los 70's (desechando a todas sus horrendas secuelas) y lo que toma es a manera de excusa para poder cimentar la historia de Prometheus.

Hay varias interpretaciones posibles a la historia, a los personajes y sus motivos; Shaw y Holloway, por ejemplo, tienen un poco de formación Nietzscheana, cuando se parangona con el hombre frenético que va en busca de Dios y se topa con un grupo de ateos que se burlan de él. De igual manera, ellos reciben las burlas y el escepticismo de la tripulación al revelarse que su misión es encontrar a los creadores de la raza humana, a los Engineers. Este mismo nombre hace referencia a dos cosas, al ser supremo creador del todo y a la maquinación del ser humano, quien después será quien diseñe y maquine seres nuevos, aunque desprovistos de alma y conciencia, como el androide David (Michael Fassbender). Los seres/deidades que son personificados por los Ingenieros, parecen ser síntesis de aquellas presentadas en la mitología grecolatina y la prehispánica, quienes crean y destruyen y a partir de la destrucción vuelven a crear, un especie de trial & error. Para ejemplo de ello basta con leer a Ovidio o Hesíodo, o el Popol-Vuh, o incluso en la Biblia, cuando en ciertos pasajes, Yahveh destruye para poder reformar al ser humano; de la misma manera, en el principio de la película, uno de los Ingenieros se ofrece para la destrucción de sí mismo y así crear vida. Y esta misma teoría seguirá participando entre los personajes y confirmado por David: para crear hay que destruir.

A pesar de los elementos que toma de Alien, veo más similitud con Blade Runner, en el sentido de los personajes y sus motivaciones, sobre todo en aquellos de Shaw, Weyland y David, quienes van en busca de su craeador, cada uno por razones diferentes y parecidas a la vez. A pesar de su poca participación en la historia, Weyland (Guy Pierce), es el arquetipo del hombre que lo tiene todo, pero no tiene nada; un hombre que tiene que crear a un hijo, David, tras la decepción de haber tenido una hija, Vickers, quien ya al final de su vida, con increíble poder y recursos económicos para ir hasta los confines del espacio en busca de más tiempo de vida. Weyland, parece ser motivado por las mismas razones que el replicante Roy Batty en Blade Runner, quien va en busca de Tyrell para pedirle que lo arregle y le aumente su tiempo de vida, el cual está ya por concluirse. Weyland, ayudado por David, se presenta frente al Ingeniero para pedirle más tiempo, aunque, a diferencia de Batty, su muerte no es acompañada por humildad y apreciación por lo vivido. David, quien a pesar de saber que es un androide, se comporta como humano al mostrar curiosidad y cierta afinidad por las cosas y especialmente, por Shaw, y tanto Shaw como David, buscan respuestas que, bajo diversos medios, terminarán en un mismo punto: la muerte de Dios o de su creador. David por un lado, le confiesa a Vickers (Charlize Theron) que todo hijo busca la muerte de su padre, y Shaw por otro lado, tras ver que su "Padre Creador" no es el padre compasivo, de ciencia que ella creía, sino mensajero de la muerte, termina por matarlo a él. El deicidio y, de cierta manera, la venganza de Prometeo. Este final se presenta a maneras de puntos suspensivos que preparan el camino para una posible secuela de Prometheus, en donde seguramente adentraremos en lo que sucedió con Shaw y David tras ir en busca del hogar de los Ingenieros, nuevamente en busca de respuestas a sus preguntas.

Dejando fuera lo teológico y filosófico del meollo, la película es un verdadero festín, pues si hay algo que Ridley Scott sabe hacer, presentar y exponer mundos ficcionales de manera verosímil. Tanto los personajes como sus entornos son reales desde el momento en que aparecen en pantalla, gracias a la atención al detalle. Los escenarios son grandiosos, fantásticos y aterradores por igual; los personajes son fascinantes y cada uno logra mantener su parte, sin sacrificar sus motivos ante el desarrollo de la trama. Las personificaciones de Shaw y David son, a mi parecer, quienes roban escena en cada momento, con Fassbender dotando de un encanto cómico y cínico a David, y Shaw quien se consolida como la heroína de nuestros días, y que en lo personal, se ganó mi corazón después de ver esa escena horrorífica, medio gore, en la cual se extirpa al feto alienígena que vive en ella -escena que pretende hacer tributo a aquella famosa chestbuster-scene de Alien. Pero por "X" o "Y", el tiempo y la historia ya dirán si esta película compartirá los laureles de la gloria junto con sus dos anteriores entradas de ciencia ficción; entregas que, junto con Lucas y Kubrick, han cambiado por siempre la manera en la cual este género se ha percibido dentro de la historia del cine.

jueves, 21 de junio de 2012

Sueño haikús (Ejercicio -onírico- #5)

Comienza el peregrinaje
Ese pelo de ángel que corre por tus piernas
Esas canas por encima de tus venas

"Sintítulo", Paula (yo)

(Soñé este quasi-haikú)

martes, 19 de junio de 2012

2 + 2 = ...........

La realidad existe en la mente humana y en ninguna otra parte. No está en la mente individual, falible y perecedera, sólo está en la mente del Partido, que es colectiva e inmortal. Lo que el Partido declara como verdad es la verdad. Es imposible ver la realidad excepto a través de los ojos del Partido. Esa es la enseñanza que tienes que volver a aprender, Winston. Requiere de un acto de autodestrucción y un esfuerzo de voluntad. Debes humillarte antes de recobrar la razón. 
     O'Brien se detuvo como para permitir que Winston asimilara sus palabras.
    -¿Recuerdas -continuó- haber escrito estas palabras en tu diario: "la libertad consiste en poder afirmar que dos y dos son cuatro"?
     -Sí -contestó Winston. 
     O'Brien levantó su mano izquierda, con el dorso hacia Winston, el pulgar oculto en la palma, y cuatro dedos extendidos.
     -¿Cuántos dedos ves, Winston?
     -Cuatro.
     -¿Y si el Partido dijera que son cinco y no cuatro? ¿Cuántos verías?
     -Cuatro.
     La palabra terminó con un jadeo de dolor. La aguja de la carátula marcaba cincuenta y cinco. El sudor brotaba de todo el cuerpo de Winston. El aire desgarraba sus pulmones y lo exhalaba con intensos quejidos que ni siquiera apretando los dientes podía reprimir. O'Brien lo miraba, mientras le mostraba los dedos extendidos. Jaló la palanca del aparato y apenas si disminuyó el dolor.
   [...]
     -¿Cuántos dedos, Winston?
     -¡Cinco, cinco, cinco!
     -No, Winston, así no sirve. Estás mintiendo. Todavía piensas que son cuatro. ¿Cuántos dedos, por favor?
     -¡Cuatro! ¡Cinco! ¡Cuatro! Los que quieras. Pero basta, ¡basta de hacerme sufrir! 
     [...]
     -Te cuesta trabajo aprender, Winston -dijo O'Brien con amabilidad.
     -¿Cómo puedo evitarlo? -lloriqueó Winston-. ¿Cómo puedo negar lo que está enfrente de mis ojos? Dos y dos son cuatro.
     -No siempre, Winston. A veces, son cinco. A veces, son tres. En otras ocasiones, son tres y cinco a la vez. Tienes que hacer un esfuerzo. No es fácil recobrar la cordura.

lunes, 18 de junio de 2012

Fiona Apple y un muy desabrido café


Su primer sencillo "Every Single Night" abre en un arrebato de ira en mute un soberbio álbum (The Idler Wheel Is Wiser Than The Driver of The Screw and The Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do), cuya reseña estoy por pegar aquí. Quizá durante el insomnio de esta noche. Mientras tanto, me trago su cruda honestidad, mientras confiesa los demonios que guarda para sí en esta verdaderamente austera canción, junto con una taza de un bastante desagradable café. Por todo lo demás, salud.

No puedo dormir.

No puedo dormir................... 

martes, 12 de junio de 2012

............ ¿y esto?

Odio 
       
        el sonido de mi voz 

                                         cuando leo lo que escribo. La voz 

        de mis escritos no me resulta 

        nada placentera. 

¿Será esto causa 
                            
        suficiente 

                         para 

                                  prestarle una visita 

                                                                    al pisicólogo?

viernes, 25 de mayo de 2012

Patrick Watson aventurándose en mi patio



Es una tarde cualquiera de mayo, un día nada fuera de lo común. Allá afuera hace calor, pero aquí sentada frente a las rejillas de la ventilación, tengo frío y me saboreo un café que ya desaparece. Mientras tanto, escucho a Patrick Watson y su Adventures In Your Own Backyard.  Debo confesar, que su música es ya de esa clase de música que al escucharla siento que fue hecha especialmente para mí –dejadme a mis fantasías de chavita-. Por ahí del 2006, en algún momento nada especial, me topé con The Cinematic Orchestra y Ma Fleur, en donde “To Build a Home” me introdujo a Watson y su voz cargada de emoción, profundidad y romanticismo. Tras haber sido embrujada con ese disco, en el cual Patrick fue uno de los co-escribió las canciones, mi interés y curiosidad me llevó a Close To Paradise. “The Great Escape”, cual embrujo de melancolía recetada para un corazón solitario, me convenció que este hombre y su música debían ser mi pan de todos los días; mi spoon-full-of-sugar-that-makes-the-medicine-go-down, mi playa en el desierto, mi escape de la realidad, etc., etc., etc. En un tiempo en que bandas como Coldplay o Keane cimentaron y cansaron con su Pop-Rock al son del piano, artistas menos conocidos emergieron cargando banderas que exaltaban el individualismo y el amor hacia la creación de tan melodiosa música, logrando conectar espíritus a través de su poética, si me permiten el sentimentalismo. Así es que, Close To Paradise me mostró ese paraíso que no escuché por ningún otro medio. El piano y la voz de Watson, permiten que, al escuchar canciones como “Slip Into Your Skin”, podamos visualizar la majestuosidad del infinito. Esta infinita visualización del horizonte fue ampliada con Wooden Arms, un álbum que encontrarán por aquí, disque reseñado, en el blog, por lo que me saltaré este paso.

Adventures In Your Own Backyard… qué les puedo decir, sólo que el título va determinando la sensación a la cual remite canción tras canción, iniciando con “Lighthouse” y una simple secuencia de piano que a mis limitados conocimientos de música clásica me da ecos de Chopin en su más austero ser; esta primera melodía es engañosa, pues ahí nos tiene saboreando del ambiente clasicista cuando, sin previo aviso,
el viejo oeste se deja ver; aquel de los spaghetti-westerns de Sergio Leone, de Eastwood, y próximamente de Tarantino, cabalgando al son de las trompetas y las voces de un coro que le cantan al héroe, o anti-héroe en su caso. “Step Out For a While” sobresale gracias al tierno pero imponente vals de una guitarra acústica, unos riffs de guitarra  eléctrica y la batería complementando, o mejor dicho, realzando los falsettos de Watson en un crescendo imposible de ignorar, el cual, nota a nota nos vende su filosofía de vida: take a little brake from thinking all the time. Por otro lado, “Quiet Crowd” tiene una especie de reminiscencia vaga de Electric Light Orchestra canalizando a los Beatles; “Mr. Blue Sky” es quizá la canción que pueda tomar como rápida referencia, en donde, mientras la orquesta eléctrica canta: Mr. Blue Sky, please tell us why you had to hide away for so long, Watson confiesa: Mr. Quiet who’s got so much to say, so much more tan I […] if I could tie up a string to your mouth and make you scream all of the things that you keep to yourself. I’d love to get to know you better, al sonido de cellos que bien pudieron haber salido de “Strawberry Fields Forever”. Y ya que estamos con eso de las referencias e influencias, tintes de los Beatles se asoman nuevamente, esta vez sin necesidad de un mediador, en “Into Giants”, tras ese pequeño interludio vocal, en donde el sonido de trompetas a la distancia evoca la etérea imagen de “Penny Lane”.

“The Things You Do” es el primer corte completamente instrumental del disco, una tendencia que encontrarán en cualquiera de los discos de Watson. Los sutiles sonidos incorpóreos del piano y el cello dibujan un bellísimo panorama de bruma y paisajes a blanco y negro. Si una imagen dice más que mil palabras, ¿cuánto más no dirá una armonía? Tras la intermisión instrumental, “Noisy Sunday” contradice y satisface con la suave música que en silencio predica: it’s quiet again, too much for noise to go on, fill up the space, to fill up the rooms on a Sunday afternoon. Con ciertos elementos e  instrumentos repetitivos, Watson y su banda dotan al álbum de un dinámico, mas no apresurado, ritmo y cadencia, donde cada canción se toma su tiempo con quien lo escucha, razón por la cual “Adventures In Your Own Backyard”, siendo ya la penúltima pista del álbum y siendo la canción titular, nos hace sentir el territorio familiar, cálido y reconfortante de algún lugar conocido. Finalmente, “Swimming Pools” nos despide nuevamente escindiendo de letra y voz; tan sólo las notas de un piano en reverbo y un sencillo círculo de una guitarra que parece alejarse extrañado de uno en completa melancolía. A pesar de su aparente pasividad, y noten aquí la palabra aparente, Adventures In Your Own Backyard es un disco lleno de momentos y espacios que crecen en uno, con melodías que, a la buena tradición del folk, cuentan historias de un hombre, de varios, o de uno mismo.