Esto es escrito posterior a los hechos ocurridos, pero bien escrito en mi mente. Y me importa un (beep) si está bien escrito aquello....
Qué bien se mezclan los ruidos y sonidos y bullicios y risas estúpidas y pláticas susurradas en oídos ajenos (y en los míos también) con el delicioso e hipnotizante olor del café, en cuyos vapores me pierdo y caigo en éxtasis. Mi elixir de la vida sabe tan bien en aquel ambiente de ambientales sonidos en conjunto con mi lectura, una añadidura de voces poéticas y no tan poéticas. Mi beatus ile, mi locus amenus... si fuese tan rica que pudiese vomitar dinero por una gloriosa gota de tan preciado líquido.
Por los dioses, sigo en trance.