Lunes era y dolía,
como nube dolía, como puerta.
Era lunes y había
una ternura muerta.
Pasaban por las calles los viandantes,
como de sentimientos traficantes.
Iba arriba la luna, muy arriba,
muy en su desnudez Lady Godiva.
Era lunes -acaso medio martes
pero lunes aún -en todas partes.
Lunes fue y no dolía:
fantasía.
Era un lunes feroz pero discreto,
lunes de un amoroso Capuleto.
Era un lunes sin marca, sin esgrima.
Era un lunes cabal, lunes-lastima.
Iba mi voz en do, doliente rota
bajo la luna lunes, todavía.
Era lunes. Dolía.
Ricardo Yáñez
Nomás porque sí: porque fanfarronerías sonoras provenientes de trompetas doradas llenan el archivero de mi cabeza. Porque los bloques contra la inspiración aturden. Porque no hay más que hacer más que aventar los escupitajos de letras hacia el camino. Porque duelen las llagas de los dedos de tanto escribir. Porque hay que escribir. Porque si no escribo, moriré.
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lunes, 23 de julio de 2012
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