viernes, 22 de febrero de 2013

Sin título (Ejercicio #7)

Jamás solitaria, pero siempre sola. Encerrar lo que somos en la mente para nuestro propio deleite. Somos la mejor versión de nosotros mismos, pero sólo para estar con nuestra propia compañía. Nos gustamos a nosotros mismos y alabamos con piropos nuestra originalidad. Somos la bohemia solitaria. Somos la individualidad versificada en los poetas que aparentamos ser e incluso, a veces, en verdad llegamos a ser. Aun en la colectividad y en la diversificación del discurso, discutimos con nuestra conciencia, tomamos y criticamos las palabras ajenas para hacer valer nuestra superioridad. Entonces la verborrea se contiene en un ser, vertiéndose en sobre su origen con el recuerdo de cosas que otros dijeron antes que nosotros, como cuando Monsiváis decía que "de los valores y las costumbres imperantes sólo hay que retener la autocomplacencia o el deslumbramiento ante la propia audacia". Somos un ente que por mucho sobrepasa la otredad: esos seres que deambulan aparentando ser, pero no existen por sí mismos. Repiten lo dicho y degustan lo escuchado y aconsejado como si fuera descubrimiento, o peor, creación propia. Somos la mejor versión del todo porque lo que consumimos, leemos, escuchamos, observamos, tragamos e inhalamos es diferente, es único, como nosotros. Existe por sí mismo y nos define. Salmones contra la corriente. No pertenecemos al lugar al que todos se dirigen. Nuestro devenir se excusa de convencionalismos hasta el punto de caricaturizarse y pronto nos convertimos en una convención más venida a menos. Entonces, sólo entonces, la realidad nos golpea, nos ultraja, nos llaga la piel y corroe las entrañas. Y esa versión tan hermosa de uno mismo que con tanto celo y recelo custodiábamos como dragón a su tesoro, es despojada del santuario, profanado, quemado, desaparecido. Quedamos desnudos, estigmatizados y a expensas de la corriente. No hay nada que habite las carnes; ni ideas, ni opiniones, ni versos, ni canciones. Seres famélicos que buscan el sustento en las obviedades de la noche. Seres desempolvando pedestales para los nuevos ídolos que han de llegar revestidos de serpentinas y brillantitos. Aquellos a quienes ignorábamos en nuestro desentendimiento, se presentan erguidos, enajenados en ese locked-in-syndrome aprendido de uno y tomado como filosofía, aquella en la cual "yo soy la mejor versión del yo", y vemos entonces, con subjetivo horror, la gran tragedia del destino del yo, del tú, del ellos.

Escrito con la letra más pequeña que se puedan imaginar en un tríptico sobre los beneficios del café Starbucks, durante un estado de enajenamiento, fumando y sintiendo el quebrar de los huesos a causa del frío. Transcrito mientras disfruto el calor de las colchas sobre mi cama, deseando un cigarro, mientras siento el quebrar de los huesos a causa del frío.

sábado, 16 de febrero de 2013

Retornos y ultimatums

De regreso.

He tenido muchos problemas con este maldito blog. No me permite acceder. Me fastidia con sus continuos "error", "error", "error" cada vez que cliqueo cualquier liga hacia la que desee dirigirme, borra mis borradores o no me deja abrir aquello que dejo momentáneamente por cuestiones de tiempo. Me hace enfadar. Se lleva lo mejor de mi paciencia y en arranques de enojo decido borrarlo todo y olvidarme de este mundo. Sin embargo, decido mejor consultarlo con la almohada y ya sea por buen consejo o flojera propia, no hago nada. Ya no más. He decidido no borrar mi confesionario, mi sin sentido digital, mis 00101010001010110000101010101 o lo que sea que sea... no más. No más abandono. No más negligencia. Aunque de ser que no coopere este maldito blog, romperé mi relación de casi 6 años, sin arrepentimiento y con la mayor indiferencia. Lo engañaré, le pondré los cuernos y me iré a la cama con otro que me ofrezca lo mismo, pero sin tantas mermas. He dicho. Por lo pronto... aquí sigo. Aunque pienso que es hora de remodelar el chiquero. A quienes me leen, a las dos personas o tres o cuatro o cinco o las que sean, les agradezco la atención y el tiempo. Nos estamos leyendo

martes, 8 de enero de 2013

Lo mejor... Alabama Shakes, BOYS & GIRLS



3. Boys & Girls, Alabama Shakes

Herencia y tradición. Dos cuestiones tan elementales en el Rock & Roll que la mayoría de las veces, terminan por perderse entre la ambición y la complejidad a la que someten la esencia del sonido. La música, tan pura, tan sencilla, se pierde entre códigos binarios y sonidos cósmicos de galaxias muy muy lejanas, así que, voltear hacia el otro lado y toparse con que un grupo de chicuelos alabamianos son capaces de prescindir de todo ello y canalizar el espíritu de Janis Joplin, Neil Young y en lejanas (pero no tanto) referencias, Muddy Waters y toda esta historia de rock/blues sureño-americano. Es, como destaqué en dos palabras, la herencia y la tradición con la cual se desenvuelven los Alabama Shakes.

Guitarra, bajo, batería y voz, el modelo por antonomasia y para Boys & Girls, no hacen falta mas que pocos segundos, durante "Hold On" para convencernos de que estamos para una placentera y agradable, muy agradable sorpresa. Lo podemos escuchar, lo podemos saborear: el pasado que se recarga amigablemente sobre la fuerza motora de la banda, el ambicioso escondido bajo la modestia del ensamble, liderados por la emotiva voz de Brittany Murphy. "I Found You" secunda el recorrido iniciado previamente, hacia los lugares comunes de la poética del blues, aventajando el sentimiento de pertenencia, el cual es retomado de mejor manera en "Rise To The Sun" y su rito de pasaje: I feel so homesick / Where's my home / Where I belong / Where I was born / I was told to go / Where the wind would blow / and it blows away... away. Las confesiones de Murphy encuadran perfectamente con los melancólicos riffs de Heath Fogg, los acompasados ritmos de Steve Johnson en la batería y el tímido asomo de Zac Cockrell en el bajo, ejemplo de ello es la reconfortante "You Ain't Alone"; es inútil explicar la belleza de esa canción, transcribir la letra, describir la atmósfera... esta canción se DEBE escuchar, una y otra y otra y otra y otra y cuantas veces sean necesarias. "Goin' To The Party" rompe con el mágico ambiente que hasta este momento se ha venido creando y nos saca fuera del camino, por lo menos en mi caso, fue distracción del momentum que había ido creando, aunque "Heartbraker" es el bálsamo del pronto retorno hacia el tan bien conocido sentir, sabor, dolor y sonido del corazón roto; el suplicio para el cual nadie nos prepara: How was I supposed to know you gimme my heart aching / Mama couldn't tell me about the feeling / and all them love sick songs... well, they got true meaning. Esas palabras desgarradas ante los gritos de desesperación tan melodiosos de Brittany ponen la piel chinita. "Boys & Girls" funciona como secuela, tanto en el disco como en la vida real, al creer que después de una separación se puede entablar amistad, y a esa dolorosa realidad, comparada a la expectativa, le va bien el acompañamiento tan dulce y melancólico que provee el reverberante rasgueo de Fogg contra los golpes de remembranza jazzera de Johnson, tan aparentemente débiles en su constitución. El tercer acto abre con "Be Mine", engañosa y explosiva ante el desdoblamiento de emociones que terminan exigiendo toda nuestra atención. "I Ain't The Same" es más dinámica y ligera, que muestra un poco más de protagonismo por parte de Fogg, Johnson y Crockrell, aunque Murphy es una fuerza que no cede terreno. Finalmente, "On Your Way" cierra magistralmente el álbum con un canto hacia la muerte y los últimos pensamientos de vida que alguien no le dedica a esa personificación que Murphy encarna cuando canta: On your way to heaven, did you say "I'll see you again"? / It wasn't me, why wasn't it me? Significativo terminar un disco aludiendo a la muerte, al paraíso... ¿no?

Girls & Boys es un disco rico en colores y las tonalidades cambian de un segundo a otro, mucho de ello es gracias al espíritu de Murphy que queda expuesto con su voz, tan rasposa, tan poderosa, y que no podrán negar, hace pensar en una reencarnación de Joplin. Alabama Shakes no llegó para innovar, ni para reivindicar el género, sin embargo propone una revisión de la historia y la tradición que me parece agradable y satisfactoria.

Y la mágica "You Ain't Alone"

domingo, 6 de enero de 2013

Lo mejor... Fiona Apple, THE IDLER WHEEL...



4. The Idler Wheel Is Wiser Than The Driver of The Screw and The Whipping Cords Will Serve You More Than Ropes Will Ever Do, Fiona Apple

Y un respiro después de semejante título (sorbo al café, mordida a la rosca de reyes, otro sorbo al café, continuo). Respiro fue justamente lo que se aplica para el tiempo que tardó Apple en retornar con material nuevo: siete años transcurrieron desde Extraordinary Machine (2005), soberbio disco, por cierto; y es que, como bien fue declarado por ella, no gasta su tiempo produciendo música cuando no hay nada que decir. Escribe cuando siente la pesadumbre, la ansiedad, la tristeza corroyendo el espíritu y cuando la vida va bien, no desperdicia sus momentos de felicidad y paz componiendo. Es natural, muchos de los que gustamos de formas artísticas de expresión, somos motivados por la melancolía y los momentos amargos para poder crear, escribir, pintar, o algo por el estilo. Es difícil no sentirse atraído hacia una personalidad que parece funcionar como muchos de nosotros.

Lo que hace funcionar a la obra de Fiona Apple es la honestidad. Si en sus creaciones previas parecía que se exponía como nervio en carne abierta, en The Idler Wheel se despoja de una vez por todas de la carne, la materia, para mantenerse solamente en esencia; parece exagerado, pero prescindir de todo sonido mas que el de su piano y su voz es justamente eso. Austero es decir poco, pero encaja, comenzando por "Every Single Night": silencio, piano, voz, la delicada y fluida lírica de Fiona, tan ácida y cruda que pintan sus demonios (y mis demonios, y los tuyos, y los tuyos): If what I am is what I am, cause I does what I does / Then brother, get back, cause my breast's gonna bust open / The rib is the shell and the heart is the yolk and I just made a meal for us both to choke on. Y si con esa intro no creemos en el poder de los demonios, "Daredevil" es suficiente, sobre todo con ella gritando y reclamando atención. Encuentro difícil el poner por escrito lo que la música de Apple causa cuando la escucho; francamente es como robarse el diario de alguien y leer sus más secretas y profundas confesiones, las cuales incluyen el sonido tan discreto de percusiones modestas, contrabajos penosos que dejan escuchar un par de notas y desaparecen debajo de las letras, como en "Valentine" o en el peculiar sonido de "Jonathan" que parece haber sido procesado a través de entrañas metálicas dejándonos un alarmante sabor de "precaución adelante". Aún así, seguimos en la bilis sabor a caramelo, "Left Alone", con irregular tempo, hipnotiza ante la cadencia de la voz de Apple tan dulce en sus notas, jovial, juguetona, pero fría y distante: And now I'm hard, too hard to know I don't cry when I'm sad anymore, no no / Tears calcify in my tummy / Fears coincide with the tow. "Werewolf" explota en caos ante su rasposa voz, acompañada de gritos infantiles que se mezclan entre las notas del piano y caza su presa para abandonarla herida, y si aun no saben que no deben herir lo que no pueden matar, "Regret" es un recordatorio como ninguno que podrían olvidar. Quizá pueda haber división en cuanto a gustos por género: los hombres podrán escuchar la música de Fiona Apple y confinarla al olvido entre los gritos de ira de una mujer que fue mal-jugada por alguien, y las mujeres la amen porque dice todo lo que nunca pudieron (pudimos en nuestro momento) decir. Pero luego entra el hecho de que no es un juego de mujeres despreciadas, sino viceversa, hombres despreciados, mal-jugados, mal-heridos por mujeres y entonces, una vista a la inversa y frases como I ran out of white dove feathers to soak up the hot piss that comes from your mouth every time you adress me, se convierten en canto de victoria para ambos bandos. A final de cuentas, todos sentimos igual el amor y el desprecio, por lo que yo evitaría catalogar a un artista como Fiona Apple en la mesa de música de género, en estos casos es fácil despojarse de ello. Después de tanta vertida de veneno, "Anything We Want" encanta, enternece y divierte ante la seducción y atracción, en donde el sexo es finalmente un juego de niños al que siempre querremos ser invitados a jugar, y si esto no es una razón suficiente para entrar al juego de las relaciones, "Hot Knife" es el canto de guerra, o canción de apareamiento, que hace el truco, pues más explícito no se puede: If I'm butter, if I'm butter (I'm a hot knife, I'm a hot knife) / If I'm butter, then he's a hot knife (I'm a hot knife, he's a pat of butter). Ya ni las peras ni las manzanas podrían explicarlo mejor.

No puedo esconder que Fiona Apple es una mujer, artista, músico, a la que admiro profundamente, y no son sus canciones/himnos del "yo, yo, yo y luego tú", no son las notas ácidas y crudas en su tono de voz, sino la honestidad que empuja todo ello afuera y la valentía de hacerlo, sobre todo dentro de un mundo que se empeña, más ahora que nunca, en mostrar siempre su rostro cínico e indiferente hacia nosotros. La franqueza está tan sobre valuada y devaluada a la vez.


"Werewolf"

sábado, 5 de enero de 2013

Lo mejor... David Byrne & St. Vincent, LOVE THIS GIANT



5. Love This Giant, David Byrne & St. Vincent

No hay mucho qué decir, los nombres hablan por sí solos... lo gritan: BYRNE / ST. VINCENT. El primero es una leyenda viva: multidisciplinario, creativo, innovador, extrovertido, músico de primera y vocalista como ninguno; uno sabe cuando escucha a David Byrne, su voz y su estilo es inconfundible. La segunda, Annie Clark, va por buen camino para convertirse en un auteur en el mundo de la música: su voz, tan dulce y delicada, contrastan con la fuerza motora de su música, su violenta y maravillosa manera de tocar la guitarra y la cruda acidez de su lírica. No es que intente bañarlos en flores, es que ellos ya nadan en ellas, y con mucha razón.

Love This Giant fue la excusa. Es como sumar 1 + 1, las personalidades de Clark y Byrne son tangibles y placenteras para quienes gustan de escenarios grandiosos y melodramáticos. "Who" abre el disco memorablemente entre saxofones que encuadran la inmutable y siempre melodiosa voz de Byrne que nos ataca con preguntas quizá retóricas para ponernos a filosofar un buen rato: Who walks this dusty road? Who always lose their way? Who's this inside of me? Who made a big mistake? Whose is this constellation?. Y el primer acto continua fuerte con los funky-beats de "Weekend In The Dust" y la voz de Clark sobre los instrumentos de viento que protagonizan a la par con el dúo, todos los temas del disco; un lamentable elemento que se repite hasta el tedio en ciertos momentos, pues el talento musical de Byrne y Clark puede dar para mucho más que unos arreglos de trompetas, tubas y saxofones, pienso yo. "Dinner For Two" parece una escena sacada de Buñuel en su Discreto encanto de la burguesía, con un grupo de personas que arriban a una velada sin sentido y razón. "Ice Age" expone la incongruencia de Clarke con sus momentos-que-parecen-baladas-y-explotan-en-tu-cara. "I Am An Ape" es uno de los momentos fuertes del disco, con los vientos relegados a un tercer plano, sonando por debajo de Byrne y Clark quienes le cantan al darwinismo ensalzando al mono que llevan (o llevamos) dentro al cantar I am an ape, I stand and wait / A masterpiece, a hairy beast / Try not to laugh, just take a chance / I visited, inside your head, con tanto brío y alegría. Una oda a la de-evolución. "The Forest Awakes" parece una pieza olvidada del Volta de Björk que no logró llegar a la magestuosidad del disco, a pesar de su lírica tan colorida y suntuosa.

"I Should Watch TV" comienza el descenso hacia el final y es una magnífica pieza que va más allá del simple cantar y tocar música: es una representación satirizada del hombre común que se deja cautivar por el llamado idiot-box: I used to think that I should watch TV / I used to think that it was good for me / Wanted to know what folks were thinking / To understand the land I live in / And I would lose myself and it would set me free. La declaración que el conocimiento nos liberará, lo cual es cierto, si el conocimiento no fuera mediatizado, monopolizado, razón por la cual yo no veo noticieros, ni programas de opinión y "análisis", aunque en este país eso jamás ha existido. Aquí mejor tenemos el Everybody gets a touched up hairdo / Everybody's in the passing lane / Adoration makes you touch dark shadows / Weird things that live in there y el gigante al que alude el título del álbum (Love This Giant), es finalmente el gigante televisivo. Ad hoc. Amemos al gigante. El momentum no dura y "Lazarus" no resucita de su estructura lineal, pero "Optimist" si logra entregar esa chispa de optimismo que promete con su pop tan digerible rodeando la presencia de Clark y sus discretos riffs que, para variar, no la conducen a esos oscuros lugares comunes a los que acostumbra llegar. "The One Who Broke" presenta más el eclecticismo por el que Byrne es tan conocido, aunque nunca parece dejar que la música crezca como monstruo desbocado y tan sólo se guarda en unos ritmos medio latinos-carnavalescos, nuevamente sobrepasados por la sección de instrumentos de viento. Finalmente, "Outside Of Space & Time" cierra en un tono romántico/melancólico con toques sci-fi, entre cuyos tonos baladescos, Byrne corea en su más nítida y melodiosa voz una de mis imágenes favoritas del disco entero: I know we'll join this cosmic saga / Intergalactic matter / Where we will meet tonight / Spiralling out of sight / Outside of space and time.

Es verdad que la sumatoria del talento Clark+Byrne deja un poco más el deseo de grandeza desmesurada ante la propuesta de Love This Giant, sin embargo, los destellos de genialidad que en múltiples ocasiones se dejan ver en el disco, es suficiente para catalogarlo en mi lista de lo mejor. Esto tan sólo me hace desear con las entrañas, que no sea la última y sola ocasión en la cual colaboren. Yo sí amo a estos gigantes.

Aquí la canción que cierra el álbum: 

"Outside of Space & Time"

domingo, 30 de diciembre de 2012

Lo mejor... Lower Dens, NOOTROPICS




6. Nootropics, Lower Dens

Lower Dens, cuarteto de Baltimore con los nombres de Jana, Geoff, Abram y Will, crean los mejores escenarios melódicos para que uno se pierda a placer en ellos. "Divertido" quizá no sea la idea primaria que se genere al escuchar el álbum por primera vez, sin embargo, según se repite una y otra vez, comienza a surgir esta sensación de movimiento involuntario que a uno tanto le entretiene. Quizá sean las drogas nootrópicas aludidas por el álbum, quizá es la música misma que nos droga... o vaya, para qué digo quizá, la música es una droga, es la droga; y como paréntesis, nootrópico es el nombre que le dan a las "drogas inteligentes", llámense estimulantes de la memoria, potenciadores cognitivos funi-fula, funi-fula. Realmente puedo ver la relación entre ambas cosas. Pero hablar de narcóticos no es lo mío y posiblemente jamás lo sea, así que mejor continúo con la música.

Mientras que de inicio "Alphabet Song" no parece tentar las pasiones lo suficiente, "Brains" rescata la tan importante parte introductoria del álbum; rasca el cerebro con su hipnótico himno de declaraciones sin sentido que se repiten en oleaje, constatando que la música y la atmósfera son tan importantes como la lírica, incluso a veces -y repito, a veces- la combinación de ambas son más sustanciales. Por si fuera poco, "Stem" se agarra de dicha combinación desechando por completo el uso de la palabra y funciona como outro, largo y enérgico ante unos discretos bits, unos silenciosos reverbos y sintes repetitivos. "Propagation" es una belleza en su sentimiento, los trazos que se pintan, nuevamente ayudados por las guitarras tan atractivas y melancólicas, son difícil de olvidar una vez que se da por finalizado el momento. Les aseguro que querrán regresar a ella una y otra y otra vez. El efecto estupefaciente, no sólo relaja y nos hace perdernos, sino que es altamente adictivo. "Lamb" tiene un poco de Joy Division con ese sonido tan abrupto y agudo de la batería (sintetizada, por supuesto), pero que enmarca el contexto con una frialdad hechizante y les confesaré que no entiendo nada de lo que Jana Hunter canta, aunque eso no es imposibilidad para maravillarse ante la emoción de su voz (y qué voz). "Candy" y sus guitarras, nuevamente, crean una fuerza de atracción que no se puede combatir, con esos efectos tan deliciosos que sin duda atraparán la imaginación de los guitarristas-pedaleros, y el ritmo, como lo dije en un principio, nos lleva a los movimientos involuntarios de torso sincronizados a la perfección. "Lion In The Winter Pt. 1" es intro para "Lion In The Winter Pt. 2", brillante, lo sé. Y si sus oídos musicales han viajado hasta los fríos páramos de Islandia, encontrarán similitudes tan claras como el hielo con una pequeña banda llamada Múm (el hermano perdido de Sigur Ros despojado de toda solemnidad). Finalizando, "Nova Anthem" es oscuro en su mensaje, palabras y frases sin conjeturas, pero que terminan pintando la idea general: animal soulless place controled by emotion, outthink, displace evolve, escape, mutate, deface, disguise, out pace devious, underground ruling class, shifting tongues, out think, displace, disguise, out pace, open fire or evolve, mutate the whole shit-house goes up in flames, this is war to exterminate electric storms of violence sweep the planet... y así sucesivamente. "In The End Is The Beginning" es el clímax idílico para el álbum-droga que espina y nos hace adictos; una movida muy inteligente, pues sin duda -al menos en mi caso- escuchar una sola vez este disco es inviable.

Nootropics es el segundo álbum de Lower Dens y en él, no hay rasgo alguno que indique debilidad ni huecos pasados por alto. El sonido es sólido, sus atmósferas etéreas, sus guitarras -sí, lo repito y lo repito y de aquí no me sacan- son el núcleo alucinógeno que lo adhiere todo y Hunter es la Beatriz a nuestro Dante, que sirve de guía en tan surreal viaje. Este va p'al canon.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Lo mejor... Mark Lanegan, BLUES FUNERAL


7. Blues Funeral, Mark Lanegan

"Te falta rock en esta lista", discute mi esposo, y lo mandé a volar. "Está muy folk-y tu lista", comentó en otra ocasión e igualmente, lo mandé a volar. En el momento en que consideré anotar Here de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros como uno de los mejores diez discos del año, caí en cuenta que tenía razón... hacía falta más rock en la lista, por lo que repasé nuevamente todos los discos que escuché este año. Ya puedo escuchar su "te lo dije" cuando diga que en efecto, Mark Lanegan regaló al mundo Blues Funeral en este susodicho último año de la humanidad, lo cual hubiese sido un lindo e irónico tema mortuorio.

Talentoso, multi-instrumentalista, multi-facético y prácticamente, una leyenda viva dentro de la historia del rock que quizá muchos desconocen, aunque ahora que lo pienso, no veo cómo puedan no haber escuchado de él. Sus colaboraciones con Isobel Campbell fueron las que me presentaron la rasposa y clara fumadora voz de Lanegan, con su tan seductor rock/blues de Hawk. Gracias a mi esposo, un más profundo sumergimiento a su obra hizo que Blues Funeral se escuchara hasta el cansancio -bueno, ni tan así- por todos lados. Es indudable, desde que inicia, hasta que termina, la gran herencia con la que carga y a partir de la cual se nutre para dar rejuvenecer a un estilo de música que vacila y parece debilitarse en la actualidad musical de un país que vio nacer el jazz, el blues y el rock. Y así "The Gravedigger's Song" declara que el deceso está aun muy lejos del presente: To the stars my love / To the sea / To the wheels my love / Till they roll all over me. Este tipo de música tiene algo que la hace especial, comenzando por el hecho que es la primera en ser desechada por la gran mayoría de la gente que se dice ser amante de la música, quizá por su aparente sin sentido lírico, los ambientes imperfectos que traza entre rasgueos y voces roncas, espacios sonoros que retumban los tímpanos o los escenarios de cigarros y alcohol mal vistos por una sociedad que se empeña en ser doble-moralista bajo sus falsas virtudes. Esta es la razón que encuentro en momentos del disco cuando Lanegan canta: Muddy water / Rising up / You know I feel you / In my iron lung / Muddy water / Celestial flood / You know I feel you / In my iron lung, a lo largo de "Bleeding Muddy Water". Si el blues ha muerto, como lo declara en su título, entonces canciones como "St. Louis Elegy" no tienen razón de ser con estos lamentos de alma herida que encuentra alivio en el santuario de un vaso de whiskey. "Riot In My House" concuerda con todo lo que predica... caos por caos, desmadre por desmadre... There's a riot in my house / Chaos is blossoming / Run and hide little mouse, por si las estridentes guitarras y el retumbar de la batería no fuese advertencia suficiente; esta canción no es para los de corazón ligero, consumidores del pop chicloso y masticado (all you bubble-gum poppers, beware). "Ode To Sad Disco" es la canción más alejada de la línea genérica a la cual se apega el disco, con sonidos sintetizados y ecos de ritmos disco, ese sub-género que nadie nunca llegó a entender; el respiro dura muy poco, "Phantasmagoria Blues" regresa a los tonos oscuros que hablan de amores perdidos, relaciones enfermizas, suicidio y tristeza. "Harborview Hospital" parece sacada de un disco de New Order que en efecto puede distraer, así que mejor continuar con "Leviathan" y su melódico subi/baja de la voz de Lanegan que va seguido por el bajo y unos oh-tan-deliciosos-riffs que me hacen hervir de arrepentimiento ante el hecho de no saber tocar la guitarra para jugar con ella de esa manera. Cerrando, "Deep Black Vanishing Train" es quizá la canción más real y personal del disco, en donde uno no puede evitar sentirse como confesor ante el lamento y la resignación: So long light, you're bound to fall / Now isn't that a shame / Casting shadows on the wall / Too late to learn another game / Transfixed by what isn't seen / And what will never change / The times I've tried to free myself / It's been hard to look away.

Admito que Blues Funeral no fue un disco del cual opinara gran cosa, me gustó y ya. Pero ahora que regreso a él y que lo escucho nuevamente en la gloriosa y ruidosa vastedad de los audífonos, comprendo y admito lo magnífico que es, y aunque no se preste como el mejor ejemplo de la obra de Mark Lanegan, pinta un cuadro que da la idea de su grandeza e importancia dentro de un género tan relevante como lo es el blues y su querido engendro, el rock.

Aquí una presentación en vivo con razón del lanzamiento de su álbum: http://youtu.be/dCa9BBVeTjo

Lo mejor... Flying Lotus / Cat Power

Trampa... ¡TRAMPA! Yo misma lo grito a los cuatro vientos, pero no podía dejar de lado a uno, ni al otro. Yo sé que ustedes entenderán.



8. Until The Quiet Comes, Flying Lotus

Seducción. Total y completa seducción. Esa es, creo yo, la mejor manera de describir los sonidos tan suaves, deliciosos, nocturnos. Steven Ellison, el hombre detrás de Flying Lotus, nos juega a sus escuchas, u
na partida de cortejo a media noche y crea el ambiente perfecto para el momento. No es música electrónica, sino una fusión de elementos electrónicos, con jazz, con sonidos orgánicos procesados dentro de la mente de un hombre que vive con un catálogo musical impresionante. Son pocos los momentos en los cuales las melodías van acompañadas de lírica alguna -pues a veces el sonido es la más alta poesía de todas-, cuando sucede la aparición de voces como las de Erykah Badu, Thom York o Niki Randa proporcionan el calor humano necesario que regresa la idea de la música gira alrededor del hombre y no de las máquinas, estas son el medio para un fin. Canciones como "Heave(n)", "Tiny Tortures" u "Only If You Wanna" son deliciosamente sugestivas sin exceso de palabras que puedan arruinarnos el momento. Crean matices y encuadran la diversidad de texturas para que podamos perdernos en ellas. Un vistazo a la portada basta para entender los sonidos, aunque la música finalmente es algo que no es necesario analizar para disfrutar de ella. En el núcleo, "See Thru To U" con la participación de Badu es la gratificación de Until The Quiet Comes; la bellísima voz de Erykah fundiéndose en una línea con esos ritmos tan pegajosos que les aseguro, terminarán por mover alguna parte de su cuerpo involuntariamente. No podrán escapar a sus encantos. En complemento, "Until The Quiet Comes", la homónima del disco, la describiría como un outro de dos minutos que sigue alimentándonos este ambiente nocturno y cómo se escucharía la media noche o las primeras horas de la madrugada, si supieran silbar una tonada; representando la frivolidad recreacional que conlleva la oscuridad.





8. Sun, Cat Power

Chan Marshall es una gatita que nos enseña que los 40 son los nuevos 30. Llena de sabiduría y con la corteza más dura, irrumpió finalmente con Sun, disco que llevaba más de cinco años en gestación. Y es que Marshall es una persona cuyas excentricidades ha logrado plasmar hasta la última nota en su creación musical. No he tenido el placer de verla en vivo, pero por lo que se lee y se cuenta, sus presentaciones no son los conciertos como la convención dicta, sino happenings, en donde ni una presentación será igual a la otra, ni su manera de actuar permanecerá estable durante un corto periodo de tiempo. Finalmente, no conozco persona que -y me incluyo-, dentro de su personalidad, manifieste excentricidades al por mayor, la diferencia es que no aplicamos la locura a la creativada y al creacionismo. Estas locuras, experiencias de vida, la evolución del pensamiento, la edad, se escuchan en la letra y la música que como resultado explotan una de las facetas más profundas de la artista conocida como Power... Cat Power. "Cherokee" es la declaración de amor a sí misma y como todo buen amor, lleno de faltas y errores. En "Sun" expone más su faceta experimental con beats y sintes que acompañan la calidez de su voz, la cual se escucha multiplicada en el espacio denotando la convicción que sólo los años regalan a la forma de pensamiento. Sin embargo, "Always On My Own" me parece que expone en toda su cruda y sencilla gloria, uno de los aspectos más difíciles -dolorosos, problemáticos- de lo que conlleva tener el don y el talento que Marshall tiene, si no, por qué escuchamos su voz siendo ahogada entre el fuzz del bajo y los agudos sonidos del sintetizador: Tell me no lie, under your love / Back to back, tick tock, has begun / Oh, oh, work your love / I want to live my way of living, canta en un tono que casi ruega por el entendimiento. Definitivamente una canción que sobre sale en el disco. La temática "Human Being" es una oda a la humanidad con un sonido de tradición joydivisionesca, mientras que "Manhattan" es en honor a la isla y su personalidad tan multifacética, voltea esa densidad de ambiente y abre el horizonte para revelar una de las más bellas melodías jamás cantadas por ella; este es mi track favorito, entre el tono juguetón de su voz y los tonos que se repiten tan reconfortantes entre el vasto ambiente de la batería. Y en el tercer acto, "Silent Machine" y sus pegajosos riffs, "Nothing But Time", con sus 10 minutos de duración manifestando que tiempo es todo lo que tenemos y el explosivo cierre "Peace and Love" que suena magníficamente a "Kashmir" con esas guitarras que parece como si el mismísimo Jimmy Page las estuviera rasgueando con tanta determinación, mientras Power vomita cada palabra desde las entrañas: Everybody got shit to pay / Can't go lala with fafa hu-rah-rah / Gotta go dealing with DaDa for nada / It ain't appropriate that I'm stoked that I get a hundred-thousand hits on the internet / But that don't mean a shit / Even if you're legitimate. Como audiencia, apreciadores musicales u obsesionados por igual, creo que la honestidad es altamente agradecida y retribuida, y Sun es la declaración de justamente esto, el desnudarse y asumir el papel de dejar expuesta la carne y los nervios con cada canción.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Lo mejor... The Shins, Port Of Morrow



9. Port Of Morrow, The Shins

En el 2004 enérgicamente irrumpió en el mundo, Zach Braff y su Garden State, película de la corriente "indie" con su fresca, y sin embargo poco innovadora, perspectiva ante ese estado de existencia de los "nuevos adultos" -ya saben, los egresados de la universidad buscando su ideológico estar en el mundo y así. Y sí, yo también cuando la vi me sentí conmovida e iluminada, como muchos, cuando creyeron haber encontrado el hilo negro de la gran comedia humana. Lo que ahora le agradezco enormemente a Braff y su opera prima, es el haberme introducido a The Shins con ese diálogo entre Braff y Portman, claramente dirigido a quienes en la ignorancia nos encontrábamos sobre la existencia del grupo de James Mercer:

- What are you listening to? 
- The Shins... you know'em? 
- No. 
- You gotta hear this one song, it'll change your life, I swear.


Y es que sí cambia la vida en el sentido de que es una de esas canciones que se convierten en himnos o estandartes, simbolizando el rito de pasaje, la evolución del futuro idealizado al futuro real y lo duro que puede llegar a ser. Ocho años más tarde, la realidad de ensueño de The Shins sigue siendo igual, lo cual dentro de un mundo siempre tan voluble, termina por ser algo reconfortante.

Uno no puede esconder o negar las expectativas que el escuchar por primera vez lo más nuevo de The Shins produce y Port Of Morrow inicia con excitado dinamismo en "The Rifle's Spiral", sus bajos y guitarras tan sutiles y encantadoras son un absoluto placer; sin embargo, el toque nostálgico de la banda comienza con "Simple Song", recordando su estilo dulce/amargo tan enternecedor que nos sedujo años atrás. Caos, confusión y el punto céntrico que apacigua las aguas llamado hogar/familia/amor. Podría parecer una canción tan ridículamente rosa, pero la voz de Mercer y el sonido que la ensalza la hacen tocar tierra. "It's Only Life" habla de jsutamente eso... la vida; sigue la línea temática de la canción anterior: Well I guess It's only life. It's only natural / We all spend a little while going down the rabbit hole. Y mientras que "Bait And Switch" regala odas al hombre común de buen corazón devorado por una femme-fatale en el tono más ligero y divertido posible, "September" regresa al tono melancólico y grandioso en cuanto a ambiente se refiere con mínima instrumentalización, realmente tan sólo el protagonismo de una guitarra acústica, la voz de Mercer y ecos lejanos de las olas rompiendo contra las rocas. "For A Fool" juega en el mismo lado de la moneda y juega como un cálido abrazo mientras se escucha. Finalmente, la que sostiene como médula la genialidad del álbum, es "Port Of Morrow", una canción, que como muchas de las anteriores, habla de la vida, pero las imágenes que tan bellamente traza, son de fotografías que corren frente a los ojos rápidamente. Es crítica y dura en el más dulce de los tonos, con una melodía que seduce en su letargo, colgándose de cada verso: The cyanide of an almond / Let him look at your hands, get the angles right / Ace of spades, port of morrow, life is death is life / I saw a photograph: Cologne in '27 / And then a postcard after the bombs in '45 / Must've been a world of evil clowns that let it happen / But now I recognize, dear listeners / That you were there and so was I. No es exageración el hablar tan altamente de algo tan ridículo como un "pedazo" de música o un disco entero, y más cuando estos pedazos de música llegan a tener más sentido que la misma realidad. Port Of Morrow es esa grandeza de que les digo, al menos una de las grandezas de este año, y así como voy dando fin a esta entrada, "Fall Of '82" va cerrando por centésima vez, el bellísimo disco de The Shins.

Y aquí abajo, el disco entero...


sábado, 15 de diciembre de 2012

Lo mejor... Heartless Bastards, ARROW

Pues sí. Diciembre hay llegado y a donde volteen a ver, interminables listas aturran páginas web, blogs, revistas, programas televisivos, etc., para contar lo mejor de lo mejor de lo mejor. Y como siempre, no puedo dejar pasar la oportunidad de convertirme en una más dentro de ese ya cansado trend. Así que, una vez más, mi top 10...



10. Arrow, Heartless Bastards

El cuarteto de Cincinnati estrenó Arrow de ahí por febrero y de ahí por febrero obtuve el álbum sin saber absolutamente nada del grupo, del álbum o del hecho de que ellos llevan ya algunos años moviéndose y sacando discos. Este cuarto lanzamiento discográfico fue mi primer acercamiento con su música y fue uno muy agradable. Fríamente puedo decir que no es nada del otro mundo, pero ese nada-del-otro-mundo les sale increíblemente bien.

La fórmula de Arrow: guitarras, batería, bajo. Así como debe ser. La voz de Erika Wennerstrom al frente cargando con esta tradición de mujeres que cimentaron el camino anterior a ella y melodías que evocan la tradición blues/rock/country estadounidenses, bien expuesta en la sutil canción que abre el disco, "Marathon": We were under the same familiar stars, on this long way home. Alusiones al corazón roto, la soledad, el camino, el whiskey... todas estas cuestiones que son ya lugar común y a las cuales se re-visita en "Parted Ways", y que convenientemente es seguida con "Got To Have Rock & Roll", canción que justamente suena a rock & roll y que queriendo-noqueriendo la cosa, parece que Joan Jett aparecerá de un momento a otro lista para echarle otro centavo a la rocola. A través del disco, los temas serán lo mismo, por lo cual admito que es un poco repetitivo y quizá por ello juega dentro de campo seguro, en donde no se arriesgan al conceptualizar, algo que no es del todo malo; escuchar música solamente por el gusto de escuchar, sin querer racionalizar absolutamente cada sonido, cada letra. Esto es quizá el gran logro de Arrow. Escucharlo y querer acompañar la nítida voz de Erika, aunque si como yo no nacieron agraciados de tono y melodiosas cuerdas vocales, mejor ni lo intenten, de lo contrario, canciones como "Only For You" pierden todo su encanto. "The Arrow Killed The Beast" termina por englobar el todo que la agrupación vende con su cuarta entrega: desde una simple hojeada a la portada del álbum en donde se muestra un búfalo americano invadido por los escenarios del viejo oeste -vastos espacios de escasa vegetación enmarcados por coloridas montañas-, hasta el sonido que intentan cimentar como suyo. Esta es la canción que sobresale a mi gusto, altamente cargada de un bellísimo ambiente lleno de imágenes que tocan en casa: On the horizons the warm color of amber / The sky forms shadows all across the land / A simple life out here in the country / Where the skies full of mistery and mistery fills the air. Para alguien que viven en la tierra sin-ley, la tierra de los cielos multicolor, la aridez y la vastedad, esto es pura poesía.