sábado, 6 de marzo de 2010

Beat The Devil's Tattoo

La música fue hecha para escucharse en todo su volumen y esplendor; cualquier tipo de música, cualquier ritmo, cualquier género. No importa. Todo se escucha mejor, todo se experimenta mejor y se saborea tan deliciosamente mejor cuando el volumen ya no cabe en los oídos y comienza a ser absorbido por cada poro de nuestra piel. Pero, si de escoger géneros se trata, no hay nada como escuchar el violento y rugiente rasgueo de una guitarra eléctrica, impulsado por los hipnóticos ritmos emanados de la batería, una osada y grave línea de bajo, y una rasposa voz recitando las más profundas y ridículas letras que puedan existir. El Rock es algo que no se puede combatir; es una batalla que no puede ser conquistada. La victoria está cantada desde el principio. Y cuando llega un artista, o grupo de artistas, que logran engancharlo a uno desde el primer acorde es cuando se sabe que eso es nada menos que libertad.

Beat The Devil’s Tattoo es el nuevo material discográfico de una de las mejores bandas que el Rock pudo haber parido: Black Rebel Motorcycle Club. Quienes estén familiarizados con este séquito de músicos admiradores de leyendas cinematográficas, sabrán muy bien que el sonido de los ‘Rebels’ permanece siendo un sonido de etérea belleza cruda, potente y voraz. Ahora en día, en donde los géneros difícilmente permanecen puros, regresar a ese estado de pureza es reconfortante. Love Burns fue la canción que me introdujo a BRMC, a un mundo al que tangencialmente ya pertenezco, y un mundo que fue alimentado por lecturas, películas y las enormes fantasías a las que me permito recurrir de vez en cuando, o muy seguido. Es ahí cuando reafirmo que uno es lo que escucha. Y esta banda es la manifestación física de lo que uno reprime y esconde a los ojos del mundo, esa sensación de querer romper con las cadenas del decoro y el propio comportamiento para liberarse de absolutamente todo y dejarse llevar entre una embriagante nube de humo, gritos y caos. Vamos, aceptémoslo, todos llegamos a necesitar ese momento de liberación. Y Beat The Devil’s Tattoo no regala nada menos que eso… el caos enredado de la más maravillosa (melódica) anarquía.

You cannot fight it, all the world denies it, open up your eyelids and let your demons run, canta el vocalista en la canción introductoria del álbum, y con muchísima razón escogió ese momento para restregárnoslo en la cara. Así es como este fabuloso trío nos mete y conduce a lo largo del disco. Una probadita solamente, un gancho para que, una vez que hayamos visto al conejo blanco, no podamos hacer menos que seguirlo por el hoyo. Conscience Killer inicia con un ritmo un poco más salvaje que el anterior, incluso en la letra “You don’t mean all that much, but we really didn’t have a choice”. Bad Blood pinta a ser una balada –y muy buena por cierto-, aunque si por balada piensan en alguna cancionsucha pop-Luis Miguelera, pues (definitivamente) están en el lugar equivocado y será necesario que regresen por donde llegaron, aquí no hay lugar a malinterpretaciones. War Machine se sacude el tempus lentus del cual salimos para volver a los violentos y estridentes riffs de la guitarra. Evol y River Styx siguen un mismo estilo en los beats, como de tambores de guerra que prácticamente hipnotizan o idiotizan –cualquiera de las dos-, como si fuesen sirenas pregonando el terrible fin de los navegantes. The Toll, Sweet Feeling y Long Way Down son las canciones más tranquilas y tranquilizantes del álbum; las primeras dos con guitarras evocadoras de un blues nacido en los campos abiertos bajo la luz de las estrellas, como si sacadas de algún Western a blanco y negro, en la tercera de estas, la guitarra se sustituye por un delicioso piano melancólico y el acompañamiento vocal de la baterista, que no canta nada mal sus rancheras. Todo para cerrar con un broche dorado en Half-State, una canción de 10 minutos, sacudiéndose ese momento de apaciguamiento para volver a los profundos beats y melódicos riffs que nos despiden con el adiós más incompleto que hayan conocido, pues será inevitable que una vez concluido el álbum, se vuelva a escuchar, tan sólo para repasar los detalles que pasaron desapercibidos.

martes, 23 de febrero de 2010

¿Gajes del oficio?

Qué horrible es cuando hay tantas cosas qué contar y compartir, pero cuando uno emprende la maravillosa tarea de poner palabras a las ideas y escribir, todo se va al caño; ya saben, que de repente la mente se pone en blanco -o negro, o rojo, o negro con rojo-, y luchamos con todo y contra todo para poder llegar a ese maravilloso punto de concentración/inspiración, pero ya cuando estamos ahí todo ha cambiado y lo que alguna vez fue una buena idea o buen tema de conversación bloguera se ha esfumado para ser reemplazado por las estupideces más sonsas y pendejas que pueda haber... el famoso daydream, en donde perseguimos conejos blancos por un hoyo desconocido y secreto. Sí, es horrible y es la causa por la cual hubo sequía este mes aquí, en este mi santuario cibernético.

Y no hay razón o justificación para esta foto, simplemente me gusta, me hace reír. Y no sé de quién sea, si alguien sabe, me lo dice.

jueves, 11 de febrero de 2010

Manejando con los Beatles

Para un par de Beatlemaniómanos –yo y mi otro yo-, la fiebre remasterizada pegó con ganas, creando una compulsión/obsesión cada vez que caminamos frente algún anaquel portando los bellísimos empaques de cartón coloridos con las portadas de aquellos álbumes que volvieron locas a generación tras generación, y que seguramente continuarán aquella extravagancia musical –y con muchísima razón-. Esto es porque, como ya había mencionado alguna vez por aquí, las prodigiosas melodías se escuchan con la más clara y perfecta nitidez y uno revive aquello que ya conocía muy bien de días, años y tiempos pasados; tiempos en los que le robábamos los viniles o los cassettes a papá para escuchar las potentes voces de John, George, Paul y Ringo cantando al unísono. Tal vez intentando seguirles el tiempo con I am he, as you are he and you are me and we are all together; incluso, entrenando el oído al emprender la tarea de reconocer cuál voz es la de John y cuál la de Paul. Y es que los Beatles, el concepto de los Beatles: el cuarteto, su historia, su música, sus letras. Es decir, el concepto total, global, enterito, completito de lo que fueron y son los Beatles, es algo que va más allá de la temporalidad y la simple catalogación de géneros musicales. El cuarteto de Liverpool se convirtió en mitología, en leyenda; en la más dulce y lúdica poesía bañada de ácido con discretos toques aromáticos de cannabis. Son el antes y el después de la música –ya saben, a.B y d.B-, y la regla con la que son medidas absolutamente todas las bandas que les siguieron.

La razón de todo este espectáculo verbal es que mi marido y yo, mientras recorríamos las fatídicas bache-hoyentas calles de la ciudad, entramos en debate y discusión sobre cuáles serían las 10 canciones que, en opinión de simples y meros mortales como nosotros, serían dignas de ocupar los primeros peldaños de la escalera al cielo, y durante treinta minutos y veinte semáforos enumeramos una muuuuuuuy larga lista de canciones que, definitivamente, no podía ser limitada a un concepto tan banal como un Top 10. Pero en fin. He aquí mi inútil esfuerzo de limitar la enorme obra de mis rítmicos escarabajos liverpooleanos, deducidos una tarde de febrero entre la frenética odisea de la hora pico entre las calles todo terreno de la ciudad. Y si es que, alguno de ustedes hermosos ciber-blogeros es, al igual que yo y que muchos otros anteriores y posteriores a mí, amante de los Beatles, les ruego me compartan lo que podría ser sus mejores 10. Espero que les sea un reto la selección, al igual que lo fue conmigo. He aquí…

1. Blackbird, The White Album
2. Happiness is a Warm Gun, The White Album
3. I Want You (She’s So Heavy), Abbey Road
4. Michelle, Rubber Soul
5. Eleanor Rigby, Revolver
6. I Am The Walrus, Magical Mistery Tour
7. Girl, Rubber Soul
8. Being For The Benefit of Mr. Kite, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band
9. Rocky Raccoon, The White Album
10. Come Together, Abbey Road
*(10.1 While My Guitar Gently Weeps, The White Album)

Al finalizar este, definitivamente nada definitivo, top 10, caí en cuenta de que mis gustos tienden a caer en lo que fue la segunda y tercera época, ya saben, la pintoresca psicodélica y monocromática etapa final. Dicho lo cual, no quiere decir que desdeñe los cimientos que fue la primera época, la causante del furor mundial que fue la Beatlemania, por ahí sudé sangre al reflexionar sobre esta lista y percatarme que dejé fuera canciones del Please, Please Me, Help!, A Hard Day’s Night. Estoy tentada a incluir mis menciones honoríficas, pero terminaría agregando otras diez canciones y eso, entre ustedes y yo, ya es hacer trampa, para qué me hago y para qué los hago.

Tras incesantes ruegos de mi otro yo, he aquí un espacio para dejarle compartir su top 10 con todos ustedes.

1. Julia, The Beatles (White Album)
2. Norwegian Woods (This bird has flown), Rubber Soul
3. You can´t do that, A Hard Day´s Night
4. Cry Baby, Cry, The Beatles (White Album)
5. A day in the life, Sgt. Pepper´s Lonely Hearts Club Band
6. I´m a Loser, Beatles for Sale
7. Ticket to ride, Help!
8. All I´ve gotta do, With the Beatles
9. You got to hide your love away, Help!
10. Tomorrow Never Knows, Revolver

Y sus menciones honoríficas (trampa):

• Ob-La-Di, Ob-La-Da, The Beatles (White Album)
• Mean Mister Mustard, Abbey Road
• Girl, Rubber Soul

Extrañamente, todas cantadas por Lennon… excepto Ob-La Di, cantada por Macartney. Canción que, curiosamente, fue catalogada por la crítica como la peor canción de la historia del rock, hijosdesú.

Bueno, suficiente geekiness por un día. Por lo pronto, los dejo con unos versitos de la primera canción transmitida en frecuencia radiada al espacio sideral, por eso de si los hombrecillos verdes, vulcanos, ewoks, wookies, manos, gurbos u otros se encuentran escuchando. Si no mal recuerdo, dicha canción es Hello, Goodbye.

You say yes, I say no, you say stop, and I say go, go, go
You say goodbye, and I say hello
Hello, hello
I don’t know why you say goodbye, I say hello



martes, 2 de febrero de 2010

Un día... ¿como cualquier otro?

A veces se me antoja que la sangre se escapa
de mi cuerpo a raudales con sollozos de fuente.
Y la escucho manar con un largo murmullo,
pero me palpo en vano para encontrar la herida.

Por toda la ciudad, como por un cercado,
se extiende, convirtiendo las baldosas en islas,
apagando la sed de todas las criaturas
y tiñendo de rojo cuanto encuentra a su paso.

He pedido mil veces a vinos traicioneros
que duerman por un día el terror que me mina;
pero el vino agudiza mi vista y mis oídos.

En el amor buscaba un sueño olvidadizo;
mas para mí el amor es un lecho de espinas
para dar de beber a esas crueles muchachas.

La fuente de sangre, Baudelaire

Paseando entre los estantes de la biblioteca, un tomo de Obra poética completa de Baudelaire cayó a mis pies por mero accidente del destino -¿será cierto? ¿será posible?-, lo levanté y lo traje conmigo hasta el cubiculo en el cual me encuentro justo ahora escribiendo esto. Lo hojié u hojeé, o flipié las hojas y dentro de Las lores del mal, me encontré con ese soneto que ven ustedes ahí arriba. Con un gran estrujamiento en el corazón, me gustó y lo encontré bastante adecuado para la ocasión, aunque lo más seguro es que el poema no tenga absolutamente nada que ver con la lúgubre interpretación que le estoy dando, pero es lo que tengo, es lo que llevo, lo que veo día con día, y eso es algo muy difícil de sacudirse de la cabeza, del espíritu entero. Es difícil mantener el optimismo erguido y bien cimentado, ultimamente no hay tarea más difícil que esa, aun así, no llega a ser imposible.

martes, 19 de enero de 2010

Godard

Dibujé esto el otro día mientras un par de Godard-ianos observábamos embelesados Un femme est une femme. Un boceto en honor a mi director de cine favorito, dentro de mi corriente cinematográfica favorita... ahí se las dejo pa' que adivinen de qué hablo.

¿Se parece? Para nada... pero no soy retratista, sólo fan.

viernes, 15 de enero de 2010

Otro videito más...

Desde que mi laptop cayó en coma nomás no encuentro dónde escuchar buena música y el radio ya me harta, así que he tomado refugio en youtube y npr-music. Esta vez les presento un video, auspiciado por tu tubo, al extravagante y siempre genial músico hippiteko Devendra Banhart con una melena ya no tan larga, cantando su canción 16th & Valencia Roxy Music en Live with Jools Holland (un programita que, si tienen HBO, deberían de ver).

Happy dancing!

jueves, 14 de enero de 2010

Synecdoche New York

Ayer fue noche de películas raras, muy raras, y muy buenas para esto; la primera de ellas una increíble creación por parte de Charlie Kaufman (escrita y dirigida por él mismo), Synecdoche New York (o Nueva York en escena, 2008). La segunda, una oda a la bellísima Anna Karina por parte de Jean-Luc Godard, y segunda producción fílmica dentro de esa enorme fuerza cinematográfica (y mi enorme obsesión) que fue y sigue siendo la Nueva Ola Francesa, Une Femme est Une Femme (A Woman is a Woman, 1961), contando también con la siempre maravillosa participación de Jean Paul Belmondo. Pero esa ya vendrá después.

Recuerdo haber visto Being John Malkovich hace muuuuuuuuuuuuuuuucho tiempo. Muchísimo. No contaba ni siquiera con los 15 años. Y recuerdo que salí del cine con dolor de cabeza, sin poder entender por qué habíamos entrado a ver esa película tan rara, tan incoherente y, pues rara, sobre alguien que descubre un portal que conduce a la mente del celebrado actor John Malkovich. Claro, qué va a saber de cine una enana mocosa de secundaria que apenas está probando sus primeras pinceladas con el cine "alternativo"... vaya, el no comercial. En fin. Tiempo, mucho tiempo después, osease, ayer fui iluminada, al terminar de ver la última obra de Kaufman. Tan dichosa fui al ser iniciada en ese tipo de cine y ni cuenta.

Synecdoche New York es un peliculón increíble. Es una maldita clase de retórica. Es una película que no sé ni cómo explicar, pues es complicada, densa y difícil; una película que requiere de absolutamente toda, pero toda, nuestra atención y toda nuestra capacidad de digerir, captar, analizar, interpretar y todo lo de más que termine en infinitivo que se les ocurra. La verdad que está cabrona.

Caden Cotard (Phillip Seymour Hoffman) es un hombre de familia y director de teatro que se encuentra en los últimos toques de su más reciente producción teatral (un refrito de una obra de Arthur Miller), y un pedazo de mediocridad según su esposa Adele (Catherine Keener). Su esposa es ya una establecida pintora, que abandona a Caden y se lleva a su hija Olive, junto con María (Jennifer Jason Leigh), su amiga/amante, hasta Berlín. Tras este fuerte golpe a la moral del ya inseguro Caden, este se propone en realizar la mejor y más original obra de teatro jamás puesta en escena, una que muestre la brutal honestidad de la vida en su máximo esplendor. Tras ganar el prestigiado McArthur genius grant, y una brutal suma de dinero jamás especificada, Caden da inicio con su más ambiciosa creación, un especie de gran teatro del mundo, solamente que el mundo es Nueva York y el gran teatro gira alrededor de la solitaria y depresiva vida de Caden. Aquí es donde el asunto se torna difícil para explicar. Como Caden está representando de la manera más honesta la historia de su vida, él va contratando actores para que intepreten los papeles de él mismo (Caden), su esposa Adele, su segunda esposa Claire, su asistente Hazel, etc., etc., etc. Y como estos actores contratados deben actuar exactamente igual a lo que es la vida de los verdaderos personajes, pronto los actores se convertirán en el director, asistente, y así sucesivamente, terminando finalmente en un increíble caos de doppelgängers distribuidos por la monstruosidad de teatro. Es un aspecto muy importante de la película y muy difícil de explicar, algo que deben de ver para creer (y entender). De hecho, esta parte me recuerda al video de Bachelorette de Björk... el metateatro.

Desde el inicio, hasta el final, la película está plagada de imágenes o situaciones que a uno lo introducen en el más profundo debate interior sobre lo que es la vida y lo que uno hace para realmente vivirla, y según va transcurriendo la película, esos mismos debates personales van evolucionando junto con el humor de la historia, que pronto termina por oscurecer e incluso deprimir. Esto hace que la película sea mayormente excepcional, pues cumple con absolutamente todos los objetivos, siendo el principal poder conectar con una audiencia y transmitir lo que hay por transmitir.

Charlie Kaufman escribe historias particularmente originales, únicas y super fumadas. Historias fantásticas, utópicas que curiosamente siempre hablan sobre los aspectos más vulnerables del hombre. Los sueños que se quedaron sin ser realizados, los errores que todos desearíamos borrar, la realización de todos esos "y si hubiera hecho esto", etc. Synecdoche enrola todos estos aspectos que Kaufman ya había repartido en sus historias anteriores, pero esta vez lo convierte en un denso y enfermizo universo de tintes surrealistas, bizarros y grotescos en veces. A diferencia del resto de aquellas historias escritas por Kaufman, ninguna de ellas fue dirigida por él hasta ahorita, y la verdad es que brilla como director. No necesita de la mano de genios como Jonze o Gondry para darle el soplo de vida a sus películas.

Es una muy buena película y si se animan a verla, les advierto que es difícil de ver y les demandará su total atención, pero lo vale mucho la pena. Si son amantes de estar observando e interpretando signos, símbolos, imágenes y los por qués de las cosas, esta película lo tiene de a montones.

martes, 12 de enero de 2010

Bon Iver con "Skinny Love"

Ahhh... tengo la piel chinita. Este hombre me pone la piel chinita con sus letras, con su música y con su voz. ¿Lo pueden escuchar? ¿Escuchan cómo se le quiebra el corazón? "Skinny Love" forma parte de uno de los mejores discos de la década: For Emma, Forever Ago. Aquí abajo les dejo su presentación en Live with Jools Holland. Enjoy!

miércoles, 6 de enero de 2010

Elemental, mi querido Watson

El miércoles pasado fui al cine y esta vez vi algo muchísimo mejor que Avatar y fue Sherlock Holmes, con unos fantásticos cuponsitos que me rebajaban el precio hasta 25 pesos, una ganga, en verdad. Pero el precio de los boletos no es lo relevante, sino la película. Conocedores o no conocedores del detective, yo creo que todos sabemos, por cultura general, quién es Sherlock Holmes y de qué se va a tratar una película que lleva ese nombre. De todos modos, por aquello de que de plano no sepan ni de qué les estoy hablando, aquí va un rápido resumen de la película.

Sherlock Holmes, el famoso detective inglés, ha sido contratado para ayudar a la policía a encontrar a una jovencita que había desaparecido, raptada por el malévolo y diabólico Lord Blackwood. Éste es aprisionado, enjuiciado y mandado a la horca, en donde todos somos testigos del fin de Blackwood. O al menos, eso creemos. La policía regresa en busca de Holmes, caos, pánico y espanto se ha apoderado del Scotland Yard, para esta vez resuelva el misterio de cómo los muertos regresan a la vida (Blackwood). Así que el detective y su siempre fiel Watson prosiguen con la investigación que meses atrás habían iniciado. Mientras tanto aparece la ingeniosa mente criminal de Irene Addler, la obsesión y amor imposible de Holmes, para solicitar su ayuda a encontrar un enano de cabellos rojizos. Y como en toda buena historia detectivesca, los hechos y los personajes terminan inevitablemente enrollados en un nudo puesto ahí desde el principio.

Guy Ritchie es quien, en esta ocasión, le entra al quite con el famoso detecive inglés, imprimiéndole a la historia un poco de aquel carácter crudo, frío y chistoso que ya son marca registrada en todas sus películas, y esto a mi me gusta, pues soy fan del cine de Ritchie. No es su mejor película, sin embargo es buena y muy entretenida. El humor de Ritchie es sutil y discreto, tal vez para el espectador que realmente pone atención a los detalles cuando ve una película. Robert Downey Jr. y Jude Law intepretan a Holmes y Watson respectivamente, y lo hacen maravillosamente. Una pareja dispareja. Uno realmente cree que estos dos están a un paso de la relación homosexual con las constantes peleas que uno está obligado (gustosamente) a presenciar. Rachel McAddams interpreta a la peligrosa Addler, un intento de femme-fatale, que la verdad no me convenció mucho, pero bueno, pudo haber sido peor. Mark Strong hace el papel del malévolo Lord Blackwood, una muy buena intepretación de este clon inglés de Andy García.

Lo que realmente brilló, y brilló con ganas, durante toda la película fue el soundtrack, creado por Hans Zimmer. Está verdaderamente fabuloso y le queda a la visión de Ritchie como anillo al dedo. Un sonido como de old-town-saloon, sacado de un western, inyectado con sarcasmo, inteligencia y humor -y no, no es música celta, como alguien osó afirmar al salir de la sala-. Es pegajoso e hipnotizante, y jamás distrae de lo que está ocurriendo en pantalla, al contrario, ambienta de manera muy especial las escenas.

Confieso avergonzada que jamás he leído los cuentos de Sir Arthur Conan Doyle, así que no podría decirles si es o no, el Sherlock de Ritchie, una fiel copia del personaje creado por Doyle. Por ahí he leído y escuchado dos que tres cosas en total desapruebo en contra de esta nueva versión, sin embargo yo no tengo marco de referencia en qué basarme, así que ya se los dejaré al criterio de los lectores. Fuera de esto, es una buena película para sacudirse el ocio y el tedio, a pesar de estar un poco larga, jamás se siente estancada, al contrario, la historia es fluida y entretenida. Y si son fans de las obras de Guy Ritchie, sí vale la pena verla, tiene mucho de él impreso en el film, aunque no es su mejor película -Lock, Stock & Two Smoking Barrells sería mi opción para mejor película-. Las actuaciones de Downey y Law son sabrosamente entretenidas, y para finalizar, el soundtrack es absolutamente maravilloso.

lunes, 4 de enero de 2010

Para iniciar el año... una canción

Intenté, por todos lados, encontrar alguna canción de Patrick Watson que pudiese postear en mi blog, pero, lamentablemente, no encontré nada de nada. Eso ya se los encargaré a ustedes, porque definitivamente tienen que escuchar las creaciones de este hombre, porfavor, confien en mi. Yo sé de lo que les hablo.

Así que mientras no encuentro la canción que quería, les dejo con otro de mis canta-autores favoritos... Devendra Banhart. El artista más original que se puedan encontrar por ahí, y otro más que tienen que (deben de) buscar, bajar y escuchar -háganme caso, yo sé lo que les pido-. Feliz lunes, feliz inicio de año... que los problemas del mundo no les achicharre el corazón y la ligereza de espíritu para que sigan disfrutando de cosas tan hermosas como la música.